Surrealismo socialista: la abandonada fábrica de automóviles ZIL (Fotos)

Sasha Guentsis/Museo Judío y Centro de la Tolerancia de Moscú
La fábrica de automóviles ZIL fue en su día un lugar de última generación. En la actualidad hay un proyecto para hacer bloques de apartamentos y parques de moda en el antiguo espacio de esta factoría. El fotógrafo Sasha Guentsis ha logrado captar el aspecto sombrío de los talleres abandonados antes de que desaparezcan para siempre.

“Tiempo de ventilación de la ducha: de 7 a 24”, reza el cartel en la puerta. Es como si un mecánico acabara de terminar su turno, colgara su equipo y se fuera a casa. Durante cuatro años, Guentsis fotografió los talleres abandonados de la planta de Lijachiov en Moscú (también conocida como ZIL). Muchos de ellos han sido demolidos o desmantelados.

Enorme prensa de Erfurt, de al menos 15 m de altura. “Estaba en medio de la devastación, como un titán majestuoso, polvoriento, pero victorioso”, dijo el fotógrafo.

ZIL fue la primera planta de automóviles en Rusia. Construida antes de la Revolución, en la época de Stalin alcanzó cotas vertiginosas en lo que se refiere a capacidad y rendimiento.

Fue en esta planta donde se ensamblaron manualmente las primeras limusinas para los líderes soviéticos. En la foto se muestra parte de un taller que producía componentes para interiores. ZIL también fabricó los primeros camiones soviéticos (AMO-F-15).

Se utilizaron docenas de cables para electrificar los vehículos: todos son de un color diferente y solo hay un hombre que sabe cómo conectarlos. Ahora tiene más de 70 años y no hay nadie que lo vaya a reemplazar.

En diez años la planta produjo 770.000 camiones soviéticos ZIS-150 así como sus modificaciones. Fue aquí donde se actualizaron los modelos antiguos y se desarrollaron otros nuevos.

En los años 80, ZIL sufrió una crisis de ingeniería: los modelos de vehículos quedaron obsoletos y los nuevos se trasladaron a la planta de Kamaz. A lo largo de los años 90 y 2000, la producción descendió de manera constante, hasta llegar a un punto muerto en 2013.

No volverán a celebrarse nunca más reuniones del Partido en este salón de actos, ni nadie volverá a levantar el puño en el podio.

Guentsis dice que el objetivo de su proyecto es preservar la atmósfera y el lado menos glamuroso de la vida soviética para las generaciones futuras.

Este collage representa una yuxtaposición surrealista de épocas: un retrato de Lenin con un eslogan que dice: “No se permite el trabajo deficiente”, junto a recortes de revistas de la década de los 90, con mujeres desnudas y objetos abandonados y nunca recuperados.

Actualmente hay un proceso de reconstrucción a gran escala de las instalaciones de la fábrica para llevar a cabo un innovador proyecto residencial. Guentsis espera que la estación de calor (ver foto), que abasteció de calefacción a toda la planta, se conserve como un monumento al constructivismo.

La contradicción entre la utopía conceptual del socialismo y la mundanidad de la vida cotidiana capturada por Guentsis en sus fotografías será la base de la exposición titulada Surrealismo socialista, que se llevará a cabo en el Museo Judío y Centro de la Tolerancia de Moscú del 18 de octubre al 2 de diciembre de 2018. 

Otra mirada a estas apocalípticas ruinas.

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