9 datos curiosos que te harán soñar con las botas de fieltro rusas

Vladímir Smirnov/TASS
Los válenki no solo permiten mantener el calor en invierno, sino también tienen propiedades curativas

¿Hay algo más sencillo que los válenki rusos? Estas tradicionales botas de invierno han sido durante mucho tiempo un símbolo de Rusia, como matrioska o samovar. Hoy, las botas calentitas de fieltro se producen no solo en los pueblos, sino también en las ciudades. Los diseñadores rusos ofrecen nuevos modelos con bordado y otros elementos decorativos. Pero, ¿sabía que se puede usar los válenki para curar resfriados? Aquí encontrará los datos interesantes sobre este típico calzado ruso.

1. Los válenki tienen su origen en la Horda de Oro

Los historiadores creen que el fieltro fue inventado por los antiguos nómadas para cubrir sus yurtas y hacer gorros. El fieltro llegó a Rusia en la época de la Horda de Oro (siglos XIII-XIV). En invierno estos nómadas se calzaban las botas de fieltro llamados pimy, que ahora se conocen entre las naciones nórdicas como las botas de piel y que posteriormente se transformaron en válenki. Hoy se producen solo en Rusia y los países del espacio postsoviético.

2. Caro calzado de invierno

Hasta el siglo XVIII los válenki se hacían a mano y solo se producían en Siberia y algunas regiones del Norte, donde las labores manuales eran largas y pesadas. La parte de arriba se hacía por separado y luego se cosía a la parte de abajo. Los válenki adquirieron el aspecto actual en el siglo XVIII en la región de Nizhni Nóvgorod. Eran caros, por eso a veces los compartían diferentes miembros de la familia. La producción masiva de este calzado empezó tan solo en el siglo XIX y los válenki enseguida se hicieron populares. 

3. Todos los válenki se parecen

No hay diferencia entre el pie derecho y el izquierdo de los válenki. Este calzado adquiere la forma cuando alguien se los pone. En Rusia la talla de los válenki se mide en centímetros, pero tienes que que sumar 2 o 3 centímetros más a tu talla porque el fieltro se encoge un poco. Los válenki aguantan diez años o más, dependiendo de cuánto se usen.

4. Los válenki pueden curar

La lana natural de oveja puede absorber y evaporar la humedad manteniendo el pie seco. Por eso  los válenki ayudan a prevenir los resfriados. La lana también contiene lanolina, que alivia los dolores musculares y reumáticos y ayuda a curar las heridas. En los viejos tiempos, en los pueblos la gente mayor no se quitaba los válenki incluso en verano porque creía que este calzado ayudaba a mejorar la circulación de la sangre.

5. Válenki como parte del uniforme olímpico ruso

En la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2002 en Salt Lake City, la selección rusa dio un paseo inolvidable con válenki y chanclos. Por cierto, actualmente los válenki forman parte del uniforme de invierno de los obreros de la industria petrolera y gasística y de los trabajadores de los ferrocarriles. Y, por supuesto, ¡no se puede imaginar a Ded Moroz y Snegúrochka sin los válenki!

6. Los rusos compiten tirando válenki

Los campeonatos del tiro de válenki se celebran con regularidad en las regiones nórdicas de Rusia: Arjánguelsk, Severodvinsk. Los rusos compiten tirando válenki lo más lejos posible, también compiten en precisión del tiro.

7. Récords mundiales

Los válenki más grandes que figuran en el Libro Ruso de los Récords fueron producidos en la ciudad de Kineshma (en la parte central de Rusia): tienen 168 cm de largo y su suela mide 110 cm. Los válenki más pequeños provienen de la misma ciudad, tienen tan solo 6 mm de largo. Puede encontrar los museos dedicados a los válenki en Moscú, Kineshma y Myshkin, donde puede ver varios tipos de este calzado tradicional ruso.

8. En busca de su destino

El calzado ruso de invierno también servía para predecir el futuro. Por ejemplo, durante los sviatki (el periodo marcado por el calendario ortodoxo entre el día de Navidad y el día de la Epifanía) las mujeres jóvenes tiraban los válenki a través de la valla. Dependiendo de cómo aterrizaba su calzado, las chicas podían hacer suposiciones con respecto a su futuro. Si el calzado, al caer, miraba hacia la casa, la chica no debería esperar la boda en un futuro próximo, pero si miraba en dirección contraria, la familia debería prepararse para una celebración por todo lo alto.

Había otra costumbre relacionada con la mudanza a una casa nueva: los válenki se trasladaban sin falta al nuevo hogar, porque se creía que los duendes vivían dentro de este calzado.

9. Los colores tradicionales siempre están de moda

Los válenki normalmente se hacían de lana marrón, negra o blanca. Para que este calzado durase más tiempo, antes había que poner los chanclos encima de ellos. Sin embargo, los diseñadores modernos crean válenki con una suela de caucho duradera que no resbala sobre el hielo y la gente ya no necesita ir a tiendas especiales porque este calzado sencillo se vende por todos lados.

Para completar la imagen de la ropa de invierno rusa intenta ponerte una ushanka (un gorro tradicional con las orejeras largas). 

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