Memoria histórica en Rusia. ¿Qué ocurre con los nombres comunistas?

Kirill Kujmari
26 años después de la caída de la URSS todavía se siente la presencia de la URSS. En casi todos los pueblos o ciudades de Rusia hay una calle Lenin o Soviétskaia, pero no todo el mundo está tan contento por aferrarse al pasado soviético. Russia Beyond explica las claves de esta polémica

Imagina que estás en San Petersburgo, deambulando por la Avenida Nevski. Entonces te apetece echar un vistazo al ayuntamiento, el famoso Instituto Smolni, donde los bolcheviques colocaron su cuartel general en 1917.

Te diriges hacia la Avenida Suvorovski. En el camino te cruzas con una, dos y hasta nueve calles Soviétskaia (soviética, en español). La décima está justo a la vuelta de la esquina. Poco después paseas por la Plaza de la Dictadura del Proletariado. Una gran estatua de Lenin se erige frente al ayuntamiento. Al parecer la URSS no está tan lejos.

Aunque en realidad, hace tiempo que desapareció. San Petersburgo ya no es Leningrado. Cambió de nombre en 1991. Los nombres comunistas perduran todavía como parte del legado soviético.

Hotel Oktiábrskaia en San Petersburgo. El letrero dice

Múltiples restos del pasado

Según una investigación realizada por Yandex en octubre, en Rusia hay todavía 5.776 calles en homenaje a Lenin. Desde la gigantesca Avenida Leninski de Moscú (mide 16 km) hasta pequeñas calles en pueblos remotos que apenas cuentan con unas cuantas casas de madera.

No hay nadie en Rusia que pueda alardear de tantas calles. Personajes históricos como el poeta Alexander Pushkin o el primer hombre en el espacio, Yuri Gagarin, le siguen de lejos. Por lo que respecta a las calles llamadas “Soviética”, son todavía más populares. En Rusia hay 8.121. Las diez que hay en San Petersburgo son como una gota de agua en el océano.

Los cambios de nombre: en pausa

No todos los nombres de la época soviética se quedaron tras la caída de la URSS. Muchos nombres de calles, e incluso ciudades, cambiaron en los años 90, incluidos San Petersburgo y Ekaterimburgo, llamado anteriormente Sverdklovsk, en honor al líder bolchevique Yákov Sverdlov. También resulta difícil encontrar alguna calle con el nombre de Stalin o de Leonid Brézhnev. Existen algunas, pero suelen estar en pueblos pequeños y alejados.

La Avenida Kalinin cambió su nombre después del colapso de la URSS. Actualmente se llama Novi Arbat.

Sin embargo, en Rusia no hubo un movimiento masivo para renombrar los lugares con connotaciones comunistas, y hay gran cantidad de calles dedicadas a Lenin, Mijaíl Kalinin y Serguéi Kírov, así como a otros líderes bolcheviques. Al contrario que en otros estados post-soviéticos, al parecer a Rusia le gusta que su pasado quede al descubierto y que todos los vean. ¿Por qué es así?

Grandes costes

En primer lugar, cambiar de nombre no es barato. Por ejemplo, una investigación en los años 90 mostró que el cambio de nombre de Krasnodar (unos 1.300 km al sur de Moscú) a Ekaterinodar, su nombre prerrevolucionario, costaría alrededor de 2 millones de dólares de dinero público. No sorprende que la gente local votase contra el cambio de nombre de su ciudad.

Evidentemente, el precio depende del tamaño de cada comunidad, pero en cualquier caso, hay que cambiar todas las señales, los documentos, las direcciones y demás.

Mucha gente que no quiere pagar prefiere dejar las cosas como están y, en general, también las autoridades, incluso en regiones ricas como Moscú. Tal y como escribió el diario Nóvaia Gazeta en 2015, “las autoridades de la capital son reacias a cambiar de nombre las calles densamente pobladas”. Siempre es un lío.

¿Héroes o asesinos?

Aunque no siempre tiene que ver con el dinero. Cada cierto tiempo un cambio de nombre levanta polémicos y acalorados debates porque era en honor de alguna figura controvertida. Por ejemplo, en Moscú sigue la lucha acerca del cambio de nombre de la estación de metro Vóikovskaia.

En Moscú sigue la lucha acerca del cambio de nombre de la estación de metro Vóikovskaia.

Se cree que el bolchevique Piotr Vóikov participó en la ejecución de la familia Romanov, así que mucha gente - sobre todo de fe ortodoxa, monárquicos y liberales - creen que se trata de un nombre maldito. Sin embargo, los comunistas consideran a Vóikov un hombre respetable.

Cada cierto tiempo hay discusiones entre la gente, incluidos políticos y personajes públicos acerca de Vóikovskaia. En 2015, las autoridades de Moscú realizaron una encuesta online. El 53% de la gente votó a favor de mantener el nombre.

El cambio es posible

Pero no todos los lugares con polémicos nombres soviéticos mantienen sus apelaciones.

¿Recuerdas esos nombres de calles de San Petersburgo? Bueno, pues en noviembre la comisión de toponimia de la ciudad decidió cambiar sus nombres a calle Rozhdéstvenskaia (de Navidad, en español), que es el que tenían antes de 1917.

Aunque la decisión depende del gobernador. Por lo que respecta a la reacción oficial, el director de la asamblea legislativa de la ciudad, Viacheslav Makárov, declaró que antes de cambiar cualquier nombre, las autoridades deberían preguntar a los ciudadanos.

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