Churchkhela: receta de dulce a base de frutos secos y zumo

Legion Media
Este dulce es muy popular entre los turistas de Sochi y Crimea.

La churchkhela es un postre elaborado con nueces crujientes fritas y zumo de uva dulce, que se hierve hasta alcanzar una consistencia similar a la de la crema. Tanto los adultos como los niños adoran este delicioso postre. 

La palabra “churchkhela” es bastante antigua y está formada por dos raíces: “chur”, que significa “frío”, y “chkhel”, que se traduce como “caliente”. Esta combinación de palabras no es casual, ya que coincide con el proceso de cocción: en primer lugar, la churchkhela es una masa caliente y consistente, y después se enfría.

Aunque la churchkhela es un postre tradicional de Georgia, también es muy popular en la costa rusa del mar Negro. La receta, así como la forma, no ha cambiado desde los siglos XI-XII. En aquellos lejanos tiempos, las amas de casa cocinaban y daban churchkhela a sus maridos cuando iban a la guerra. La leyenda dice que la churchkhela era el alimento más sustancioso, una especie de “superalimento”, y es que los frutos secos son alimentos increíblemente ricos en nutrientes. Dos churchkhelas eran suficientes para proporcionar energía para soportar largas y duras jornadas de lucha. Además, la churchkhela puede conservarse durante mucho tiempo, por lo que se podía tomar una gran cantidad para alimentarse durante la guerra.

Otra ventaja es que es muy saludable. La churchkhela se elabora únicamente con ingredientes naturales. Aun así, hay que tener cuidado de no comer demasiado, sobre todo si se es obeso, o se tiene diabetes, o se está embarazada.

En mi familia, este dulce se asocia, en primer lugar, con los viajes de verano a la costa. La palabra churchkhela me recuerda vivamente a los balnearios del mar Negro. Todos los que han estado en estos lugares pueden confirmar que casi todas las playas o calles están ocupados por pequeñas tiendas de comestibles locales llenas de “carámbanos” rojos, amarillos o verdes.

Probablemente sea difícil y requiera bastante tiempo hacer la churchkhela en casa, así que sugiero que hagamos una versión ligera sin comprometer la deliciosa experiencia de comerla.

Ingredientes:

  • 1 litro de zumo fresco (de uva o de granada)
  • 250 g de harina (yo tomé la integral para que fuera excepcionalmente saludable)
  • 1 cucharadita de miel (al gusto, pero cuanto más dulce, mejor)
  • 300 g de nueces
  • Hilo
  • Aguja

Elaboración:

Primero, vamos a empezar con la masa. Toma un vaso de zumo; (yo usé una mezcla de zumo de uva y de granada, pero puedes elegir el que más te guste) y mézclalo con la harina para que no queden grumos dentro.

Poner esa masa en una sartén a fuego lento, mezclar constante y meticulosamente, añadir poco a poco el zumo restante. Remover bien.

Cuando la masa empiece a hervir, seguir removiendo enérgicamente durante al menos 10 minutos más. Durante ese tiempo, llevaremos la masa a un estado de jalea espesa, pero antes de apagar el fuego asegurarse de que no sabe a harina.

Como resultado obtenemos una mezcla espesa que se parece a la de la foto de abajo. Se llama tatara.

Mientras tanto, poner las nueces en una sartén caliente y freírlas a fuego medio durante 2-3 minutos, removiendo continuamente con una cuchara de madera. Ten cuidado de no quemarlas.

Mientras se enfría la mezcla, haremos la parte más fácil. Preparar la aguja y el hilo de 40-50 cm de longitud. Luego enhebrar la cantidad necesaria de nueces - yo enhebré unas 15 mitades de nueces y obtuve un “carámbano” de unos 20-22 cm, porque no necesito la churchkhela larga, que sería difícil de secar en el horno. Puedes hacer la longitud de carámbano que quieras.

Deberías obtener aproximadamente 7-8 hilos de nuez. Si vives en el campo, deja las hebras de nuez al sol durante un par de horas o más para evitar la aparición de moho. Pero si vives en una ciudad como yo, entonces sáltate esta parte y pasa a la siguiente.

Ahora, bañaremos cuidadosamente las hebras de nuez en la masa jugosa. Cubre la masa ensartada con tatara y si está bien hecha, la churchkhela no goteará.

Cuelgue inmediatamente cada churchkhela después de recubrirla. Un lugar ideal es en el espacio entre dos sillas o en el horno. Yo elegí este último, y el resultado lo puedes ver en la foto de abajo. 

Deja que la churchkhela se seque durante un par de días. Estará lista cuando las hebras de nuez ya no estén pegajosas.

La churchkhela puede comerse en cuanto se seca, pero debe guardarse en un lugar oscuro, envuelta en toallas. ¡Disfrute de su dulce!

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