‘Zhávoronki’: cómo dominar el horneado de unos pasteles rusos que parecen pájaros

Victoria Drey
En Rusia, el largo invierno terminaba cuando las mujeres eslavas horneaban sus pasteles esponjosos. ¡Puedes unirte a este loco ‘flashmob’ culinario a base de ‘pájaros’!

En el calendario eslavo, el 22 de marzo, que es aproximadamente el día del equinoccio de primavera, se considera el primer día de primavera. Se cree que ese día los pájaros migratorios vuelan de regreso de las tierras del sur y traen consigo el calor que tanto se esperaba. El rito de bienvenida de primavera siempre fue un gran acontecimiento en la antigua Rusia, comenzando desde la semana de carnaval y durando casi un mes.

Las alondras, o zhávoronki, como los eslavos las llaman, se convirtieron en el símbolo principal de la primavera, y se creó una tradición de hacer alondras de pastel. Daban estos “pájaros” horneados a niños, familiares y amigos, o simplemente los colocaban en los alféizares de las ventanas para “llamar a la primavera”. Mi abuela recuerda que en su infancia su madre siempre cocinaba zhávoronki a finales de marzo, y se los daba a ella y a sus hermanos. Con las alondras de pastelería subían al techo de su casa de pueblo y gritaban rimas infantiles especiales sobre la primavera. En Rusia, el mes de marzo siempre ha sido más bien invierno que primavera, por lo que esta tradición tiene mucho sentido para conseguir un ambiente cálido.

Hay otra razón para hornear estos pájaros pasteleros: en la tradición ortodoxa el 22 de marzo era el Día de los Cuarenta Mártires de Sebaste que fueron víctimas de persecuciones anticristianas. En este día, los cristianos eslavos horneaban tradicionalmente pasteles de Cuaresma sin huevos ni lácteos en forma de alondra. Los pájaros de pastel eran vistos como símbolos de las almas de los Cuarenta Mártires, que volaban hacia Dios.

Básicamente, estas dos tradiciones folclóricas y eclesiásticas no tienen nada en común excepto las alondras; pero de alguna manera estos pequeños pajaritos se convirtieron en un símbolo tanto del acto de fe de los mártires ortodoxos como de la llegada de la primavera. Era una buena razón para probar a hacer espectacular pastelito, y es mucho más fácil de lo que parece. Por cierto, como los zhávoronki son una especie de pasta de Cuaresma, son totalmente vegetarianos.

Ingredientes

  • 300 g de harina común
  • 130 ml de agua
  • 2 cucharadas de azúcar
  • ½ cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de levadura en polvo
  • 40 ml de aceite vegetal
  • clavos para decorar
  • té negro para decorar

Preparación

1. En un tazón grande vierte agua tibia; agrega azúcar, levadura en polvo y revuelve hasta que los granos de azúcar y la levadura se disuelvan completamente. A continuación, añade la harina tamizada con sal y aceite vegetal y empieza a amasar la masa con un tenedor y luego con las manos. Es crucial conseguir la consistencia adecuada: se debe obtener una masa firme, no pegajosa pero elástica para que los “pájaros” mantengan su forma.

2. Sigue amasando de 7 a 10 minutos y añade más harina si la masa todavía estuviera muy líquida. Redondea la masa en forma de bola, ponla en un bol engrasado con aceite, cúbrela con una envoltura de plástico y déjala en un rincón caliente para que se hinche durante aproximadamente 1,5 horas.

3. Cuando la masa duplique su tamaño, aplástala, redondea la bola de nuevo y déjala descansar por otros 30-60 minutos para una segunda corrección.

4. Divide la masa en 8 trozos redondos iguales, úntalos ligeramente con aceite y déjalos bajo un paño de cocina limpio durante 10 minutos, para que descansen.

5. Ahora viene la parte más interesante: dar forma a las alondras. Toma un trozo de masa redonda y comienza a enrollarla con las manos. Presiona ligeramente la parte central para que los bordes sean más gruesos que el centro.

6. A continuación, haz un nudo con el trozo de masa enrollada y forma una alondra. Para “dar vida” a tu pájaro, forma una cola, un pico puntiagudo y ojos con dos clavos pequeños - puedes reemplazarlos fácilmente con unas  pasas pequeñas. Repite con todos los trozos de masa.

7. Coloca tus hermosas alondras en una bandeja para hornear cubierta con un trozo de folio de aluminio; cúbrelas suavemente con un envoltorio de plástico y déjalas a un lado para que se hinchen durante 20 minutos. Mientras tanto, haz un té negro fuerte y dulce y unta generosamente las alondras hinchadas antes de hornearlas.

8. Hornea a 200°C durante 15-20 minutos hasta que estén doradas. Engrasa las alondras ya preparadas con un par de gotas de aceite vegetal para que brillen y sírvelas. ¡Buen provecho!

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