¿Quién inventó el Hematógeno, una barra nutritiva hecha de sangre de vaca?

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A los estadounidenses les sorprende descubrir que a los niños de Rusia les gustan unas chucherías hechas de sangre. ¿Qué son estos dulces?

Incluso en el punto álgido de la escasez de alimentos en la URSS, todos los niños podían contar con un dulce que sus padres compraban con bastante frecuencia y de buena gana (debido a su bajo precio), pues lo consideraban muy útil. Además, se vendía en las farmacias. El nombre del producto es Hematógeno (Guematoguén, en ruso).

El aperitivo recetado

A primera vista, esta barra nutritiva no tiene nada de extraordinario: se parece a una de chocolate, de las de toda la vida, en una envoltura brillante. Su olor y sabor a vainilla también son muy agradables y son populares entre adultos y niños por igual. El nombre Hematógeno significa “que engendra sangre”: su principal ingrediente es la albúmina, una proteína que se encuentra en el plasma sanguíneo del ganado. Muchos extranjeros se sorprenden de que se puedan hacer caramelos con sangre. Y si piensas que los niños en Rusia no saben de qué está hecho el hematógeno, estás equivocado. Todo el mundo sabe que se trata de un tentempié hecho de sangre.

La receta se inventó en Suiza en 1890, y en esa época era sólo una mezcla de sangre de bovino y yema de huevo. Se llamaba “Hematógeno de Gomel”. En la Unión Soviética, se usaba para prevenir la anemia en los niños y como aditivo alimenticio para los soldados del Ejército Rojo, incluso durante periodos de convalecencia. La URSS comenzó a producir su propio hematógeno en la década de 1920. Durante la Segunda Guerra Mundial, el hematógeno (ya en forma de barra) pasó a formar parte de las raciones de los soldados.

El hematógeno se producía a menudo en las fábricas de carne, donde la sangre de vaca era parte de los residuos, pero sólo se vendía en las farmacias, lo que añadía un poco más de fiabilidad a los ojos de los clientes.

Valentina, de San Petersburgo, recuerda que cuando era niña un médico le recetó un hematógeno porque tenía poca hemoglobina. “Y yo obedientemente comí todo el que me dieron. Por cierto, sigo comiéndolo, tal vez una vez cada dos meses”. María de Moscú está de acuerdo: “Yo también se lo doy a mis hijos.” Por cierto, antes el Hematógeno se recomendaba para mujeres embarazadas y madres lactantes, como un medio para prevenir la deficiencia de hierro.

¿Qué más tienen, aparte de sangre?

Según el estándar del Estado soviético, además de la albúmina, el hematógeno debía contener los siguientes ingredientes: leche condensada, azúcar, jarabe de glucosa y vainillina. Los fabricantes actuales producen barras de hematógeno para todos los gustos: las enriquecen con vitaminas B y C, añaden nueces, frutos secos y chocolate.

Hoy en día, el Hematógeno se puede encontrar en casi todas las antiguas repúblicas soviéticas, desde Ucrania hasta Lituania, e incluso en Europa y Estados Unidos. En Rusia, hay alrededor de una docena y media de empresas que lo producen, y en la actualidad se puede comprar no sólo en farmacias sino también en supermercados ordinarios. Según un fabricante de Hematógeno de Novosibirsk, después de la desintegración de la Unión Soviética, muchas plantas de procesamiento de carne dejaron de producir albúmina, por lo que ahora tiene que ser comprada en el extranjero.

El proceso de producción dura unas 24 horas: en primer lugar, todos los ingredientes dulces se mezclan en caliente, y la albúmina se añade sólo cuando la masa resultante se ha enfriado, porque la sangre se coagula a alta temperatura. Se da su forma de barras a la masa al día siguiente.

¿Tomar hematógeno me puede venir bien?

Hoy en día, muchos rusos ya no están convencidos de los poderes mágicos del hematógeno: después de todo, la albúmina sólo representa el 5% de su masa total, mientras que el resto es básicamente azúcar, lo que no es muy bueno para nadie. De hecho, el hematógeno contiene un tercio de leche condensada y la mitad de azúcar pura. Como explicó la alergóloga y gastroenteróloga Tatiana Bandúrina en la emisora de radio Moscow Calling, “los alimentos azucarados conducen a la disfunción gastrointestinal, lo que puede provocar alergias”.

Además, hay que tener en cuenta que el hierro no se absorbe bien si se combina con la ingesta de café, el té o productos lácteos, por lo que la sustitución de caramelos por hematógenos carece de sentido. En la actualidad, los médicos aconsejan a los adultos que no coman más de 1 a 2 barras de hematógeno al día y que lo traten como un postre. Y obtener hierro de la carne adecuada.

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