Tarta Kíevski: ¿te atreves a cocinar el postre soviético más complejo?

Victoria Drey
¿Tienes lo que hay que tener para preparar esta obra maestra de la confitería? Te explicamos cómo crear tu propia tarta Kíevski usando algunos atajos.

La tarta Kíevski (de Kiev) significa todo para los nacidos en la época soviética. Mi abuela dice que aunque era la tarta más deseada, no era fácil encontrarla en las tiendas.

“La tarta de Kiev era difícil de encontrar en Ucrania, donde vivíamos, pero cada vez que la encontrábamos la familia era feliz”.

Esta tarta es especial por sus capas únicas: en lugar de bizcocho común, contiene un delicioso merengue de nueces que le proporciona una textura crujiente y liguera.

Esta técnica fue inventada en 1956 por especialistas soviéticos de la fábrica de dulces Karl Marx de Kiev. Inicialmente, utilizaron nueces, pero después de la Segunda Guerra Mundial la URSS estableció lazos con la India, e intercambiaron armas por anacardos, que hoy son considerados el mejor tipo de nueces para la tarta Kíevski.

Sin embargo, pronto, los anacardos se volvieron demasiado caros, y los confiteros los reemplazaron por avellanas. La tarta, con capas de nuez, merengue, crema de vainilla y chocolate dulce tuvo mucho éxito en toda la URSS. Hoy en día, sigue siendo considerada uno de los logros más reconocibles de la confitería soviética.

La tarta Kíevski podría ser una de las recetas soviéticas más complicadas que he encontrado, y honestamente, probablemente nunca la haría en su forma original. Para que lo entiendas, mi abuela es muy buena horneando y le encanta este pastel, pero nunca lo hizo ella misma porque el proceso es complicado.

Otra cosa: la verdadera tarta Kíevski es un postre para aquellos a los que de verdad les gustan los dulces. Es tan azucarado y mantecoso que es posible que no puedas terminarte ni un trozo. Por lo tanto, si no eres un fanático de los dulces, pero aun así quieres saborear uno de los postres más populares de la Unión Soviética, entonces la tarta Kíevski en un vaso es la solución. Simplemente añade menos azúcar, sustituye toneladas de mantequilla por crema batida y mezcla todas las capas en un vaso en lugar de perder horas en dar forma a la tarta perfecta. No suena mal, ¿verdad?

Ingredientes para el merengue

  • 100 g de claras de huevo
  • 100 g de azúcar glasé
  • 100 g de avellanas
  • 20 g de maicena
  • una pizca de sal

Ingredientes para la crema

  • 300 ml de nata para montar
  • 1 cucharadita de cacao en polvo
  • azúcar en polvo (opcional)

Preparación

Primero, prepara las nueces para su uso posterior. Para quitar las cáscaras, pon nueces en una sartén seca y tuéstalas durante 10-15 minutos (180°C). Déjalas enfriar y colócalas entre dos toallas. Luego frota suavemente las nueces: notarás cómo se descascaran. Por último, pica las nueces con un cuchillo o picadora de alimentos, añade la maicena y guarda la mezcla.

El siguiente paso es hacer tu merengue. A gran velocidad, bate las claras de huevo con una pizca de sal en un recipiente transparente. No olvides frotar el recipiente con un poco de vinagre para eliminar cualquier grasa que impida que el merengue se expanda. Cuando las claras de huevo estén espumosas, añade el azúcar glasé, cucharada a cucharada. Bate la mezcla hasta que los picos sean muy rígidos.

Llegó el momento de añadir algunas nueces: con una espátula, combina con mucho cuidado las avellanas y la mezcla de maicena con merengue.

A continuación, toma una sartén cubierta con un trozo de pergamino y pon sobre ella la mezcla de merengue con una cuchara. Haz muchos merengues redondos pequeños para que quepan fácilmente en los vasos.

Hornea a 140°C durante 30 minutos, luego baja el fuego a 90°C y deja los merengues en el horno por otros 30 minutos hasta que se enfríen completamente.

Mientras tanto, prepara la crema: bate la nata hasta que tenga los clásicos picos.

Puedes (o no) agregar un poco de azúcar o extracto de vainilla. Normalmente uso nata pura porque ya hay suficiente dulzura en los merengues. Separa 1/3 de la nata montada y combínala con cacao en polvo.

Todo lo que tienes que hacer ahora es montar los pasteles en vasos. Comienza con una cuchara de crema, luego coloca un par de merengues; de nuevo un poco de crema, y así sucesivamente. Cuando los vasos estén casi llenos, añade una última capa de merengue y cubre con crema de chocolate.

Espolvorea con avellanas picadas y deja en la nevera durante varias horas para que tu postre adquiera una textura sedosa. Ahora puedes disfrutar plenamente de tu versión moderna de la tarta Kíevski.

¡Priyátnogo appetita!

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