¿Qué puede hacer en Rusia un amante de los trenes?

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Rusia es un país de ferrocarriles. Casi todas las grandes ciudades tienen su propio museo, donde se exhiben trenes antiguos, locomotoras y otras maravillas de la tecnología. Te presentamos los museos más interesantes.

1. Para honrar la memoria de Lenin: Moscú

Originalmente la exposición del Museo del Ferrocarril de Moscú contaba solo con un objeto: el tren funerario en el que se había llevado, desde Petersburgo a Moscú, el cuerpo del líder de la Revolución rusa.

En un callejón sin salida de la estación de Paveletski se exhibió una locomotora de vapor que había transportado la valiosa carga. Posteriormente se construyó un museo y, antes de los Juegos Olímpicos de 1980, se amplió. Frente a la enorme cabeza de mármol de Lenin, en el atrio del museo, se celebraban ceremonias, por ejemplo, la de los pioneros que se unían al grupo. En los años 2000 la exposición se enriqueció con documentos de archivo, fotografías e instalaciones dedicadas a la historia del ferrocarril.

En la sucursal del museo, situada en la estación Rizhski, se pueden ver objetos ferroviarios a tamaño real: un vagón-tanque, un vagón-hospital, locomotoras trofeo y muchas otras.

mzd.rzd.ru (enlace en ruso)

2. Subirse a la cabina del maquinista: San Petersburgo

En el Museo del Ferrocarril de Rusia hay también una gran colección de trenes: un vagón construido en 1902 que estuvo de servicio en el Transmanchuriano, la primera locomotora rusa, construida en 1924 así como trenes experimentales de alta velocidad.

Pero lo más interesante que hay aquí es la maqueta de entrenamiento conocida como “la cabina del maquinista” en la que puedes empezar a aprender a conducir un tren por tan solo 200 rublos.

rzd-museum.ru (enlace en ingés)

3. Miniatura de todo el transporte ferroviario de Rusia: San Petersburgo

El Museo de Transporte Ferroviario de Rusia se inauguró en 1813, y se trata del primer intento de archivar una historia como esta. Los ingenieros de todo el país enviaron al museo maquetas y dibujos de todo lo que construían y que estuviera relacionado con los ferrocarriles.

En 1902, se construyó un edificio para el museo en el jardín Yusúpovski de San Petersburgo, que todavía sigue abierto.

También cuenta con un esquema completo de la organización del tráfico ferroviario en Rusia, cuadros y gráficos de los temas más importantes. Hay una sala separada que está dedicada a la historia de los trenes blindados y los ferrocarriles durante la Segunda Guerra Mundial.

cmzt.narod.ru (enlace en ruso)

4. Montar en una dresina: Pereslavl-Zalesski

El museo privado más acogedor vinculado al tema ferroviario se encuentra en lo profundo de un bosque, en un ferrocarril de vía estrecha. Es posible subirse a la mayoría de las locomotoras y vagones, sentarse en asientos antiguos y sorprenderse por los bajos techos. El pequeño museo tiene una colección bastante decente: hay vagones de carga, locomotoras diésel e incluso centrales eléctricas autopropulsadas.

Aunque el principal entretenimiento consiste en dar un paseo en una dresina. Acelera bien y parece que no se va a parar nunca… pero no tengas miedo (o no te alegres tanto) hay paradas en los rieles.

kukushka.ru (enlace en ingés)

5. Ir por el Baikal en un tren antiguo

La antigua vía del ferrocarril Circum-Baikal formaba parte del famoso Transiberiano. Pero a mediados del siglo XX se construyó aquí una central hidroeléctrica y parte del camino se inundó, por lo que se acabó desviando el tren.

Aunque actualmente es posible ir por este tramo y deleitarse con las vistas del lago y las maravillas de la ingeniería a lo largo de 90 km: numerosos túneles, galerías de piedra, puentes y viaductos. En la estación de Baikal hay un pequeño museo dedicado a la historia de la línea Circum-Baikal.

Pincha aquí para ver la locomotora de vapor del Circum-Baikal en marcha.

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