Cinco actividades para disfrutar del auténtico invierno ruso

Fuente: AFP Photo / East News

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Pasear en trineos o troikas, descender haciendo snowboard por la ladera de un volcán, bañarse en lagos incongelables y otras actividades os distraerán del frío y os enseñarán a amar el invierno ruso.

Se suele tener miedo al invierno ruso. Se cree que las temperaturas son tan bajas que uno sólo puede entrar en calor bebiendo vodka y cubriéndose con pieles de oso. Sin embargo, esto no es del todo así: la belleza del paisaje compensa con creces el entorno frío y la práctica de deportes activos calienta el cuerpo en cuestión de minutos. Pero, en efecto, en Rusia hay lugares donde hay una temperatura tan baja que incluso el vodka se congela.

Viaje al Polo de Frío

En algunos rincones de Rusia, 40 grados bajo cero es la temperatura invernal habitual. Justo allí está situado Oimiakón, el “Polo de Frío”, un lugar ideal para todos aquellos que deseen poner a prueba su resistencia.

Es el lugar más extremo de la tierra con población permanente. Se han registrado temperaturas invernales de hasta 77 grados bajo cero, mientras que en verano pueden ascender a 30 grados. Las temperaturas invernales originan fenómenos asombrosos. Por ejemplo, lo que los yakutos llaman “el susurro de las estrellas”: en medio de la helada uno puede oír el silencioso susurro de su propia respiración que se hiela al instante. 

Aventuras extremas en las montañas de los Urales

 

Fuente: Lori / Legion Media

Los Urales, que marcan la frontera entre Europa y Asia, son las montañas más antiguas del mundo donde hay un sinfín de reservas naturales y pistas de ski de montaña; en torno a ellas circulan relatos de ovnis y fenómenos paranormales, la historia de la misteriosa pérdida del grupo del Paso Diatlov, y allí se encuentran muchas personas deseosas de repetir la ruta.

En definitiva, el invierno en las montañas Urales hará las delicias de los aficionados a los deportes extremos y, en menor medida, a  la mística.

Os llevarán por fábricas metalúrgicas abandonadas y activas, os invitarán a pasar la noche en un antiguo campo de prisioneros del gulag, os enseñarán una de las cuevas más largas del mundo y, en general, os brindarán ayuda en todo lo que deseéis. La infraestructura turística de los Urales es una de las más desarrolladas del país.

Paseo en trineos y troikas por las ciudades de la vieja Rus

 

Fuente: Lori / Legion Media

La ruta del Anillo de Oro alrededor de Moscú, integrada por una docena de ciudades antiguas rusas, dos de las cuales están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es magnífica en cualquier momento del año. Pero en invierno vale la pena hacerla por dos razones.

En primer lugar, en Kostromá y Úglich, que forman parte de la ruta, se encuentran las residencias de Ded Moroz y Snegurochka (el Papa Noel ruso y su nieta, respectivamente). Si viajas con niños, la excursión para ir a ver a Ded Moroz se convertirá para ellos en una auténtica fiesta: lo importante es no dejarles lamer la casita de hielo de Snegurochka.

En segundo lugar, las ciudades del Anillo de Oro ofrecen un amplio abanico de entretenimientos invernales  típicamente rusos: el paseo por los bosques helados en troika o pequeños trineos zaristas cuya existencia, probablemente, ni siquiera sospecháis.

Pesca en el hielo y excursiones en motonieve

Altái, la cordillera montañosa situada en el sur de Siberia, es un enorme almacén de entretenimientos invernales. Allí podréis disfrutar del senderismo, de paseos a caballo, de la práctica del esquí y viajes en motonieve, participar en la pesca en el hielo en el lago Teletski, tomar un baño de vapor en una sauna rusa y, por supuesto, hacer esquí alpino y snowboard.

Además, el invierno es la única estación del año en que es posible ver las cuevas de hielo más altas, así como poner a prueba tu resistencia y bañarte en un agua que no se hiela a 30 grados bajo cero, en el Lago Azul.

El invierno en los trópicos rusos

El invierno más caluroso en sentido tanto literal como figurado se encontrará este año en el Cáucaso. En primer lugar, porque allí la temperatura se diferencia bastante de la gran parte de Rusia y, en segundo lugar, porque en el vecino Sochi este año se celebrarán los Juegos Olímpicos de invierno.

Sin embargo, incluso en la costa del mar Negro habrá bastante nieve: así, los visitantes de las Olimpiadas podrán pasear entre palmeras y bosques de eucaliptos relictos, y luego, tras llegar a Krasnaia Poliana, situada en las montañas, practicar ski y snowboard. Por cierto, en el Cáucaso también se encuentra el punto más alto de Europa y una de las estaciones de ski más famosas de Rusia: el monte Elbrus (5.642 metros).