El hijo de “Satán”: el nuevo misil balístico intercontinental Sarmat

Vladimir Fedorenko/RIA Novosti
En Rusia han finalizado las pruebas del motor del primer segmento del nuevo misil balístico intercontinental Sarmat, que llegará al ejército a principios de la década de 2020. Sin embargo, las características tácticas y técnicas del arma son altamente confidenciales. RBTH ofrece la información obtenida de los desarrolladores y de expertos militares. En la actualidad se están llevando a cabo tareas de diseño y pruebas del misil y que hasta su llegada a las tropas el arma sufrirá varias modificaciones.

Qué es el Sarmat

Se trata de un misil intercontinental de combustible líquido que lleva el código RS-28. Su peso total asciende a 100 toneladas y su peso del puesto de tiro es de 10 toneladas. Su llegada a las tropas de misiles de uso estratégico está prevista para después de 2020 y en ellas reemplazará al misil estratégico más pesado y peligroso del mundo, el R-32M2 Voevoda (según la clasificación de la OTAN SS-18 Satan), que pesa 211 toneladas y tiene un peso de puesto de tiro de 8,8 toneladas.

El nuevo modelo se distinguirá de su predecesor no solo por un peso considerablemente menor, sino también por su alcance de vuelo. Si el Satán era capaz de volar a una distancia de 11.000 km, el Sarmat podrá cubrir una distancia de 17.000 km y, según la idea de los ingenieros, podrá alcanzar objetivos incluso atravesando el Polo Sur, una dirección desde la que nadie prevé su llegada y donde no existe ningún escudo antimisiles.

Además, el Sarmat no tendrá 10 ojivas nucleares, sino como mínimo 15 ojivas divisibles de guiado individual. Se trata de ojivas de racimo y cada una de ellas, con una potencia de entre 150 y 300 kilotoneladas, podrá separarse de este “racimo” cuando el programa de guiado del misil le ordene abatir su objetivo.

Estas ojivas volarán a una velocidad hipersónica (por encima de Mach 5), cambiando su trayectoria en rumbo y altitud para evitar ser interceptadas por cualquier sistema de escudo antimisiles actual o futuro, incluidos los sistemas instalados en elementos espaciales.

“Para el misil Sarmat — comentan los desarrolladores — es indiferente que un sistema sea o no antimisiles. Es incapaz de detectarlo”.

Cuántos Sarmat se fabricarán

Del misil Voevoda quedan al menos 154 silos (los primeros 154 fueron eliminados de acuerdo con los requisitos del tratado START-I). Y pese a que no todos ellos tendrán un misil, su número deberá cumplir con los parámetros del tratado START-III, que permitirá a Rusia y Estados Unidos desplegar 700 portacohetes y 1550 ojivas nucleares hasta el 5 de febrero de 2018.

Cabe recordar que cada Sarmat lleva 15 ojivas nucleares, y actualmente Rusia posee, según información oficial, 521 portacohetes con 1735 ojivas nucleares (Estados Unidos tiene 741 con 1481 ojivas).

El tratado START-III podría ampliarse según el consentimiento de las dos partes otros cinco años cuando acabe en 2021. Si esto sucede, lo más probable es que Rusia tendrá en un primer momento menos unidades de Sarmat que Voevoda. Además del Sarmat, Rusia tiene otros portacohetes de misiles terrestres y marítimos, así como bombarderos estratégicos.

Para qué es necesario el Sarmat

Por un lado, la respuesta es evidente: para contener a un probable o potencial agresor, así como para reemplazar a los misiles Voevoda que en el momento de la finalización del tratado START-III habrá cumplido con su plazo de explotación en las tropas.

Por otro lado, según el general mayor Vladímir Dvorkin, doctor en Ciencias Técnicas e investigador jefe del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia Rusa de Ciencias, para resolver esta tarea sería suficiente con misiles estratégicos de combustible sólido como el Topol-M, el Yars, el Rubezh y el futuro sistema de misiles ferroviario Bagruzin.

El misil Sarmat en los silos de Voevoda es un buen objetivo para un primer ataque enemigo. Nosotros nunca seremos los primeros en emprender un ataque nuclear — comenta Dvorkin — , aunque esta posibilidad está prevista por nuestra doctrina militar”.

El general coronel Víktor Yesin está de acuerdo con su compañero, aunque no del todo: “Sí, nosotros nos tenemos previsto ser los primeros en atacar con un arma nuclear. Pero el misil Sarmat tampoco está previsto para ello, sino para responder a un ataque. Sólo podremos utilizarlo cuando los misiles del enemigo vuelen en nuestra dirección. Nuestro potencial enemigo lo sabe. Por eso, el misil Sarmat, como otros sistemas de misiles, será la garantía de nuestra seguridad”.

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