¿Qué opinan en América Latina sobre la vacuna rusa Sputnik V?

Martin Zabala/Global Look Press
Argentina se convirtió, el 29 de diciembre de 2020, en el tercer país del mundo en comenzar a utilizar la vacuna rusa Sputnik V. México aprobó el uso de la vacuna rusa a principios de febrero de este año.

La vacunación contra el coronavirus con la Sputnik V rusa comenzó en América Latina en 2020. Mientras algunos países han acogido la vacuna con esperanza, otros siguen desconfiando de la obra de los científicos rusos, según informa la agencia TASS. Las autoridades de Argentina, Chile, Ecuador, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, San Vicente y las Granadinas y Venezuela han aprobado la vacuna. La mayoría de estos países ya han recibido al menos un lote de la vacuna rusa contra el COVID-19.

Superando las críticas en Argentina

En septiembre de 2020, parecía que Argentina iba a depender principalmente de las vacunas fabricadas en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, a principios de noviembre el presidente del país, Alberto Fernández, anunció que Buenos Aires estaba dispuesto a firmar un acuerdo para el suministro de 25 millones de dosis de la Sputnik V, pero esta noticia fue recibida con una reacción pública mixta.

La oposición y los medios de comunicación de la oposición se mostraron escépticos con respecto a la Sputnik V y criticaron al gobierno por el contrato firmado. Sin embargo, la comunidad científica, los médicos y los ciudadanos de a pie no compartían esta actitud negativa hacia esta vacuna. Según una encuesta publicada en marzo por Opinaia, Sputnik V era la vacuna preferida por los argentinos que estaban dispuestos a inocularse.

Cuando en febrero se publicaron los resultados de una tercera fase de estudios sobre la vacuna Sputnik V en la prestigiosa revista científica The Lancet, que confirmaban su eficacia, las críticas al medicamento ruso prácticamente desaparecieron de la opinión pública argentina. Para entonces, los principales funcionarios del país se vacunaron con la Sputnik V: Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En junio, Argentina comenzó a producir la vacuna rusa por su cuenta. Las primeras dosis elaboradas con materias primas rusas ya han pasado el control de calidad en el Centro Gamaleya, que había desarrollado el medicamento.

El Ministerio de Salud de Argentina publica periódicamente informes sobre el progreso de la vacunación que confirman la seguridad de la vacuna rusa. Según el último informe publicado por el ministerio a principios de julio, sólo el 0,58% de los vacunados en Argentina tuvo efectos secundarios tras la vacunación y el 0,0027% necesitó ingreso hospitalario. Los estudios que se están llevando a cabo en Argentina también confirman la eficacia del Sputnik V.

México, donde más confían en la vacuna rusa

Igual de exitoso fue el uso de la vacuna nacional rusa en México, que se convirtió en el primer país de Norteamérica en aprobar la Sputnik V a principios de febrero. Al mismo tiempo, se firmó un contrato para la entrega de 24 millones de dosis de la vacuna al país, y su uso comenzó a finales de mes.

A principios de julio, la empresa farmacéutica estatal Birmex produjo en México el primer lote de prueba de Sputnik V fabricado con componentes rusos.

Un éxito en Venezuela

Antes de México y casi inmediatamente después de Argentina, Venezuela firmó un contrato para la compra de 10 millones de dosis de los productos del Centro Gamaleya a finales de 2020. El país había realizado anteriormente ensayos clínicos de la vacuna, en los que participó Nicolás Maduro Guerra, el hijo del presidente Nicolás Maduro. Posteriormente, la Sputnik V también se administró al propio jefe de Estado, que considera el fármaco “el mejor y el más seguro” del mundo.

Incluso antes de recibir la vacuna rusa, Caracas había expresado su deseo de producirla localmente, pero hasta ahora esos planes no se han cumplido. Además del Sputnik V de dos dosis, el Ministerio de Sanidad del país también ha registrado el Sputnik Light de una sola inyección.

¿Qué pasa con otros países de la región?

En Cuba hay interés en cooperar con las autoridades rusas. Eulogio Pimentel, vicepresidente del holding biomédico BioCubaFarma, señaló que los especialistas médicos cubanos no están en contra de una mayor cooperación con sus colegas rusos en el desarrollo de vacunas contra el coronavirus, pero por el momento están centrados en la aplicación de sus propios desarrollos.

Los médicos cubanos han desarrollado dos vacunas que cumplen con los requisitos de la ONU y están vacunando a la población cubana con ellas. De momento, no se está negociando la adquisición de vacunas rusas.

Hace poco, Perú y Ecuador anunciaron avances en las negociaciones para distribuir la Sputnik V en sus países. Lima anunció los respectivos acuerdos con Moscú antes de la toma del poder del nuevo presidente Pedro Castillo a finales de julio, mientras que los avances con Quito se perfilaron ya durante la nueva administración de Guillermo Lasso. Perú espera las primeras entregas del medicamento ruso en agosto y Ecuador en septiembre.

A finales de julio, se anunció que la Sputnik V fue registrada en Chile, cuyo plan de vacunación se considera uno de los más ejemplares de la región. Al mismo tiempo, las autoridades guatemaltecas anunciaron la firma de un nuevo acuerdo con el Fondo Ruso de Inversión Directa para el suministro de la vacuna del Centro Gamaleya.

La primera solicitud de registro del medicamento en Brasil se presentó en enero. A pesar de que el regulador brasileño valoró positivamente la publicación de los resultados del ensayo clínico de fase III de la Sputnik V en The Lancet, la revisión de los documentos se pospuso varias veces por la supuesta falta de datos sobre el fármaco. La propia solicitud de importación, a pesar de que la posición del Comité Científico y Técnico de Bioseguridad del Ministerio de Ciencia reconocía que la vacuna rusa era segura, fue rechazada. 

A principios de junio, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) autorizó la importación y la vacunación limitada de la Sputnik V en Brasil, siempre que no cubra más del 1% de la población en los estados donde se va a suministrar el medicamento.

A mediados de julio, el titular del Ministerio de Salud, Marcelo Queiroga, dijo que el organismo estaba dispuesto a ayudar a las autoridades estatales en la realización de estudios locales sobre la eficacia de la Sputnik V, tal como exige el regulador. Sin embargo, el propio ministerio considera más prioritario apostar por las dosis ya compradas de otras vacunas, pero no descarta la posibilidad de utilizar el medicamento ruso en el futuro una vez que esté registrado en Anvisa.

Todas estas condiciones y restricciones acabaron obligando a los gobernantes brasileños a suspender la ejecución del contrato de adquisición del Sputnik V hasta que la vacuna fuera registrada por el regulador.

Los suministros de la vacuna rusa destinados a Brasil finalmente se repartirán entre los países vecinos. Se espera que se envíen a Argentina, México y Bolivia. Este último, según el embajador ruso en Bolivia, Mijaíl Ledeniov, es un país prioritario para las vacunas Sputnik V, y su líder Luis Arce, siguiendo a sus homólogos de Argentina y Venezuela, ha mostrado a sus compatriotas con su propio ejemplo que no hay razón para temer nada de la vacuna rusa.

LEE MÁS: Sputnik V, la mejor según los argentinos

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