Las tres armas más grandes de la historia militar de Rusia (Fotos)

Mi-26

Mi-26

Doomych
Todo (lo que podemos decir) sobre las mayores armas que defienden (y han defendido) las fronteras del país a lo largo de los siglos XX y XXI.

Tanque del Zar 

Durante la Primera Guerra Mundial, un ingeniero ruso diseñó un tanque que podía pulverizar fortalezas enteras con un solo disparo. El monstruo estaba forjado en acero y aleación y tenía tres pisos, alcanzando 18 metros de largo y 12 metros de ancho. Recibió el apodo de “Tanque Zar”, debido a su aspecto imponente y su aterrador arsenal de armas.

La máquina pesaba 60 toneladas y requería un motor de aviación para moverse a un ritmo de caracol, 17 km/h. 

Además, el núcleo exterior estaba revestido con una armadura de acero, mientras que los cañones estaban equipados con balas de pared de calibre 76,2. Cada cañón podía llevar 60 cargas. La tarea de defender el Tanque del Zar recaía en varios minifusiles Maksim, capaces de descargar decenas de miles de balas de 7,62 milímetros. 

El constructor diseñó el tanque de manera que requería 15 soldados para operarlo.

Sin embargo, el monstruo no pasó ni la primera prueba, ya que sus rodillos traseros se hundieron en una zanja casi inmediatamente después de salir de la plataforma. El problema fue con los cálculos, que no tuvieron en cuenta la pesada carga que se concentraba en la parte trasera del vehículo, prácticamente enterrada en el barro.

El tanque estaba destinado a oxidarse en el bosque, hasta que fue desmontado para chatarra en 1923, después de la guerra civil rusa (1918-23).

ODAB (padre de todas las bombas)

El Ejército ruso cuenta con la llamada "bomba explosiva aire-combustible" (ODAB). Su poder destructivo es igual que el de un arma nuclear. Pero a diferencia de éstas, no deja una nube en forma de hongo, ya que tiene un método de detonación por aire. 

Debido a su carga útil de 40 toneladas de TNT, el arma tiene el apodo de “padre de todas las bombas”. Se construye como un arma termobárica. La nariz del “padre” contiene un dispositivo que mezcla sustancias explosivas dentro del núcleo cuando se activa. El proceso se activa con un temporizador. Luego el aerosol se convierte en una mezcla, que es activada por el cargador. La bomba crea una onda expansiva que a su vez crea un vacío en el punto de explosión. Gracias a este rápido cambio de presión, cada objeto que se encuentra en el epicentro de la explosión es literalmente arrancado desde el interior, ya sea personas, equipos, fortificaciones o cualquier otra estructura de defensa enemiga.

El arma fue creada expresamente con el propósito de mostrar el poderío ruso en el área de las bombas convencionales no nucleares. El “padre de todas las bombas” no se produce en masa, solo existe una en el mundo y nunca ha sido usada en el campo de batalla.

Mi-26

El monumentalismo soviético llegó incluso a los helicópteros en la década de 1970, lo que llevó a la creación del mayor helicóptero de transporte del mundo: el Mi-29. Colocado junto a un Boeing 737, el helicóptero es más largo.

Incluso el diámetro de la hélice es cuatro metros más largo que la envergadura del 737.

Además, este Goliat puede alcanzar velocidades máximas de 270 km/h y puede recorrer distancias de 800 km sin repostar. Todo ello con una carga de 56 toneladas a bordo, que puede ser distribuida equitativamente usando una bodega de bomba externa o en el interior.

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