El diseñador soviético de automóviles que creó obras maestras en su garaje

Alexánder Schoguin/TASS
Sus modelos futurísticos eran completamente novedosos.

Durante la época soviética la ingeniería era un pasatiempo tan popular que los más entusiastas del diseño autodidacta se reunían en festivales para exponer los resultados de su trabajo. Eran eventos que sobre todo reunían a jóvenes.

Uno de estos festivales tuvo lugar en Leningrado (ahora San Petersburgo) en 1981. Dos jóvenes estudiantes que asistieron se sintieron tan inspirados por lo que habían visto que se propusieron crear su propio automóvil futurista desde cero... y en un garaje.

Guennadi Jainov y Dmitri Parfiónov se hicieron con un garaje abandonado y comenzaron a construir un chasis para su nuevo coche, utilizando viejas tuberías de agua. Su objetivo era hacer dos automóviles.

Debido a la escasez de piezas de repuesto en la URSS, los ingenieros utilizaron lo que ya estaba disponible en el mercado: propulsaban los vehículos con motores VAZ-2105, utilizaban sistemas de engranajes ZAZ y ruedas NIVA. También moldearon la carrocería del coche con poliestireno y fibra de vidrio. Curiosamente, ninguno tenía un título en ingeniería o diseño industrial.

Cuatro años más tarde, en 1985, Jainov y Parfiónov habían terminado sus dos automóviles: ambos eran prácticamente iguales y había pequeñas diferencias en el diseño y el color; uno era verde oscuro y el otro beige claro.

Un salpicadero cubierto de botones e interruptores era algo que no se había visto antes en la URSS. Los coches no tenían más calculadoras del nivel de consumo de combustible y de otros parámetros sencillos. Lo cierto es que fue como una revolución estética menor en la fabricación de coches soviéticos, que nunca antes habían tenido un aspecto tan futurista en sus vehículos.

El “agresivo” exterior también resultó muy chocante. El coche parecía deportivo y atrevido, a diferencia los otros automóviles de fabricación soviética.

Los ingenieros aficionados mostraron su invención en la EXPO-85 en Bulgaria. Jainov afirmó que podía alcanzar una velocidad máxima de hasta 170 km/h en una carretera recta.

La leyenda cuenta que el renombrado diseñador de automóviles italiano Nuccio Bertone vio el coche en un festival de automóviles en Praga y se sorprendió al ver lo que los dos jóvenes aficionados eran capaces de crear en un garaje abandonado sin el apoyo del gobierno ni de los inversores.

Ambos recibieron una cobertura televisiva que inevitablemente también llegó a oídos del Partido Comunista de la URSS. Mijaíl Gorbachov los invitó a unirse a un proyecto para crear un coche nuevo para el año 2000.

Pero Jainov y Parfiónov solo necesitaron un año para producir la furgoneta de aspecto futurista Ojta. A pesar de su llamativo diseño, su ergonomía y su producción asequible, el proyecto no llegó hasta el año 2000. Pero es que tampoco lo hizo la URSS.

Cuando la Unión Soviética colapsó en 1991, Jainov y Parfiónov se separaron y cada uno creó su propia pequeña oficina de construcción. Dragon Motor Company de Jainov produjo varios modelos inusuales de SUV (algunos de los cuales se asemejan a un Range Rover moderno).

También diseñó este futurista todoterreno ‘Uran’.

A pesar de su ingenio, Jainov no introdujo sus inventos a gran escala. Con ellos podría haber revolucionado la industria automovilística en Rusia. Cada automóvil fabricado por su oficina se ensamblaba y vendía a una escala muy limitada, desde unos pocos coches hasta unos 20 como máximo.

“Había una demanda y había algunos pedidos prepagados”, afirmó Jainov en una de sus entrevistas. “La causa [del parón] fue nuestra mentalidad y corrupción”.

Aunque creía que una persona o incluso un pequeño equipo de ingenieros nunca podría hacer un vehículo mejor que un fabricante como Volkswagen, Jainov siguió lanzando nuevos modelos limitados en pequeñas cantidades.

Sin embargo, su empresa se hundió pronto. “Había demasiada gente que quería ganar dinero con estos coches y había muy poca gente que quería hacer su trabajo de forma responsable. Cuando empezamos a ganar dinero, decenas de personas empezaron a venir, porque creían que tenías que compartir las ganancias con ellos. Por lo tanto, el proyecto colapsó económicamente”, dijo Jainov.

Guennadi Jainov falleció en San Petersburgo en septiembre de 2019 a la edad de 59 años.

Automóviles soviéticos basados en homólogos occidentales.

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