A finales de junio, en foro Army-2019, celebrado en las afueras de Moscú, la corporación de construcción de maquinaria Uralvagonzavod presentó su último avance tecnológico: el cañón de artillería AU-220M de 57 mm, un arma versátil y única en su tipo que puede ser utilizada en “tierra, agua y cielo”.
“El Instituto Central de Investigaciones Científicas de Burévestnik ha sentado las bases científicas y técnicas para crear, en interés de las fuerzas terrestres, aéreas, aeroespaciales y navales de Rusia, un sistema de armamento de 57 mm sobre la base de un módulo de combate unificado en un chasis terrestre polivalente, así como en aviones y barcos”, declaró Gueorgui Zakámennij, director general de Burévestnik (que forma parte de la organización Uralvagonzavod), el desarrollador del arma.
El sistema es heredero del cañón autopropulsado antiaéreo ZSU 57-2 de los años 50 (apodado el “zorro infernal”). Esta arma alcanzó un ritmo inimaginable de disparos de artillería: 80 balas por minuto.
La nueva versión es capaz de disparar hasta 120 veces por minuto. Tiene un radio de ataque extendido de hasta 9 km para los objetivos aéreos y de 14,5 km para los terrestres. Además, su capacidad de munición se ha incrementado a 148 (el arsenal de estas instalaciones puede agotarse en poco más de un minuto, después de lo cual las máquinas deben ser reemplazadas en el campo de batalla).
Mijaíl Voskresenski / Sputnik
El módulo de combate tiene dos versiones: pesado (5.000 kg), para plataformas de vehículos pesados de orugas y barcos, y ligero, para vehículos de combate de infantería BMP-3 o vehículos de reconocimiento de combate BRM-3K Lynx.
Al mismo tiempo, no importa dónde se encuentre el sistema; puede destruir incluso instalaciones bien protegidas o enemigos atrincherados dentro de una fortificación.
Su arsenal abarca desde los tradicionales proyectiles de fragmentación y perforación de armaduras hasta los últimos proyectiles de artillería guiada y detonados a distancia del nuevo siglo.
La instalación puede funcionar a cualquier hora del día y con cualquier tiempo. Además, el cañón de artillería no interfiere en absoluto con los sistemas ópticos y electrónicos de contramedidas: la unidad recibe la designación del blanco del puesto de mando central y, de forma independiente e individual, “selecciona” la munición más eficaz para destruir el objetivo.