¿Qué misiles nuevos tendrá Rusia tras la retirada de EE UU del Tratado INF?

Vitali V. Kuzmín
Rusia retirará los misiles Kalibr y Kinzhal de los barcos y de los aviones y los colocará en tierra.

El 21 de octubre, Donald Trump anunció su intención de retirarse del Tratado para la eliminación de armas nucleares de medio y corto alcance (Tratado INF). Según el presidente y el Congreso de EE UU, Rusia ha violado durante años las disposiciones de este tratado al crear en su territorio sistemas de misiles de superficie con un alcance que va de los 500 a los 5.500 km.

Los estadounidenses citaron “datos secretos de inteligencia” como base para su decisión, pero no presentaron ninguna prueba directa que corroborara sus acusaciones contra Rusia. La decisión de EE UU es definitiva, lo que queda ahora es firmar los papeles y poner fin a un acuerdo que fue uno de los elementos disuasorios contra una carrera armamentista en Europa, donde se habrían desplegado la mayoría de estos sistemas de misiles.

Así que en la próxima década, la zona Schengen podría convertirse en una zona de despliegue de  sistemas estadounidenses de misiles de superficie con un alcance de 500 a 1.000 km (misiles de corto alcance) y de 1.000 a 5.500 km (misiles de medio alcance).

Rusia tendrá que responder simétricamente y crear sus sistemas de misiles con un alcance similar.

¿Cómo serán esos misiles?

Nuevos misiles ‘pequeños’ en el arsenal ruso

Durante años, EE UU temía que Rusia estuviera desarrollando una versión de largo alcance del misil para los sistemas tácticos operativos Iskander-M, desplegados cerca de Europa, en el enclave de Kaliningrado.

Iskander-M.

“Los misiles de este sistema tienen un alcance de menos de 500 km. Pero sí existe una capacidad técnica para desarrollar un misil de largo alcance”, declara el analista militar de TASS, Víktor Litovkin.

Así que el primer candidato para la actualización entre los “pequeños” misiles podría ser el misil para el sistema operativo táctico Iskander-M.

En el INF se preveía la eliminación de los sistemas de misiles lanzados con base en tierra con un alcance de 1.000 a 5.500 kilómetros. Los misiles lanzados por mar y aire con un alcance similar permanecieron en el arsenal de EE UU y más tarde también fueron desarrollados por Rusia. Por lo tanto, según Víktor Litovkin, los misiles Tomahawk estadounidenses y los rusos Kalibr se convertirán en los próximos sistemas de armas que serán “mejorados” y adaptados a la nueva realidad, posterior al INF.

El alcance efectivo de estos misiles varía de 300 a 2.600 km. Además, estos misiles no volarán hacia el objetivo a lo largo de una trayectoria balística descendente, sino que se moverán como si dieran un abrazo al terreno.

Otro aspecto importante es la carga útil de estos misiles. El desarrollo tecnológico permitirá que en la próxima década estos misiles estén equipados con una ojiva de potencia explosiva cercana a un arma nuclear. Esto creará un arma de alta precisión y maniobrabilidad que carecerá de la consiguiente contaminación radioactiva. Así, después de que el objetivo sea destruido, las tropas de tierra podrán atravesar libremente el territorio afectado.

Qué misiles volverán de vuelta a tierra

El nuevo misil Kinzhal es uno de los candidatos para contar con una versión de lanzamiento desde tierra. Hace un año, los cazas MiG-31 rusos se equiparon con estos nuevos misiles aéreos hipersónicos. Según los militares, esta arma carece de análogos en otras partes del mundo.

Los cazas MiG-31 rusos se equiparon con los misiles hipersónicos Kinzhal.

Son capaces de atacar objetivos a una distancia de más de 2.000 km sin entrar en la zona de defensa aérea del enemigo, explica el comandante en jefe de las Tropas Aeroespaciales Rusas, el general Serguéi Surovikin, en una declaración a la que tuvo acceso Russia Beyond.

Según relató, menos de un segundo después tras salir del avión, este misil acelera a velocidades hipersónicas (8 veces la velocidad del sonido) y se precipita hacia su objetivo.

“Maniobrar a velocidades varias veces superiores a la velocidad del sonido permite al misil superar todos los sistemas de defensa antiaérea y antimisiles existentes, así como los que se están desarrollando”, declaró el militar.

El misil está equipado con un cabezal de búsqueda, apto para todas las condiciones meteorológicas. Esto permite atacar al enemigo en cualquier momento del día o de la noche, con truenos y lluvia.

La comunidad de expertos militares rusos se inclina a creer que estos misiles contarán con una versión para lanzamientos desde tierra y que se desplegarán en las fronteras rusas. La única cuestión pendiente consiste en el coste: una carrera armamentística no suele ser barata.

En caso de ataque nuclear, así sería la respuesta rusa.

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