Rusia creará el mayor avión anfibio antisubmarino del mundo

A-40.

Viacheslav Afónin/Sputnik
Una nueva raza de ave marina gigante está lista para patrullar la costa rusa, armada con 6,5 toneladas de municiones y sistemas de vigilancia de última generación. Su misión: localizar y neutralizar a los visitantes sin invitación que se esconden bajo el agua salada.

Existen planes para resucitar el albatros A-40 soviético (nombre OTAN: Mermaid) y devolverlo a las filas del Ejército ruso a principios de la década de 2020. Esto se hará para satisfacer las necesidades de la aviación naval rusa de contar con un nuevo caballo de batalla aéreo capaz de patrullar la interminable línea costera del país y, si es necesario, detectar y destruir submarinos enemigos.

El A-40 es un avión anfibio, lo que significa que puede amerizar y despegar desde cualquier superficie acuática. Se ganó el nombre de Albatros por su autonomía y capacidad para pasar largas temporadas en el mar, con la necesidad de regresar a la costa sólo ocasionalmente (a diferencia de las gaviotas, por ejemplo).

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? Es....

...un avión anfibio de la era soviética diseñado para localizar y eliminar submarinos enemigos, pero nunca producido a gran escala debido al colapso de la URSS. Puede que suene banal, pero en la década de 1990 a Rusia simplemente le faltaba dinero y tiempo para gastarlo en asuntos tan “triviales” (según los estándares del momento) como la modernización de la flota de la aviación naval.

Hoy, sin embargo, esta flota tiene la capacidad de introducir todo tipo de trucos de magia moderna en el vientre del Albatros, que cuenta con una envergadura de 40 metros y puede alcanzar una altitud máxima de 13 kilómetros. Con un alcance de vuelo de unos 4.000 kilómetros, el A-40 puede realizar operaciones de reconocimiento del terreno durante 12 horas antes de tener que volver a la base para repostar combustible.

A-40.

Además, esta ave de 90 toneladas estará equipada con dos potentes motores D-30, que le permitirán transportar hasta 6,5 toneladas de munición antisubmarina (en comparación, su predecesor podría transportar sólo 1,5 toneladas).

Y esto no es todo, puede ser equipado con toda clase de armamento marítimo, incluyendo torpedos autoguiados Orlán (Águila Marina) indetectables, capaces de apuntar tanto a submarinos como a barcos de superficie. Misiles antisubmarinos, cargas de profundidad, minas, boyas acústicas de búsqueda y equipos especiales de reconocimiento por radio pueden también ser usados por este hijo de la mítica factoría Bériev.

El A-40 (versión civil A-42) también es muy adecuado para operaciones de búsqueda y rescate a muchos kilómetros de la costa. Es tan apto para navegar que puede amerizar y despegar con olas de hasta dos metros. Ya en su fase de diseño, sus creadores previeron la instalación de un sistema de repostaje en el aire, ampliando de esta forma significativamente el alcance de la aeronave. Y aunque el Albatros no está oficialmente designado como avión de largo alcance, tiene todo lo necesario para poder realizar vuelos de larga duración: aseo, armario e incluso un compartimento para dormir.

Por otra parte, el primo civil del anfibio A-40, el Be-200, entrará en el mercado de la aviación rusa.

Be-200.

El anfibio rescatador

Inicialmente, se estudiaron diversas opciones para equipar y utilizar la futura aeronave. En un momento dado, incluso se mantuvieron conversaciones con la empresa británica Rolls-Royce sobre la fabricación de motores para promocionar el modelo en Occidente.

Al final, sin embargo, los jefes de los Ministerios de Defensa y de Situaciones de Emergencias de Rusia decidieron poner la producción en manos de empresas nacionales para evitar ser afectados por los cambiantes vientos políticos.

En palabras del especialista militar de Izvestia, Dmitri Safónov, esta decisión ayudó al fabricante a eludir las consecuencias de las sanciones occidentales, pero al mismo tiempo limitó las posibilidades de vender el avión en el extranjero.

“La decisión de producir el BE-200ChS utilizando únicamente componentes rusos impide el acceso de los aviones al mercado occidental: el suministro de piezas de repuesto le costará al comprador un buen dinero. La aeronave está prevista para ser vendida en el mercado nacional y a los países del sudeste asiático”, señala el experto.

Explicó también que la capacidad de carga máxima del vehículo es de 8.000 kilogramos y 12 metros cúbicos de agua [12 toneladas - Ed.], transportada en tanques para extinción de incendios.

“La característica principal del avión anfibio es su capacidad de recoger agua al amerizar, llenar sus tanques y despegar de nuevo. Así que los potenciales clientes de Rusia son países con anchos ríos y embalses, ya que la extinción de incendios con agua salada arruinaría los árboles”, añade Safónov.

Pincha aquí para ver un vídeo sobre el impresionante Bériev A-50 Shmel, el ‘radar volador’ de Rusia.

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