Cruceros terrestres de la Revolución: los trenes blindados de la guerra civil rusa

Sputnik
Hace casi un siglo, cientos de trenes blindados recorrían las extensiones de Rusia, simbolizando el conflicto que asolaba el país. Con la red ferroviaria marcando el escenario de las hostilidades y el empuje de las principales ofensivas, la guerra civil también llegó a abogar por este inusual activo. Más tarde, la Unión Soviética tomó la iniciativa en el desarrollo del tren blindado, que sigue en servicio en el Ejército ruso.

“Somos gente de paz, pero nuestro tren blindado está listo en el apartadero…” (Canción de la guerra civil rusa)

Cuando una guerra no tiene frentes exactos y las fuerzas dispersas luchan en un área amplia, sin saber nunca dónde aparecerá el enemigo a continuación, es la superior movilidad la que determina al vencedor. La movilidad de los grandes ejércitos dependía del control de los ferrocarriles para transportar refuerzos, municiones y alimentos. Y con su blindaje, artillería y ametralladoras, velocidad y preparación para el combate, el bronepóyezd, o tren militar, fue un medio muy poderoso en Rusia.

Las primeras versiones aparecieron poco después de que se construyeran los primeros ferrocarriles a vapor, y se cree que el pionero se creó en Francia en 1826. El coronel Iván Turchanínov, un oficial del Ejército ruso que emigró a Estados Unidos y sirvió en el Ejército de la Unión en la guerra civil, desarrolló aun más el equipamiento de los trenes con cañones y ametralladoras.

Durante el asedio de Pittsburgh en 1864, John Turchin, como se le conocía, armó trenes con morteros de 13 pulgadas que podían disparar proyectiles de 100 kg a una distancia de 4,5 km.

Los ingenieros franceses equiparon por primera vez los trenes con blindaje en 1884 y los rápidos avances técnicos de la época superaron rápidamente los numerosos defectos iniciales del proyecto. En las guerras de los bóeres de 1899-1902, los británicos también utilizaron activamente trenes blindados para proteger sus líneas de comunicación de los ataques de las guerrilleras de los bóeres.

Trenes rusos en combate

Al estallar la Primera Guerra Mundial, la mayoría de los ejércitos europeos tenían un puñado de rudimentarios trenes blindados. Cuando Rusia se retiró de la guerra, tenía siete en servicio.

La guerra civil rusa trajo el auge del poder militar ferroviario. Algunos trenes blindados utilizados por el Ejército Rojo obrero y campesino provenían de los almacenes del Ejército Imperial, mientras que otros fueron producidos en serie. Sin embargo, la mayoría se construyeron a partir de piezas tomadas de vagones de pasajeros ordinarios. Al final de la guerra, el Ejército Rojo contaba con 122 trenes totalmente blindados, con variantes improvisadas que elevaban el total a 400.

Al igual que otros complejos equipos heredados del ejército zarista, los trenes blindados se desplegaron inicialmente sin mucho pensamiento táctico, siendo simplemente lanzados hacia el centro de la batalla. Pero a medida que los bolcheviques adquirieron experiencia en la lucha, aprendieron a utilizar mejor estos poderosos “cruceros terrestres”.

Tren blindado ‘Yedinaia Rossiya’ de los blancos, cerca de Tsarítsino , junio de 1919.

Durante la defensa de Tsarítsino (hoy Volgogrado) en 1918 se desplegaron por primera vez trenes blindados en masa, con 15 de ellos moviéndose a lo largo de varias líneas ferroviarias locales con gran efecto.

La URSS mantuvo viva la idea hasta que la Segunda Guerra Mundial exigió la construcción de nuevos diseños, que incluían baterías ferroviarias de defensa antiaérea, con los consiguientes cambios de táctica. Con los avances en artillería, aviación y tecnología de tanques, la ventaja de la movilidad de los trenes se perdió parcialmente. Del mismo modo, armados con cañones y ametralladoras, los tanques podían atacar a gran velocidad y sin necesidad de railes.

Los trenes blindados se utilizaban también para defender objetos estratégicos en la retaguardia. Durante la guerra los soviéticos emplearon unos 200 trenes blindados, incluyendo el muy exitoso OB-3. Sirviendo principalmente como un arma antiartillería, podía lanzar ataques rápidos contra objetivos predeterminados, silenciar las baterías de los cañones enemigos con un diluvio de fuego y retirarse rápidamente a posiciones seguras antes de que el enemigo pudiera contraatacar.

Trenes militares en la Guerra Fría

Hasta 1953, los trenes blindados protegieron las rutas ferroviarias e infraestructuras en Ucrania occidental de los ataques de los partisanos ucranianos. En 1958 se interrumpió el desarrollo de la artillería ferroviaria y, a finales de la década, estos trenes habían desaparecido por completo.

Más tarde, los comandantes e ingenieros militares soviéticos se vieron obligados a resucitarlos a medida que las relaciones con China se deterioraban y tuvieron que enfrentarse a la imposibilidad de proteger las vastas y escasamente pobladas tierras fronterizas de Siberia oriental, donde no había una red viaria desarrollada.

Las carreteras existentes sólo podían servir a cuatro o cinco divisiones de fusiles motorizados al día, mientras que una división con equipo pesado podía moverse rápidamente con 20 trenes en el ferrocarril transiberiano.

Los nuevos diseños incorporan componentes estándar y de producción masiva como torretas de tanques T-55 o de baterías antiaéreas móviles Shilka. Los principales destacamentos de combate ferroviarios consistían en pares de plataformas abiertas de 55 toneladas que transportaban tanques T-62.

Estos eran apoyados por vehículos blindados de transporte de tropas BTR-40 con bastidores plegables y amortiguadores de muelle que les dejaban operar desde plataformas, y con ruedas de acero que les permitían conducir tanto por carretera como por la línea del ferrocarril. Cuatro de estos trenes-tanque se mantuvieron almacenados en subestaciones a 40 kilómetros de la ciudad de Chitá hasta principios de la década de 1990.

Sistema de misiles ferrovario.

La última vez que los trenes blindados vieron combate fue en Chechenia, donde protegieron a los equipos de reparación de los ferrocarriles y a los trenes normales de los ataques de los insurgentes. Los trenes de las clases Baikal y Amur tenían puertos de tiro para ametralladoras y lanzagranadas AGS-17, así como plataformas con vehículos de combate de infantería BMP-2.

También iban acompañados de los mismos vehículos modificados de transporte de personal BTR-40 para fines de reconocimiento y comunicaciones.

Las fuerzas ferroviarias rusas han interrumpido las adquisiciones de trenes armados. Se llegó a estimar que todos los trenes de las clases Baikal y Amur en servicio en el Distrito Militar Sur estarían finalmente desmantelados en 2015, poniendo fin a esta era. La amplia experiencia en la construcción y uso de estos trenes ayudó a mejorar la tríada nuclear soviética en la década de 1980 con la introducción de misiles RS-22 Bisturí.

Este tipo de sistemas fueron desmantelados tras el colapso de la URSS, pero los líderes militares y políticos rusos decidieron revisar el proyecto.

En 2016, Rusia anunció que reanudaría la fabricación de trenes militares con misiles  o, como los llaman los militares, de sistemas de misiles ferroviarios militares (BZhRK por sus siglas en ruso).

El pasado año, el Ministerio de Defensa decidió eliminar el misil balístico intercontinental móvil del programa de armamento para los años 2018-2025 e invertir este dinero en el desarrollo del cohete nuclear más grande del mundo.

Alexánder Korolkov es historiador y doctor en Historia.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.

La ley de derechos de autor de la Federación de Rusia prohíbe estrictamente copiar completa o parcialmente los materiales de Russia Beyond sin haber obtenido previamente permiso por escrito y sin incluir el link al texto original.

Lee más

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies