Nueva bomba nuclear de EE UU: ¿desatará una carrera armamentística con Rusia?

B61-12,

B61-12,

Administración Nacional de Seguridad Nuclear
El Pentágono ha desarrollado una actualización devastadora de una bomba nuclear. Se llama B61-12 y podría ser la primera arma nuclear utilizada en conflictos locales de todo el mundo. Este hecho podría llevar a Rusia a crear su propio equivalente.

La Fuerza Aérea de EE UU ha realizado con éxito las pruebas de su última bomba voladora, la B61-12. Si somos más precisos, se trata de la duodécima modificación de una bomba nuclear, que los estadounidenses crearon a mediados de la década de 1960.

El nuevo modelo cuenta con dos innovaciones principales: la capacidad para ajustar el rendimiento de la ojiva nuclear, de 5 a 100 kilotones, además de añadir un sistema de guiado de alta precisión.

Esta bomba aérea de caída libre, que no estaba guiada, se ha convertido en un arma de alta precisión que, según el ejército estadounidense, permite a los pilotos de los bombarderos lanzarla sin que los  sistemas de defensa aérea del enemigo sean capaces de alcanzarla.

“La principal novedad de la B61-12 es su maniobrabilidad. La parte de la cola cuenta con un equipamiento de navegación, un piloto automático y aletas dirigibles”, declaróa Russia Beyond, Vadim Koziulin, docente de la Academia de Ciencias Militares.

De modo que la bomba ya no tiene que ser “lanzada con un sistema de paracaídas”, sino que el bombardero simplemente ha de subir a la mayor altitud posible y dejarla caer. Entonces la bomba vuela de manera autónoma hacia el objetivo, cambiando de trayectoria a medida que pasa el tiempo.

Se espera que las primeras bombas nucleares de este tipo entren en servicio en la Fuerza Aérea de EE UU no antes de 2020. La munición se transportará en los bombarderos estratégicos B-2 Spirit y B-21 Raider. La bomba B61-12 también se instalará en el caza de quinta generación F-35. En 2015 ya realizó vuelos de prueba con municiones de este tipo, transportándolas en el compartimento interno de armas de la aeronave.

Los primeros lugares que se rearmarán con estos nuevos dispositivos serán las bases europeas de la Fuerza Aérea de EE UU. Las nuevas bombas sustituirán los arsenales de los aeródromos de Büchel (Renania-Palatinado, Alemania), Incirlik (Turquía) y Aviano (Italia).

Bombardero estadounidense B-2 Spirit lanza una bomba B61-11.

Punto de inflexión

Además, una característica clave del arma es la posibilidad de “suspenderla” bajo las alas del bombardero F-35, avión que, en sí mismo, supondrá un importante factor de cambio en los conflictos locales del futuro.

El uso de este arma nuclear táctica en conflictos locales y guerras contra militantes hace que se abra la posibilidad de que otras potencias nucleares usen ojivas nucleares de bajo rendimiento en Asia, Europa y cualquier otro lugar.

“Por su propia naturaleza, las armas nucleares están sujetas a numerosas variables. Durante la operación Tormenta del Desierto de 1991 los estadounidenses querían destruir todo el sistema de defensa aérea de Irak mediante la detonación de una carga nuclear de bajo rendimiento en el aire y la creación de un pulso electromagnético. Sin embargo, el Pentágono hizo cálculos y supuso que después de eso Rusia también desplegaría una bomba electromagnética en cualquier conflicto militar, y el mando militar renunció a la idea”, según el analista militar de TASS, Víktor Litovkin.

Esto está despertando preocupación entre los expertos militares rusos. Afirman que la nueva doctrina de disuasión nuclear de EE UU les permite utilizar armas nucleares tácticas en guerras locales cuando lo consideren conveniente. “Esto es muy peligroso”, cree el experto.

Además, declaró que EE UU podría reducir el rendimiento del Mod-12 todavía más.

“Podría llegar a reducirse hasta un nivel mínimo equivalente a 300 toneladas de dinamita. A modo de comparación, sería solamente 2% del rendimiento de la bomba lanzada sobre Hiroshima”, señaló.

¿Cómo responderá Rusia?

La noticia de que EE UU ha adquirido la nueva bomba no ha provocado una fuerte respuesta dentro de la comunidad militar rusa. Desde hace tiempo todo el mundo sabe que se están haciendo estas pruebas.

Ambos países han llegado a un punto en el que necesitan cambiar sus anticuados sistemas nucleares  y preservar la paridad nuclear. “El factor disuasorio de la 'destrucción mutua' ayuda a los políticos a actuar racionalmente en lugar de guiarse por la emoción, como puede suceder con frecuencia”, añade Koziulin.

Por otro lado, Rusia lleva tiempo dedicándose a mejorar sus arsenales nucleares. Hemos desarrollado el misil nuclear “náutico” intercontinental Bulavá, el Sarmat “con base en tierra” y sistemas que antes solo eran imaginables en películas de ciencia ficción, como el Burevéstnik, un misil de crucero propulsado por motores nucleares que puede volar a su objetivo a velocidades supersónicas, dando vueltas alrededor de la Tierra cuantas veces sea necesario.

“No tiene sentido esperar que se den nuevos pasos políticos o militares. Los sistemas tácticos operativos Iskander-M ya están desplegados en Kaliningrado y Crimea. Son capaces de neutralizar completamente la amenaza que suponen las bases aéreas estadounidenses en Europa. Además, en la próxima década verán la luz los sistemas S-500 Prometéi, capaces de destruir misiles hipersónicos que actualmente están desarrollando ejércitos extranjeros”, señaló Litovkin.

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