Polémica por la construcción de nuevos templos religiosos en Moscú

Fuente: Ria Novosti / Maxim Blinov

Fuente: Ria Novosti / Maxim Blinov

En Moscú viven conviven numerosas confesiones religiosas. Sin embargo, el número de edificios religiosos no es proporcional al número de creyentes de una u religión. Últimamente surgen movimientos de protesta entre los habitantes locales contra la construcción de templos ortodoxos, budistas y musulmanes. RBTH ha intentado esclarecer las razones de todo esto.

En 2011 se inició en Moscú un programa de construcción de 200 templos ortodoxos en la capital. Ahora se planea casi duplicar esta cifra. En el territorio recientemente incorporado a la capital rusa se planea construir otros 180 templos. Así lo explica Vladímir Resin, director del programa y consejero del alcalde de Moscú y del Patriarca de la Iglesia ortodoxa.

200 templos” es una iniciativa del Patriarca Kirill, informa su secretario Vladímir Viguilianski. En su opinión, este es el número de edificios ortodoxos que faltan en la capital. “Al ocupar el trono patriarcal, Kirill se convirtió no sólo en el jefe de la Iglesia ortodoxa, sino también en el obispo de la ciudad de Moscú. Muy pronto vio que, entre todos los sujetos de la federación, Moscú ocupa el último lugar en número de iglesias por persona”, comenta Viguilianski.

“En el decreto del gobierno de Moscú para el programa de construcción de templos no se menciona la cifra 200, - aclara Resin a RBTH. – Es más, el programa es voluntario, se financia exclusivamente con donaciones y depende totalmente del deseo de los habitantes. En estos momentos el programa se está reestructurando debido a la ampliación de los límites de la ciudad”, añade Resin.

Las protestas comenzaron a surgir casi inmediatamente después del inicio del programa de construcción. La oposición a estos planes proviene principalmente de grupos de ciudadanos moscovitas y movimientos sociales, aunque los representantes de otras religiones también siguen celosamente la construcción de templos por parte de la Iglesia ortodoxa.

Los musulmanes han expresado su descontento por el hecho de que en Moscú únicamente existen cuatro mezquitas. Además, la de mayor tamaño y capacidad (situada en el centro de Moscú, en Prospekt Mira) se encuentra todavía en construcción. “Rusia es un estado multiétnico y multiconfesional y, además de nuestros hermanos ortodoxos, los musulmanes, budistas y representantes de otras religiones también necesitan templos”, comenta a Lenta.ru el muftí de Moscú y la región Central, Albir Krganov.

Según este, en Moscú se necesitan cinco pequeñas mezquitas más. Esta necesidad se percibe durante las plegarias de los viernes: en las cuatro mezquitas existentes en la ciudad únicamente caben 10.000 musulmanes y los 15-20.000 restantes se ven obligados a rezar en la calle.

Los representantes de otra religión tradicional en Rusia, el budismo, no tienen en la capital ni un solo templo. Sin embargo, a finales de agosto se decidió comenzar la construcción de dos templos budistas al oeste y al norte de la capital, según informaba a M24.ru la presidenta del Centro Budista “Tres Joyas” de Moscú, Tatiana Odushpayak. Las zonas para su construcción fueron escogidas por la Comisión de Planificación Urbanística y de Tierras de Moscú. 

Enérgicas protestas de los ortodoxos

Activistas ortodoxos se han mostrado en contra de la construcción de nuevos edificios de culto musulmanes y budistas, mientras que los movimientos anticlericales moscovitas hacen lo propio contra los templos ortodoxos.

La ola de protestas contra la construcción de nuevas mezquitas tomó fuerza en 2010, durante las manifestaciones de los trabajadores del sector textil en el sureste de Moscú.

Los habitantes de esta región, organizados en un movimiento llamado “Mi patio”, expresaron su descontento por los planes de construcción de un centro religioso del islam en una de sus calles. En 2012, cuando comenzaron a circular los primeros rumores acerca de que podría construirse una mezquita en el distrito de Mitino, sus habitantes comenzaron a manifestarse en masa

“En estos momentos, el número de mezquitas satisface las necesidades de los residentes permanentes en la ciudad, por ahora no es necesario construir más”, comenta Vladímir Resin. Esta postura se corresponde con la del ayuntamiento de Moscú, que opina que la mayoría de los creyentes que acuden a las mezquitas durante las principales fiestas musulmanas no son moscovitas, sino inmigrantes o habitantes de la región de Moscú.

En 2012 también hubo manifestaciones en contra de la construcción de un templo budista en Otrádnoye. Los habitantes de este distrito, entre los que figuraban activistas ortodoxos, aseguraban que la convivencia de budistas con cristianos, musulmanes y judíos provocaría enfrentamientos interreligiosos y crearía también atascos en las calles.

Por su parte, las protestas contra la construcción de templos ortodoxos no han conseguido éxitos demasiado notables. Los más destacado ha sido la revisión de la construcción en algunas zonas, especialmente en los lugares donde se prevé eliminar parques para construir templos.

Para apoyar el programa de construcción de los 200 templos ortodoxos, en Moscú se han creado los movimientos “Protejamos el Programa-200” y “Cuarenta por cuarenta”.

Según el presidente de la fundación “Sensatez”, Alexander Golomolzin, el movimiento contra la construcción de iglesias está formado principalmente por tres grupos. “Los habitantes de los distritos en lo que la construcción se lleva a cabo de forma ilegal, los ciudadanos preocupados por la situación del medio ambiente en Moscú y de la reducción de zonas verdes y, por último, los activistas que luchan contra la creciente presencia del clero en el Estado y la violación de los principios constitucionales por parte de las autoridades de Moscú”, enumera Golomolzin. Según explican estos grupos, la construcción de templos es un modo de apropiación del suelo de la capital, de elevado coste.

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