Se trata de la campaña internacional 'autobús ateo' que se lleva a cabo en Rusia, pero que  fue ideada por Gran Bretaña en 2009 en respuesta a una campaña similar que promovía la fe cristiana.


Todos los intentos de hacer circular un autobús real en Rusia fracasaron, dijo Artiom Zhuravski, presidente de la Fundación Sensatez, que promueve el ateísmo y el secularismo.


“Queríamos colocar en las calles tableros de publicidad en los que se podía leer: 'Dios no existe', en respuesta a la propaganda religiosa que tuvo lugar en Rusia en 2009. Pero fue imposible”, dijo Zhuravski. “Esto nos motivó a crear nuestra fundación”, agregó.


Lo cierto es que hay una información insuficiente sobre los ateos en el espacio público, aunque un 13% de la población rusa no cree en Dios, unos 18 millones de personas, según los resultados de los últimos sondeos de opinión.


Los representantes de las organizaciones ateas vinculan la ausencia de información en los medios informativos de Rusia con la fuerte influencia que tiene la Iglesia Ortodoxa Rusa, una de las mayores instituciones nacionales.


“Es peligroso ser ateo hoy en día. He oído casos de policías o militares que no creían en Dios y fueron destituidos de sus cargos por exlíderes del Partido Comunista de la URSS”, dijo un ateo convencido, Alexander Nevzórov.


Aunque los expertos en religión explican esto por el hecho que la fe ortodoxa se ha convertido en un elemento principal de la identidad nacional de la Rusia post soviética.


“Algo debe unir a los ciudadanos y a la sociedad en una nación”, dijo Serguéi Filátov, experto en religión del Instituto de Estudios Orientales de la Academia de Ciencias de Rusia. “A excepción de la victoria en la Segunda Guerra Mundial y la fe ortodoxa, no hay otras grandes ideas que gocen de apoyo de todo el pueblo ruso”, agregó.


Sin embargo, los miembros y representantes de la 'comunidad atea' afirman que representan una gran parte de la sociedad rusa y la creciente influencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa sobre la vida política y social provoca una reacción negativa de los ciudadanos, lo que aumenta el número de los adeptos a sus ideas.


“Nos hemos demorado un poco en desplegar nuestras fuerzas para la lucha, como la Unión Soviética en 1941”, dijo Zhuravski. “Necesitamos uno o dos años más”, agregó.


La gente invisible


Según Zhuravski, en Rusia existen al menos doce organizaciones que defienden los derechos de los ateos, como la Fundación 'Sensatez', integrada en la Alianza internacional de ateos.


Zhuravski no mencionó el número de miembros de su organización, aunque su actividad solo está orientada a la capital rusa y a la región de Moscú. La página de Facebook de la fundación obtuvo 800 valoraciones positivas.


El público general no sabe nada sobre la mayoría de las organizaciones ateas. Su representante más conocido es Alexander Nevzórov, un famoso periodista de la perestroika que dejó de ser presentador de programas de televisión en 1.999. Los portavoces de la Iglesia Ortodoxa Rusa, como el jefe del departamento de Vínculos con la Sociedad del Patriarcado de Moscú, el arcipreste Vsévolod Chaplin, y el jefe del departamento de información del Patriarcado de Moscú, Vladímir Legoida, comparecen semanalmente ante los medios de información.


Este desequilibrio entre el porcentaje de la población involucrada y su respectiva representación parece extraño, teniendo en cuenta que, según un sondeo de opinión realizado por la encuestadora Sreda en la primavera de 2011, un 13% de la población rusa no cree en Dios.


Un 5% más de los 1.500 encuestados se mostraron indecisos en expresar su postura, por lo que es posible que pertenezcan a la categoría de agnósticos, según el sondeo con un margen de error no superior al 3,6%.


El sondeo reveló que la cuota de adeptos de la Iglesia Ortodoxa Rusa asciende a un 42%, mientras que la parte restante de los encuestados se dividió en los seguidores de otras religiones tradicionales y los que creen en un ser divino sin pertenecer a una confesión religiosa.


“Hoy en día el ateísmo es invisible, como lo fue la fe ortodoxa en la época de la URSS”, dice Serguei Filátov.


Polémicas y confianza de la población


En marzo, los medios de información informaron sobre una familiar del Patriarca Kirill que vivía en un apartamento de lujo en un edificio situado en el centro de Moscú cerca del Kremlin, y que se querelló por daños y perjuicios contra el vecino de la planta de abajo, el exministro de Sanidad Yuri Shevchenko, que posteriormente se convirtió en clérigo.


La historia sobre el máximo jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, que posee un apartamento de lujo, así como la presentación de la demanda judicial bajo un pretexto cuestionable suscitó una aguda polémica en medios de información e Internet.


Por otra parte, la reputación de Kirill resultó manchada también por la historia del reloj de lujo que fue borrado de la muñeca del Patriarca en una foto oficial publicada en el sitio web del Patriarcado de Moscú de una manera tan ruda que salió a la luz pública.


La mayoría de los expertos afirman que los mencionados escándalos son en realidad una reacción de las capas acomodadas de la población urbana de corte liberal al crecimiento de la presencia de la Iglesia en la vida social y a su apoyo por parte del Gobierno ruso.


Antes de las elecciones incluso los que no creen en Dios reconocían la autoridad moral de la Iglesia, que estuvo por encima de las intrigas políticas. Pero, según Lunquin, el hecho de que la Iglesia manifestase su apoyo a Putin hizo que la imagen de infalibilidad a los ojos de los ciudadanos opositores se resintiera.


Según el sondeo de opinión pública realizado por la asociación GfK Verein, en 2011 la Iglesia fue la institución más fiable en Rusia. Gozaba de la confianza de un 60% de la población, adelantando al Ejército, con un 58%, y el Gobierno, con un 46%.


Pero entre un 30% y un 38% de los que participaron en las manifestaciones de protesta multitudinarias que se celebraron en Moscú en febrero y marzo pasado eran ateos, según los datos de la encuestadora Sreda.


El número de opositores que se asocian con la Iglesia Ortodoxa Rusa se redujo durante el mismo período del 28% al 19%, después de que el Patriarca Cirilo exhortara a los ciudadanos a no participar en las acciones de protesta, según reveló un sondeo de opinión realizado por Sreda.


"Mientras que la Iglesia siga ejerciendo presión ideológica sobre la sociedad, la crítica se agudizará y cada vez más personas elegirán el ateísmo como la alternativa principal a la religión", dijo Lunquin, quién colabora con la encuestadora Sreda.


“'La Iglesia cree que mantendrá su estatus siempre”, dijo Soloviov, de la revista Escepticismo. “Al imponer su ideología, vuelve a cometer los mismos errores. La gente sentirá cada vez más disgusto”, agregó.


Pero varios expertos pronostican una salida más moderada. “Actualmente en Italia hay dos ideologías principales, el catolicismo y el ateísmo, que coexisten pacíficamente”, señaló Filátov.


Para conseguirlo, Rusia debería aproximarse a Europa y aceptar el secularismo de manera voluntaria, sin imponerlo el Gobierno como en la época soviética, agregó el experto. “Cuando nuestro pasado reciente, digamos, unos veinte años, tenga muchos rasgos comunes con el europeo, la conciencia secular podrá coexistir con la religiosa”, dijo Filátov.

Publicado originalmente en RIA Novosti.

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