Se repite en Crimea el escenario de Kosovo

Fuente: Ria Novosti

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Si Crimea pasa a formar parte de Rusia, sería un caso sin precedentes en la práctica internacional moderna. Durante las últimas décadas ha habido muchos ejemplos de formación de nuevos estados, pero la anexión del territorio de un estado a otro, sin el consentimiento del poder supremo del país que pierde el territorio, no se llevaba a cabo desde el final de la Guerra Fría.

La decisión del parlamento de Crimea de someter a referéndum si entran o no a formar parte de Rusia carece de legitimidad desde el punto de vista de la constitución ucraniana. La Constitución de 2004, recuperada a finales de febrero por decisión de la Rada Suprema, dicta lo siguiente: “las cuestiones relacionadas con cambios en el territorio de Ucrania se deciden exclusivamente mediante referéndums celebrados en toda Ucrania”. Sin embargo, esto no se plantea ahora.

Por otra parte, la Constitución de Rusia prevé que la anexión de un nuevo territorio y la formación de una nueva región en la Federación Rusa “debe realizarse según el procedimiento establecido por la ley federal constitucional”. Esta ley, existente desde 2001, permite crear un nuevo sujeto de la Federación en un territorio anexionado en un único caso: si existe un acuerdo con el estado del que separa dicho territorio.

No obstante, el 28 de febrero Serguéi Mirónov, líder del partido Rusia Justa, introdujo un nuevo proyecto de ley en la Duma Estatal. Rusia puede anexionarse parte de otro estado incluso en el caso de que no exista el correspondiente acuerdo internacional. Para esto, los habitantes del “territorio en proceso de separación” deberán votar la anexión a la Federación Rusa mediante un referéndum, o bien las autoridades legítimas de dicho territorio deberán dirigir a Rusia la petición correspondiente.

Este último paso ya se ha dado. El pasado jueves, el parlamento de Crimea preguntó a Vladímir Putin si Rusia estaba dispuesta a incluir a Crimea en su territorio. La disposición de los propios habitantes de la república será sin lugar a dudas confirmada en el referéndum que se celebrará el 16 de marzo. Mirónov ha declarado que el proyecto de ley introducido recientemente podría ser aceptado en la Duma la semana que viene.

En este sentido, el parlamento ruso puede aprobar todas las leyes que desee. La cuestión es si la comunidad internacional considerará legítimas las decisiones de la Federación Rusa y hasta qué punto estas decisiones cumplirán las normas del derecho internacional. La respuesta a la primera parte de la pregunta es: no, no las considerará legítimas.

En cuanto a la segunda parte de la pregunta, la situación es algo ambigua. Maksim Braterski, experto del Centro de Investigaciones Europeas e Internacionales de la Escuela Superior de Economía, pone de relieve que en el derecho internacional actual existen dos principios contradictorios: la integridad territorial de un Estado y el derecho de una nación a la autodeterminación.

Basándose precisamente en el derecho de una nación a la autodeterminación, Occidente reconoció en 2008 la independencia de Kosovo. “Kosovo es un ejemplo claro de lo que ocurre en la actualidad en Crimea, - asegura Braterski. – La OTAN, entrando con sus tropas en Kosovo, no permitió que los serbios impidieran la celebración del referéndum. La ONU no dio la orden de la entrada de las tropas de la OTAN en Kosovo”.

En su momento, Vladímir Putin resaltó el peligro del precedente kosovar, recordando que en España y en Bélgica existían problemas similares. Pero en 2008 Moscú reconoció de modo unilateral la independencia de Abjasia y de Osetia del Sur. Por ahora se desconoce cómo actuará Putin respecto a la situación en Crimea.

No obstante, si Moscú está dispuesta a reconocer a Crimea como un nuevo sujeto de la Federación, se hablará de una situación sin precedentes. La anexión del territorio de un estado a otro sin el consentimiento del poder supremo del país que pierde el territorio no se ha llevado a cabo desde el final de la Guerra Fría, subraya Maksim Braterski.

Sí que se ha llevado a cabo por consentimiento mutuo. En 1997 Gran Bretaña devolvió a China la jurisdicción sobre el territorio de Hong Kong.

Durante las últimas décadas se han visto casos de aparición de nuevos estados relativamente independientes o no reconocidos: Kosovo, Abjasia y Osetia del Sur. En 1999 se declaró la independencia de Timor Oriental. El plebiscito en el que se decidió el estatus independiente de Timor Oriental se celebró por influencia de la ONU.

Del mismo modo, bajo presión de la ONU se celebró en 2011 un referéndum sobre la independencia de Sudán del Sur. Según Braterski, el hecho de que Timor Oriental y Sudán del Sur hayan declarado sus respectivas independencias con el apoyo de la ONU les da total legitimidad desde el punto de vista del derecho internacional.

“Pero en general, el sistema del derecho internacional no funciona. Siempre gana la parte que tiene más armas, - opina el experto. – Y Kosovo es un claro ejemplo de ello. Pero además, el problema estriba en el hecho de que el derecho internacional cada vez se corresponde menos con la realidad de cada país. Existe la teoría de que todo se vendrá abajo dentro de 10 ó 15 años. Espero que el resultado no sea una guerra mundial”.

Al parecer, en el siglo XXI el deseo de un territorio de cambiar su determinación o protectorado está sometido a la decisión de los estados más fuertes. 

Artículo publicado originalmente en ruso en Gazeta.ru.