Sasha Ivanov, perfil sociológico del ruso típico

Tiene 40 años y vive junto con su familia.

Tiene 40 años y vive junto con su familia.

Aliona Répkina
El ruso medio tiene 40 años, trabaja en el sector comercial, se considera patriota y últimamente bebe menos. Al analizar los datos de diferentes fuentes, hemos podido retratar a un típico ciudadano ruso, teniendo en cuenta sus hábitos y opiniones políticas.

El ruso típico se llama Alexander, es el nombre más común en Rusia desde 1950, y se apellida Ivanov. Aunque puede haber diferentes opciones: en Rusia hay más de 190 etnias diferentes, y el ruso típico de Majachkalá (capital de la república de Daguestán, a más de 1.500 km al sur de Moscú) probablemente se llamaría Magomed. Sin embargo, teniendo en cuenta que los rusos étnicos representan la mayor parte del país, el ciudadano más típico sería Alexander o simplemente Sasha.

Fuente: Aliona RépkinaFuente: Aliona Répkina

Sasha Ivanov vive en una ciudad que tiene menos de un millón de habitantes, lo más probable es que sea un centro regional. Alexander tiene 40 años y vive junto con su familia. Trabaja en el sector comercial, pero no es un fanático de lo suyo: el trabajo para él es una fuente de ingresos que le permite vivir. Y no es de sorprender, Alexander gasta una tercera parte de su sueldo para pagar los créditos. Gana 35.744 rublos (635 dólares) al mes, pero en el fondo está convencido de que se merece algo mejor.

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En casa le esperan su mujer y su hijo y probablemente un gato también (este animal doméstico es el favorito de los rusos). Su mujer se llama Elena, es el nombre femenino más popular en Rusia. Sasha y su familia viven sin lujos pero cómodamente. Cada miembro de la familia cuenta con 24,4 metros cuadrados, en su casa hay dos televisores, un ordenador y una lavadora. Como en caso de un 70-80% de los rusos, Sasha tiene un móvil Android (cada día se conecta a internet) y un coche ruso o de una marca extranjera económica.

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Igual que la mayoría de los rusos, Alexander no fuma, pero bebe de vez en cuando. Sin embargo, las estadísticas aseguran que en los últimos años empezó a beber menos. Los expertos creen que este fenómeno tiene mucho que ver con la crisis (hay que ahorrar en el alcohol) y con la prohibición de vender el alcohol por la noche, que entró en vigor en 2013. Más que nada, a Ivanov le gusta la cerveza, bebe aproximadamente 60 litros al año. Prefiere ir de vacaciones a lugares cálidos, está muy contento ya que desde el año pasado los rusos pueden ir a Turquía de nuevo y tiene planeado pasar sus vacaciones allí.

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Alexander se interesa por la política, no obstante, es bastante pasivo y no piensa participar. Es, más bien, conservador y está seguro de que la estabilidad es más importante para el Estado que las reformas. Probablemente esto tiene que ver con que haya nacido en 1977 y vio la caída de la URSS en 1991. Hoy Sasha lamenta que las cosas hayan salido así. Se enorgullece de la victoria en la Gran Guerra Patria (1941-1945) y de todos los líderes rusos del siglo XX destaca a Leonid Brézhnev.

Al mismo tiempo cree que los méritos del secretario general del Partido Comunista de la URSS no son comparables con los de Vladímir Putin. Ivanov apoya y aprueba su política con seguridad (según las encuestas, en marzo-abril de este año un 82,7% de los rusos apoyaron a Putin). En su propio ránking Putin ocupa el primer lugar, seguido del ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, y el primer ministro Dmitri Medvédev, aunque a mucha distancia del jefe del Estado.

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La confianza que Sasha tiene en el presidente no se extiende a todo el sistema de gobierno. Alexander cree que la sociedad rusa es injusta, sobre todo, debido a la desigualdad de ingresos. En general Sasha se preocupa mucho por el dinero, está seguro de que los principales problemas de Rusia ahora mismo son la subida de los precios y el empobrecimiento de la gente. Cree que el Estado debe ayudar al pueblo, priorizando la sanidad y todo el sector social en general  a la hora de repartir el presupuesto.

Sasha sigue la agenda internacional y está contento con la política exterior rusa. Según los resultados de diferentes encuestas, precisamente la política exterior de Rusia es lo que más les gusta a los rusos (sobre todo, comparando con la política social o económica).

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A Alexander no le caen bien EE UU porque cree que están haciendo un papel negativo en el mundo. Por la misma razón no está contento con la UE y Ucrania, pero aprecia mucho a Bielorrusia y a China.

Como la mayoría de los rusos, Alexander es patriota y cree que son un gran pueblo. Está seguro de que su país tiene que conservar el papel de un gran Estado. Considera que existe una amenaza militar por parte de varios países hacia Rusia, pero está seguro de que en el peor de los casos el ejército ruso podrá frenar el ataque. Después del atentado en San Petersburgo ocurrido el pasado 3 de abril empezó a pensar más en el terrorismo y se siente alarmado.

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Pero pese a todo, Alexander Ivanov es optimista y se siente feliz. Según los sociólogos, para él lo más importante es que la familia esté bien, que nadie esté enfermo y que no haya peleas. Los problemas del mundo global (incluso los económicos) no son tan relevantes. La felicidad, según Sasha, está en la familia y los hijos.

El texto está basado en los datos de VTSIOM, FOM, Levada-Center, la investigación de A. Zhuravliov "Sobre la estadística de apellidos rusos”, artículos de “Moskovski Komsomólets”, “Komsomólskaya Pravda”, “Védomosti”, “Gazeta.ru” y “Tiknoff-zhurnal”.