Más felices con menos dinero: 5 paradojas de la sociedad rusa

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¿Por qué se sienten más felices los rusos cuando tienen menos dinero? ¿Por qué la mayoría de las personas que se consideran ortodoxas rusas, apenas van a misa ni tampoco creen en Dios?

1. Pobre, pero feliz

Tal vez estén económicamente hundidos, pero aun así dicen que están felices como nunca. Esa es la conclusión a la que uno llega al analizar los índices de las encuestas.

A pesar de que la crisis se haya hecho notar en los bolsillos de los rusos, se resisten a reconocer que la crisis está aquí.

Según muestran los sondeos del Centro Ruso de Estudios de la Opinión Pública (VTsIOM, por sus siglas en ruso), en la primera mitad de 2015 la gente veía cómo disminuían sus ingresos mientras la inflación seguía creciendo. Pero al mismo tiempo, creció su convicción de que lo peor ya había pasado.

Ahora mismo, se han dado cuenta de que la crisis va en serio y de que no terminará pronto. Pero precisamente en este momento tan difícil, el índice de felicidad calculado por VTsIOM, ha alcanzado su máximo histórico: un 70% de los encuestados afirma ser feliz.

Según los sociólogos, esta paradoja se debe a que los rusos intentan tapar lo negativo diciéndose a sí mismos y a los demás que son felices y probablemente vivirán mejor.

2. Confianza ciega

La percepción de las campañas militares puede cambiar en tan solo dos semanas. A mediados de septiembre un 69% de los encuestados estaba en contra de la intervención militar rusa en Siria, según un sondeo del Levada Centre.

Sin embargo, a principios de octubre, un 72% apoyaron la decisión de bombardear posiciones de los terroristas del Estado Islámico. Al mismo tiempo, la mayoría de los que apoyan los bombardeos reconocen que no saben bien de qué lado está Rusia y quién lucha contra quién en Siria.

La confianza de los rusos en su presidente, junto con el desconocimiento de la situación en Oriente Medio es una paradoja, pero al mismo tiempo es un ejemplo de una situación que podría calificarse como “el presidente sabe más” o una muestra del deseo de iniciar “una guerra breve y victoriosa”.

3. Soy ortodoxo, pero no creo en Dios

La encuesta realizada por la fundación Opinión Pública muestra que un 72% se considera cristiano ortodoxo. Sin embrago, tan solo un 4% va a misa y participa en actividades religiosas. Además, un 60% de los ortodoxos no se consideran personas religiosos y un 30% de los que se definen como creyentes ortodoxos, no creen en la existencia de Dios.

¿Cómo es posible? En realidad, en un época de búsqueda de la identidad nacional las palabras “ruso” y “ortodoxo” se han acercado y para algunos son sinónimos. Por eso la afirmación “soy ortodoxo” no significa que se trate de una persona religiosa.

4. Renunciar a lo que no ha existido

En diciembre el Levada Centre obtuvo en sus encuestas que un 70% de los rusos ha decidido renunciar a los viajes al extranjero por motivos de seguridad.

Casi la mitad de los encuestados respondió lo siguiente: “Los viajes al extranjero se han convertido en una actividad peligrosa y hay que ponerle fin”. Pero, al mismo tiempo, un 35% de los encuestados no ha salido al extranjero en los últimos cinco años. Tal vez por eso les resulte fácil prescindir de viajes.

5. El horóscopo es mejor que internet

Por las razones inefables, el mundo sobrenatural siempre ha atraido a los rusos más que internet. Los resultados de las encuestas muestran que les cuesta menos creer en los indicios y supersticiones que confiar en las redes sociales o los medios de comunicación electrónicos.

Un 40% de los rusos cree en brujería, pero solo un 5% confía en las noticias publicadas en internet. Otro 20% de la población leen las noticias en Internet pero prefieren comprobar los datos por la televisión. En cuanto al mundo sobrenatural, los rusos prefieren los horóscopos y las adivinaciones.

 

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