¿Por qué no dar un descanso a los sirios?

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Es necesario implementar el acuerdo alcanzado en Ginebra entre Rusia y EE UU y aunar la lucha en contra de los terroristas del Estado Islámico.

El Estado Islámico se expandió hacia Siria debido a la guerra civil. Desde entonces Rusia ha instado repetidas veces a la comunidad internacional a formar un frente común contra grupos terroristas como el Frente al-Nusra, vinculado a al-Qaeda, que pese a su cambio de nombre sigue siendo una organización terrorista. En este sentido estamos de acuerdo con nuestros socios de EE UU, tal y como demuestran los acuerdos alcanzados por Lavrov y Kerry en Ginebra y los compromisos de los presidentes Putin y Obama.

Rusia insiste en publicar este pacto para que no haya ningún secreto diplomático en este asunto.

Los terroristas han desempeñado un papel destacado en la lucha contra las fuerzas gubernamentales.

La batalla por Alepo es un buen ejemplo de ello. La lucha contra el terrorismo crea una base común para todos los sirios. La mayoría de los terroristas de Siria son extranjeros cuyos intereses no tienen nada que ver con los deseos y aspiraciones del pueblo sirio. De hecho, los terroristas se han apropiado de la causa de la oposición. Este importante factor, que distorsiona toda la realidad en Siria, debe ser eliminado.

Según han acordado Rusia y EE UU como países líderes del Grupo de Apoyo Internacional a Siria, los grupos de la oposición deben deshacerse de los terroristas en campo de batalla para formar parte del proceso de cese de las hostilidades y sentarse a negociar sobre el futuro de Siria, según prevé la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. Esta es una prioridad clave para conseguir que este proceso sea sostenible.

Rusia y EE UU han acordado coordinar sus ataques contra objetivos terroristas en Siria y, para ello, ayudar a la verdadera oposición a rechazar sus infames alianzas con los terroristas. Esto ayudará en gran medida a asegurar que la ayuda humanitaria llega a todos los civiles que tanto la necesitan en Siria.

El Centro para la Reconciliación de las Partes Enfrentadas formado por los militares rusos ofrece su apoyo para el alto el fuego total y envía ayuda humanitaria. Como resultado de ello, cerca de 600 aldeas y 69 grupos armados interrumpieron las hostilidades el pasado mes de febrero apoyados por Rusia y Estados Unidos.

La situación en Siria es complicada debido a las rivalidades regionales. El conflicto se está utilizando para reorganizar la política regional en la línea de la confrontación suní-chií. Es por ello que algunos insisten en convertir Siria en un estado suní, no en una democracia laica. Hasta ahora, todos los intentos de imponer la “alternativa suní” en Siria han demostrado ser una tapadera para la toma del poder por parte de los terroristas.

Nadie esperaba que el conflicto sirio alcanzara una magnitud semejante ni durara tanto. Desde el principio, mucha gente en Siria se confundió por el precedente de la intervención militar occidental de Libia que el Comité de Asuntos Exteriores ha condenado severamente en su último informe. Si no hubiera sido por ello, la gente de ambas partes del conflicto habría actuado con mayor responsabilidad. Ahora la gente sabe cómo es la vida bajo el mando de los terroristas. Existen más que suficientes razones para que todos, incluidos los participantes externos del conflicto, hagan una reflexión más serena de la situación. ¿Por qué no dar un descanso a los sirios y dejar que decidan por sí mismos?

No existe una alternativa razonable a la política moderada de reconciliación para recuperar la paz. Los participantes regionales y la comunidad internacional en su totalidad deben contribuir a la reconstrucción económica y la rehabilitación social de este país. El mundo dejó de lado a los sirios en el pasado, no podemos volver a fallarles.

Alexander Yakovenko es embajador de la Federación de Rusia en el Reino Unido.