El último verano de Nicolás II y la familia real en su residencia de verano

“Por el día cortamos unos grandes abetos (…). Hubo un fuego enorme, el cielo estaba rojizo y en el aire había olor a quemado, quizá de turba quemada en algún lugar. Fuimos a navegar un poco. Paseamos hasta las 8 de la tarde. Comencé un volumen de El conde de Montecristo”, escribió el zar Nicolás II en su diario el 5 de junio de 1917//. En la imagen: Nicolás II con su hija Anastasia y sus sirvientes en el jardín del Palacio de Alexander en Tsárskoe Seló.

“Por el día cortamos unos grandes abetos (…). Hubo un fuego enorme, el cielo estaba rojizo y en el aire había olor a quemado, quizá de turba quemada en algún lugar. Fuimos a navegar un poco. Paseamos hasta las 8 de la tarde. Comencé un volumen de El conde de Montecristo”, escribió el zar Nicolás II en su diario el 5 de junio de 1917//. En la imagen: Nicolás II con su hija Anastasia y sus sirvientes en el jardín del Palacio de Alexander en Tsárskoe Seló.

FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO
El zar y su familia fueron ejecutados en el sótano de la casa en la que se habían exiliado en Ekaterimburgo el 17 de julio de 1918. Un año antes, en marzo, el zar había abdicado y pasó el verano en Tsárskoe Seló, la residencia veraniega cerca de San Petersburgo. Fue la última vez en la que el zar y su familia disfrutaron de su estatus aristocrático. A pesar de estar bajo vigilancia constante, daban paseos, leían y disfrutaron de los meses estivales.

 

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