#LordNaziRuso: de la locura individual a la locura colectiva

Domicilio de Makeev en Cancún, donde fue agredido por un grupo de personas.

Domicilio de Makeev en Cancún, donde fue agredido por un grupo de personas.

Reuters
El caso del ruso-ucraniano Alexéi Makeev inunda las redes sociales con videos de violencia extrema.

Alexéi Makeev (pronunciado Makéiev) se ha hecho tristemente famoso estos días. Millones de personas han visto sus terribles videos- llenos de ofensas, insultos y mal gusto- así como el que muestra a una turba enfurecida linchándolo.

Makeev paseaba por las calles e insultaba a los mexicanos que se cruzaban en su camino. También se grababa con esvásticas en su casa de Cancún. Todo este infame material lo subía a la red, que es donde se hicieron conocidos los videos.

Alexéi Makeev. Fuente: Youtube / Alextime VideoAlexéi Makeev. Fuente: Youtube / Alextime Video

Fueron también las redes sociales donde surgió la convocatoria para ir a su casa y “tomarse la justicia por su mano”. Durante el violento incidente Makeev apuñaló a un mexicano llamado Carlos Eduardo que murió a consecuencia de las heridas recibidas.

Todo este lamentable cúmulo de hechos ocurrió ante los ojos y la pasividad de las autoridades mexicanas. No es casualidad que uno de los debates generados en torno a la noticia haya sido la indefensión de la ciudadanía ante las repetidas ofensas de Makeev. Por otro lado, la policía tampoco apareció cuando las masas enfurecidas usaron la violencia en plena calle y asaltaron la casa del ruso.

En vez de denunciarlo, demandarlo o solicitar que lo deporten, la gente se tomó la justicia por su mano. ¿Es una muestra de la indefensión de la población mexicana ante el Estado? ¿Es una muestra más de la banalización de la violencia que existe en el país? Las preguntas están abiertas y generan polémicas necesarias. Es cierto que en Change.org surgió una iniciativa ciudadana para tratar de deportar al ruso que recibió miles de firmas. Una muestra de una sociedad civil organizada que trata de utilizarse por cauces legales y legítimos.

Por lo que respecta a una posible deportación, "hasta el momento las autoridades de México no se han dirigido a nosotros respecto a la deportación", informó a Sputnik el consul ruso, Dmitri Bolbot, el pasado lunes. El ruso sigue en coma y en el hospital y se desconoce qué ocurrirá cuando salga.

Al problema se le suma el anonimato que generan las redes sociales y como es posible hacer apología de la violencia desde la tranquilidad del smartphone, como si se borraran los límites entre la realidad y lo virtual.

Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que Alexéi Makeev es un enfermo mental.  Se sabe que esta persona también grababa videos ofensivos en Rusia, empujando a señoras mayores o a niños. Estuvo en un hospital psiquiátrico y huyó del país precisamente para no tener que someterse a un tratamiento. Marina Kamaladitdínova, médico del centro que lo atendió cree “que tiene un coeficiente intelectual mayor que la media”. Así, su locura era individual, un problema para él y para los que le rodean, acabó contagiando a gran cantidad de personas como tristemente se vio en Cancún.

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