Putin y Erdogan restablecen las relaciones en encuentro en Moscú

El presidente ruso Vladímir Putin con su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, el 10 de marzo de 2017.

El presidente ruso Vladímir Putin con su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, el 10 de marzo de 2017.

Reuters
El tema central del encuentro entre los presidentes de Rusia y Turquía celebrado el 10 de marzo en Moscú ha sido el restablecimiento definitivo de las relaciones entre los dos países, así como la cuestión siria.

“Se ha recuperado un intenso diálogo político” y han comenzado a funcionar otros mecanismos de la cooperación bilateral, explicaba Vladímir Putin tras el encuentro del pasado viernes con su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan en Moscú. “Creo que en nuestras declaraciones oficiales podemos evitar las palabras 'normalización de las relaciones', porque creemos que ya hemos superado esa fase”, –declaraba el mandatario turco.

Las relaciones entre los dos países entraron en una profunda crisis en noviembre de 2015, cuando las Fuerzas Aéreas turcas derribaron un bombardero ruso Su-24 cerca de la frontera entre Siria y Turquía. No obstante, en verano del año pasado por iniciativa de Turquía comenzó un proceso de normalización de las relaciones entre Ankara y Moscú.

Los “buenos recuerdos” de Putin

Vladímir Putin declaró que retirará la prohibición a la actividad en Rusia de empresas de construcción turcas. También prometió eliminar en un futuro el régimen de visados con Turquía introducido poco después del incidente del avión militar ruso.

Putin no solo se refería al tránsito de ciudadanos turcos a Rusia, sino también de ciudadanos rusos a este país, que hasta hace poco, debido a la gran afluencia de turistas, era conocido como el “balneario de Rusia”, por analogía con los resorts del Mar Negro de la época del socialismo.

Según Putin, “los viajes turísticos a Turquía desde Rusia son una parte importante de nuestra vida de los últimos años”. Inclusó reconoció que que antes de mudarse a Moscú, durante la segunda mitad de los años 90 veraneaba en Turquía. “De aquellas vacaciones guardo buenos sentimientos y gratos recuerdos”, añadía el presidente ruso.

Los líderes también reiteraron su disposición para llevar a cabo importantes proyectos económicos ruso-turcos.

Putin y Erdogan durante su encuentro en el Kremlin. El 10 de marzo de 2017. Fuente: ReutersPutin y Erdogan durante su encuentro en el Kremlin. El 10 de marzo de 2017. Fuente: Reuters

Según Putin, el consorcio ruso Gazprom está listo para comenzar la construcción del gasoducto Turkish Stream, que pasará por el lecho del Mar Negro. Rosatom comenzará a construir la central nuclear Akkuyu. En el ámbito económico, Ankara y Moscú han acordado la creación de un fondo de inversión conjunto de hasta 1.000 millones de dólares.

La cuestión kurda

Sin duda, uno de los temas centrales de las negociaciones ha sido la situación en Siria. El representante del Kremlin, Dmitri Peskov, declaraba que durante la asamblea del Consejo de Seguridad de Rusia, celebrada en el Kremlin después de la reunión, “tuvo lugar un intercambio de opiniones acerca de la regulación siria en el que se tuvieron en cuenta las negociaciones con Turquía”. Los expertos opinan que las relaciones de Rusia con los kurdos de Siria son la principal cuestión que debatieron los presidentes y Consejo de Seguridad.

Tras las negociaciones en el Kremlin, Erdogan hizo unas declaraciones relacionadas con los kurdos que su homólogo ruso no comentó. El líder turco declaró que las organizaciones kurdas, a las que el gobierno de Ankara califica como terroristas, deberían detener su actividad en Rusia. Hace un año en Rusia se inauguró la primera embajada del Kurdistán sirio del mundo.

“Moscú debe evitar dañar su imagen”

Semión Bagdasárov, director del Centro de Estudios de Oriente Próximo y Asia Central, declara a RBTH que es evidente lo que quiere Erdogan: los kurdos sirios le resultan incómodos porque mantienen una estrecha relación con los kurdos de Turquía, que son separatistas. Los kurdos sirios cuentan con una fuerte representación política y con formaciones militares altamente preparadas. El experto opina que Rusia no debe hacer caso de las exigencias de Ankara y retirar su apoyo a los kurdos, aunque estos no reciben su principal ayuda de Moscú, sino de Occidente. Si Rusia “intercambia” el apoyo a los kurdos sirios por el gasoducto y la central nuclear, su imagen podría verse dañada, advierte el experto.

Según Irina Zviaguelskaya, profesora del departamento de Estudios Orientales del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, el debate acerca del estatus de los kurdos continúa. Rusia no abandona su postura e insiste en que los kurdos deben tener representación en las negociaciones de Ginebra como fuerza política independiente, algo a lo que Ankara se opone.

El experto también señala que además de esta cuestión, en las negociaciones entre los dos líderes y en la asamblea del Consejo de Seguridad podría haberse tratado la venta a Ankara de sistemas antiaéreos S-400. Según los medios de comunicación, esta cuestión formaba parte de la agenda de Putin y Erdogan para la reunión.