Estos fueron los 3 mejores comandantes de submarinos soviéticos de la Segunda Guerra Mundial

Foto de archivo
La flota de submarinos soviéticos no era tan feroz o efectiva como la que tenía Alemania. Sin embargo, demostró ser un verdadero incordio para los nazis.

1. Alexánder Marinesko

Alexánder Marinesko

El 30 de noviembre de 1945, las fuerzas de submarinos soviéticos celebraron su victoria más destacada de toda la guerra, la del submarino S-13, comandado por Alexánder Marinesko, que hundión el barco de transporte alemán, el Wilhelm Gustloff (25.484 TPM).

Orgullo del Tercer Reich, el Gustloff era uno de los barcos más lujosos de la flota alemana y transportó turistas a los cruceros escandinavos en la última mitad de los años 30. Con el comienzo de la guerra, el barco fue reconvertido, primero en un hospital flotante, y luego en un cuartel flotante para cadetes de la división de entrenamiento de submarinos.

Lamentablemente, además de casi 400 oficiales de submarinos alemanes, el barco también se llevó al fondo consigo a 4.500 refugiados de Prusia Oriental, en su mayoría mujeres y niños. El barco no llevaba las marcas apropiadas de un buque médico y estaba pintado en camuflaje gris, equipado con cañones antiaéreos y viajaba como parte de un convoy militar. Esto lo convirtió en un objetivo para el comandante soviético.

Once días después, el S-13 encontró un nuevo objetivo - el barco de transporte militar Steuben (14.660 DWT), hundiéndolo con dos impactos de torpedo. Más de 3.000 personas perecieron junto con el barco, la mayoría de ellos soldados alemanes heridos.

Wilhelm Gustloff, 1939

Por esta doble victoria, Alexánder Marisenko iba a ser condecorado como Héroe de la Unión Soviética, pero esto nunca sucedió. Una acusación de conducta impropia recayó sobre el comandante y la de su tripulación.

Varios días antes de iniciar su famosa singladura, la tripulación del submarino había comenzado una pelea con vecinos de Turku, Finlandia, donde estaba estacionado. El comandante se pegó una borrachera de varios días, por la que estuvo a un tris de ser sometido a un consejo de guerra. En su lugar, el comando de submarinos decidió enviar al S-13 en una “misión expiatoria”, una práctica común en los batallones penales del Ejército Rojo. Y así es como el submarino de Marinesko se convirtió en el único submarino “penitenciario” de la Flota Naval Soviética.

Por supuesto, nunca se celebró ningún juicio, pero el título de Héroe sólo le fue otorgado a Marinesko (póstumamente) en 1990.

2. Pavel Bocharov

Pavel Bocharov

El tercer barco enemigo más grande (después del Gustloff de Marinesko y el Steuben) hundido por los soviéticos fue el carguero Seeburg (12.181 TPM), utilizado por los nazis para el entrenamiento de la tripulación de los submarinos. La victoria fue otorgada al Sch-407, comandado por Pavel Bocharov.

Antes de que Bocharov fuera transferido al Báltico en 1943, sirvió durante mucho tiempo en el Pacífico. Pero no pasó mucho tiempo hasta que Pavel Ivánovich se acostumbrase a estas nuevas aguas. Actuó con valentía, agresividad y decisión.

Seeburg

Participó, con gran riesgo para su vida, en la batalla de la bahía de Puck en el Golfo de Gdansk el 2 de diciembre de 1944. El enemigo poseía defensas antisubmarinas muy fuertes en esa zona. La aviación británica, que era aliada,  tampoco ayudó mucho, habiendo desplegado anteriormente en el golfo minas navales.

Habiendo divisado el Seeburg, Bocharov lanzó dos torpedos, hundiéndolo. El Sch-407 salió con éxito de la bahía de Puck, mientras que los alemanes se quedaron sin un gran barco de transporte, que les hubiese sido de gran ayuda en la posterior evacuación a gran escala de Prusia Oriental.

3. Mijaíl Avugustinovich

Mijaíl Avugustinovich

Para destruir a un enemigo, un submarino no necesitaba recurrir a ataques con torpedos. La colocación inteligente de minas era un arma no menos temible. Y el comandante del K-1, Mijaíl Petrovich Avgustonivoch, no tenía rival en la flota soviética en ese aspecto.

Avgustinovich se infiltraba en aguas enemigas, a donde ningún barco de superficie podía llegar. Con la precisión de un joyero, colocaba minas en áreas fuertemente vigiladas, de tal manera que a los dragaminas nazis les resultaba imposible descubrirlas.

Submarino K-1

Las acciones de Avgustinovich se sintieron de manera destacada en las aguas del océano Ártico, donde hundió cinco barcos de transporte enemigos con un peso total de 15.947 toneladas de peso muerto (TPM), así como dos barcos de apoyo. Los soviéticos podrían habrían tenido otro barco en su haber, pero el barco de transporte, tras sufrir una gran explosión en su estructura, logró sobrevivir.

Estas estadísticas colocan a Mijail Avgustinovich por delante de la mayoría de los comandantes de submarinos soviéticos, que usaron torpedos en la batalla contra la Kriegsmarine. Sus victorias confirmadas durante toda la guerra no superaron los tres o cuatro barcos enemigos, pero (incluso cuando se comparan los resultados de las flotas aliadas, así como la marina del Tercer Reich) Avgustinovich sigue siendo uno de los líderes de todos los tiempos en la guerra naval con minas.

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