‘¡No tenemos sexo en la URSS!’ ¿Qué hay detrás de esa extraña afirmación?

N. Vatólina, N.Denísov, Russia Beyond
Esta leyenda urbana se ha convertido en un dicho popular a lo largo de los años. Pero en realidad fue tomada fuera de contexto. Así es como ocurrió.

Un país cerrado detrás del Telón de Acero, la URSS estaba lleno de misterio para el observador externo, lo que frecuentemente conducía a una cobertura de la prensa exagerada y a menudo incorrecta. Durante la Guerra Fría, tanto los medios americanos como los soviéticos exageraron los hechos, dando su propio estilo a las noticias.

En 1986, el periodista soviético Vladímir Pózner y su homólogo estadounidense Phil Donahue organizaron una de las primeras teleconferencias entre los dos países rivales, transmitida en directo a los hogares ambas naciones. Los llamados Puentes espaciales, que se convertirían en una toda una tradición, eran enlaces de televisión destinados a llenar el vacío de información y a permitir que los dos pueblos superasen sus respectivos prejuicios hablando entre sí. 

Vládimir Pózner durante el programa 'Puentes espaciales. Leningrado-Boston'.

La famosa frase “No tenemos sexo en la URSS” fue acuñada durante una de estas emisiones. Las ciudadanas de Boston y sus interlocutoras de Leningrado se hicieron muchas preguntas, queriendo saber todo sobre la vida de las mujeres a ambos lados del Telón de Acero.

Una de las preguntas de Boston fue sobre la publicidad soviética. Una mujer americana dijo que la publicidad de EE UU tenía mucho que ver con el sexo, y preguntó si sucedía lo mismo con los comerciales soviéticos. Una mujer soviética, Liudmila Ivanova, respondió: “No, no tenemos sexo, y estamos fuertemente en contra de ello”. Esto inmediatamente provocó una explosión de risas de la audiencia soviética, pero a continuación se escucha a una de las mujeres claramente corrigiendo a la oradora: “Sí tenemos sexo, sólo que no tenemos esos comerciales”. El propio Vladímir Pózner también añadió que la afirmación era un error. 

Más tarde, en 2004, en una entrevista para el periódico Komsomolskaya Pravda, Ivánova afirmó que sus palabras reales fueron “No hay sexo en la URSS, hacemos el amor en su lugar”, pero la última parte de la frase fue ahogada por las risas del público.

“¿Me equivoco? La palabra ‘sexo’ era algo cercano a un vocabulario obsceno. No hacíamos sexo, pero hacíamos el amor. Eso es lo que quería decir”, aclaró.

La versión de “hacemos el amor en su lugar” fue confirmada más tarde por el director del Puente espacial Vladímir Mukúsev. También dijo que Ivanova le pidió que borrara esta parte de la grabación. Recordó haberlo considerado durante un tiempo, pero al final, decidió dejar esta parte, que unió al público estadounidense y soviético en la risa, dándoles algo humorístico con lo que conectar. Obviamente, esto causó cierta angustia a Ivánova, como Mukúsev recordó más tarde.

Como resultado, la frase “No tenemos sexo en la URSS” fue inmediatamente recogida y convertida en una broma tanto por los americanos como por los soviéticos. Al usarla, a estos últimos les gustaba añadir que los niños en la URSS nacían por un fuerte amor... ¡por el Partido Comunista!

Una breve historia del sexo en la URSS

Después de la Revolución de 1917, hubo ideas de implantar el “amor libre” (sexo) en el vasto país como herramienta para el crecimiento demográfico, mientras que el matrimonio se proclamó como una reliquia maligna del pasado zarista de la nación. Por lo tanto, podemos decir que una revolución sexual en toda regla ocurrió en esos días. La década de 1920 en la URSS se caracterizó por sistemas de creencias de vanguardia que implicaban el amor libre y el erotismo abierto. Pero las autoridades soviéticas pronto se dieron cuenta de que el nuevo estado no se beneficiaba de estos principios morales, e invirtieron esta política, poniendo a la nación en un rumbo estrictamente puritano. La “promiscuidad sexual” comenzó a ser percibida como una reliquia del capitalismo y, por lo tanto, inaceptable.

Escena de la película 'Pequeña Vera' de Vasili Pichul.

Discutir abiertamente sobre sexo se había convertido rápidamente en tabú en la URSS, reservado el tema sólo para conversaciones entre amigos o amantes en la privacidad de sus casas. Además, casi no hubo educación sexual en la Unión Soviética desde mediados de los años 30 en adelante (a diferencia de los primeros tiempos de los experimentalistas bolcheviques de Lenin, que luchaban contra las ETS y toda una serie de otras cuestiones).

Sin embargo, en la década de 1980, con el comienzo de la perestroika, los medios de comunicación soviéticos comenzaron a publicar información sobre sexo, la anticoncepción y temas relacionados. Sólo entonces el sexo volvió a la esfera pública, como lo demuestra la explosión masiva de las artes, especialmente en el cine ruso tardío y temprano. 

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