¿Qué fue del autor de la foto más famosa de la Segunda Guerra Mundial?

Historia
EKATERINA SINÉLSCHIKOVA
El 23 de marzo es el cumpleaños de Evgueni Jaldéi, un corresponsal fotográfico soviético que había sido cerrajero. Jaldéi participó en la guerra hasta el final de esta, después fue olvidado y ahora se le considera un clásico del arte fotográfico mundial.

La conquista de Berlín simbolizó la victoria final sobre el nazismo y puso un toque peculiar a la Segunda Guerra Mundial. La instantánea del fotógrafo militar soviético Evgueni Jaldéi en la que un soldado coloca la bandera de la URSS sobre el Reichstag se convirtió en el símbolo de esta victoria y  probablemente fue impresa por todos los medios de comunicación del mundo.

Sin embargo, el mágico éxito de la foto no convirtió a su autor en una estrella en su tierra natal. Poco después de la guerra fue despedido, llamado “mediocre”, y casi olvidado durante muchos años.

El chico con la bala en el pecho

Evgueni Jaldéi nació el 23 de marzo de 1917 en Donetsk, en el territorio de la actual Ucrania. Tenía un año cuando los pogromos anti judíos de los nacionalistas ucranianos arrasaron el país. La madre de Jaldéi, durante uno de estos, protegió a su hijo con su propio cuerpo, pero una bala la atravesó y se quedó atascada en su pecho. El chico sobrevivió. Fue la primera vez que vio la verdadera tragedia con sus propios ojos. Por desgracia, no fue la última.

Se interesó por la fotografía cuando era niño: visitaba a menudo un estudio fotográfico local, ayudaba a lavar los negativos. Hizo su primera cámara él mismo, con dos cajas de cartón y lentes de las gafas de su abuela. En el decenio de 1930 hubo una hambruna en la región y Jaldéi, de 14 años, tuvo que ir a trabajar como cerrajero a un depósito de locomotoras, habiendo recibido "formación" especializada directamente en las máquinas. De hecho, fue la única educación que recibió en su vida.

Él mismo estudió el arte de la fotografía. Durante las pausas en su trabajo sacaba fotos del depósito y pronto fue contactado por el periódico Trabajador de Stalin. Al mismo tiempo, Jaldéi envió sus obras a los periódicos de Moscú, y algunas de ellas fueron publicadas.

En el verano de 1937, cuando tenía 19 años, se trasladó a Moscú y comenzó a trabajar en la agencia TASS, la principal agencia de noticias soviética. Inicialmente, las tareas de Jaldéi incluían la realización de reportajes fotográficos por todo el país, sobre trabajadores de granjas y fábricas colectivas. Pero el 22 de junio de 1941 comenzó la guerra y todo cambió.

El primer rostro de la guerra

Jaldéi estaba trabajando en la oficina de TASS, cuando el 22 de junio a las 12:00, se escuchó el histórico discurso del comisario del pueblo, Viacheslav Mólotov: “Sin transmitir reclamaciones a la Unión Soviética, sin declaración de guerra, las tropas alemanas atacaron a nuestro país”. En ese momento Jaldéi salió a la calle y tomó una de sus fotos más famosas: los moscovitas escuchan el discurso de Mólotov.

“La gente no se dispersaba. Estaban de pie, guardaban silencio, pensaban. Traté de preguntarles en qué pensaban. Nadie respondía. ¿En qué estaba pensando yo? Pensaba en que habría un día en que se tomase la última foto de la guerra”, recordaría Jaldéi. No podía ni soñar con que la haría precisamente él. Le esperaban 1.418 días de guerra, codo con codo con los soldados. Jaldéi es el único fotógrafo soviético que hizo fotos durante toda la guerra, desde el primer día y hasta el último.

Cinco años de guerra

Ruinas de ciudades, soldados en batalla y en raros momentos de descanso, civiles que lo han perdido todo, muchas muertes. Jaldéi captaba todo lo que veía, “la vida real” como él mismo dijo, no la propaganda del Estado, desde el lejano y frío Múrmansk hasta Berlín. Caminando atravesó media Europa junto a los soldados soviéticos, pero cuando entró en Berlín, no pudo librarse de la sensación de que que el final no era lo suficientemente triunfante.

“A todos nos parecía que lo que habíamos estado haciendo durante aquellos 1.418 días debía de terminar con algo más grandioso. Y ahí estaba el Reichstag, negro de humo y tizna, y se hizo un silencio asombroso”, así recordaba la toma de Berlín.

Para cuando el fotógrafo y sus colegas llegaron al icónico edificio, todo su perímetro ya estaba cubierto con las banderas de la victoria soviética. Evgueni Jaldéi no captó el momento que vemos en la famosa foto, sino lo escenificó, según que contó él mismo años más tarde.

Jaldéi llevaba consigo la bandera con la hoz y el martillo que aparece en la foto. De hecho, tenía tres  banderas. Según sus propias palabras, estaban hechas de manteles rojos. Cuando llegó a Berlín, pidió a tres soldados con los que se cruzó por casualidad, que enarbolasen la bandera como si fuera la primera vez que la colocaban. Y tras haber elegido un buen ángulo, llenó dos rollos de película con estas imágenes. Así nació el símbolo de la Gran Victoria. El hecho de que la imagen de la foto fuera escenificada no le importó a nadie.

Judío

Los méritos de Jaldéi no estaban en duda. Había fotografiado los momentos más importantes de ese período: la Conferencia de Potsdam, la firma de la rendición alemana, los juicios de Nuremberg, Gueorgui Zhúkov en un caballo blanco y el primer Desfile de la Victoria en la Plaza Roja. Después de la guerra, fue reconocido como uno de los mejores fotógrafos del país y recibió nueve medallas y órdenes de la Estrella Roja y de la Guerra Patria de segundo grado. Pero un año después, la actitud hacia los judíos en el gobierno cambió dramáticamente.

En 1946 quisieron despedirlo de la agencia TASS, porque se negó a entregar al almacén los negativos de un encargo. Un año más tarde se vio obligado a someterse a una comisión de certificación, cuyo veredicto fue inequívoco: “Un reportero mediocre, que apenas se enfrenta a la norma de la producción. Añadieron al informe que, después de la guerra, Jaldéi se volvió prepotente, y durante otros ocho años había sido candidato al Partido Comunista, pero nunca se afilió a él.

Al final, fue despedido en 1948 con la excusa “Debido a la reducción de la carga de trabajo de la redacción de Moscú”. En otras palabras, se lo quitaron del medio.

Un largo camino

El fotógrafo había caído en desgracia de los poderosos. Durante un tiempo incluso temió seriamente por su vida. En 1948 murió el actor y director soviético Solomón Mijoels (como quedó claro más tarde, fue asesinado por orden de Stalin), a quien Jaldéi fotografiaba mucho. Rompió sus negativos - placas de vidrio de la preguerra - con un martillo. Y cuando Stalin se peleó con el jefe de los comunistas yugoslavos Josip Broz Tito, Jaldéi destruyó también los negativos y sus fotos - los hirvió en una olla junto con ropa interior.

11 años después, Jaldéi se ganaba la vida haciendo colaboraciones esporádicas y pudo conseguir un trabajo oficial sólo seis años después de la muerte de Stalin, en 1959. Pasó otros 17 años trabajando humildemente como corresponsal fotográfico en algunos periódicos, y se retiró en 1976. Nadie en la URSS recordaba sus méritos. De hecho, fue olvidado. Y un segundo reconocimiento le llegó al final de su vida. Fue recordado en el aniversario de la Gran Victoria, 50 años después.

En 1995, Jaldéi, por invitación especial del presidente de Francia, fue invitado al principal festival mundial de fotografía en Perpignan, donde se le otorgó uno de los premios más importantes, el título de Caballero de la Orden de las Artes y la Literatura. Seis meses antes de la muerte del fotógrafo, a finales de mayo de 1997, se estrenó un documental sobre Jaldéi en Europa y en EE UU, un libro. En una subasta, su legendaria foto con la bandera se vendió por 13.500 dólares.

Evgueni Jaldéi, cronista fotográfico de la URSS y la Segunda Guerra Mundial.