4 hechos que confirman que India fue el mejor aliado de la URSS en Asia

Legion Media, Freepik.com, M. Ganckin/Sputnik
India nunca fue un país socialista, pero sus relaciones bilaterales con la URSS fueron tremendamente importantes.

“India fue, supongo, el ejemplo más positivo de las relaciones de la URSS con Estados no socialistas”, afirma Serguéi Luniov, profesor de Estudios Orientales en el Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.

La afirmación suena tener mucho de verdad. En comparación con su desinterés durante la Guerra Fría por los países proamericanos, como Japón o Corea del Sur, o la relación de amor-odio con China, las relaciones entre la Unión Soviética y India parecían casi perfectas, desde que surgió el Estado indio independiente en 1947. Nikita Jrushchov y Jawaharlal Nehru, Leonid Brézhnev e Indira Gandhi, Mijaíl Gorbachev y Rajiv Gandhi… todos estos líderes, muy distintos unos de los otros, encontraron campo para el entendimiento mutuo e hicieron todo lo posible para mejorar las relaciones entre Moscú y Nueva Delhi. Aquí hay algunas pruebas que lo demuestran,

1. Compartían intereses comunes

El Artha-shastra, un antiguo tratado indio sobre el arte de gobernar, dice: “es más probable que tu vecino se convierta en tu enemigo, mientras que el vecino de tu vecino es tu aliado natural”. Eso fue muy cierto en el caso de la URSS y India. Los dos no compartían ninguna frontera física, por lo que no tenían disputas territoriales en absoluto.

Al mismo tiempo, ambos países estaban deseosos de mantener a raya a China: India desde el principio, ya que tenían disputas fronterizas, la URSS, desde los años sesenta, cuando las relaciones entre la Unión Soviética y China se agriaron drásticamente debido a la falta de acuerdo de Mao Zedong con la política de Jrushchov.

Nikita Jrushchov y Jawaharlal Nehru en Moscú, 1962.

En las relaciones entre India y Pakistán, que han sido muy conflictivas y hostiles desde el momento en que ambos Estados surgieron en 1947, Moscú también se puso del lado de Nueva Delhi, ya que Islamabad se convirtió en aliado de Estados Unidos. “En busca de un contrapeso, las élites indias se dirigieron a los países socialistas, en primer lugar a la URSS”, explica Luniov.

Sobre el papel, Moscú era el líder de los países socialistas, ya que Nueva Delhi cofundó el neutral Movimiento de Países No Alineados. Pero esto no impidió que ambos Estados actuaran juntos para lograr sus objetivos comunes.

2. La URSS ayudó a India a estimular su economía

Después de que Jawaharlal Nehru, el primer ministro de India, visitara la URSS en 1955, declaró: “Estoy profundamente impresionado por los grandes logros de la Unión Soviética. Vi a este enorme país transformarse gracias al duro trabajo de su gente”. A medida que las relaciones entre India y la Unión Soviética evolucionaron, los soviéticos también ayudaron a transformar India.

Construcción de los nuevos hornos en la planta siderúrgica Bhilai en India.

Por ejemplo, en 1955, los soviéticos construyeron la Acería de Bhilai, su primera empresa conjunta y la mayor planta siderúrgica del país, que producía aproximadamente la misma cantidad de acero que todas las plantas siderúrgicas existentes anteriormente en India (actualmente sigue en funcionamiento). Muchas otras fábricas y empresas– surgieron después, todas creadas mediante préstamos blandos. “De 1955 hasta finales de la década de los 60, la URSS ayudó a India con un total de 1.500 millones de dólares en préstamos y ayudó a construir docenas de grandes empresas en los campos clave de su economía: la siderurgia, la energía, la ingeniería y la petroquímica”, resume el profesor Félix Yurlov, indólogo del Instituto de Estudios Orientales de Rusia.

3. Moscú fue el ‘paraguas’ de Nueva Delhi en el escenario internacional

Como mencionamos en el primer punto, la URSS necesitaba a India para contener a China y evitar que cayera en los brazos de Estados Unidos. Así, a lo largo de los conflictos en el sur de Asia, cuando India se enfrentó al Pakistán prooccidental, Moscú apoyó a Nueva Delhi, no en el campo de batalla, sino diplomáticamente.

En 1965, Indira Gandhi escribió a Triloki N. Kaul, su embajadora en Moscú, reflexionando sobre la responsabilidad de una guerra con Pakistán y la posible reacción de la URSS: “India es el principal país que, con el tiempo, puede impedir una mayor expansión china. La capacidad de India para hacerlo, sin embargo, está paralizada por sus disputas con Pakistán... la URSS quiere intervenir sin perjudicar los intereses básicos de India”.

Líderes soviéticos e indios en Moscú. De la izq a la drcha: ministro de relaciónes exteriores soviético, Andréi Gromiko, secretario general soviético, Leonid Brézhnev, primer ministro indio, Indira Gandhi, y ministro de relaciónes exteriores indio, Svaran Singkh.

Tenía razón. En 1971, la URSS y India firmaron un Tratado de Amistad, lo que implicaba que ambos países se abstendrían de cualquier alianza militar dirigida contra alguno de ellos y se consultarían en caso de que una tercera nación les atacara (para la URSS, fue el primer tratado de este tipo con un Estado que no defendía oficialmente el socialismo).

Más tarde ese mismo año, cuando estalló una de las guerras indo-pakistaníes, la URSS hizo todo lo posible para garantizar la victoria de India. “El veto de Moscú paralizó al Consejo de Seguridad de la ONU hasta que la victoria de India fuera completa”, señaló el académico estadounidense, Vojtech Mastny, en un artículo sobre las relaciones entre la Unión Soviética y India. Además, Moscú envió una flota a la bahía de Bengala para evitar un posible ataque de EE UU. Como resultado, India ganó sin discusión la batalla. Hasta el colapso de la URSS, Nueva Delhi pudo contar con su voto dentro de la ONU, en caso de cualquier conflicto.

4. La amistad se mantuvo, sin importar lo que pasara

Seguramente, las circunstancias cambiaron con el paso de los años: la URSS finalmente mejoró sus relaciones con el archienemigo de India, Pakistán, mientras que India nunca se apoyó exclusivamente en Moscú, sino que también desarrolló vínculos económicos y políticos con Washington. Además, tanto India como la URSS se acercaron a China (a finales de la década de 1980). Sin embargo, nada de eso arruinó las buenas relaciones entre los dos Estados.

Líder soviético, Mijaíl Gorbachov (a la izq), y primer ministro indio, Rajiv Gandhi en India, 1988.

Los cambios internos, aunque rápidos e impredecibles, tampoco afectaron a la cooperación bilateral: ya fuese los cambios de poder en el Parlamento indio, del INC de izquierda al BDP de derecha (y viceversa) o el cambio de rumbo de la política exterior soviética. “Es increíble lo mucho que tenemos en común”, se maravillaba Rajiv Gandhi, de India, después de conocer a Mijaíl Gorbachov en 1988, con quien el líder soviético se llevaba bien. 

Ambos apoyaron las ideas de la desnuclearización y trataron de promover la paz internacional, lo que fue muy contrario al realismo duro de sus predecesores (Indira Gandhi y Leonid Brézhnev). Los dos países continuaron desarrollando sus relaciones hasta el colapso de la URSS en 1991. La nueva Rusia heredó muchos problemas de la URSS, pero las buenas relaciones con India se mantuvieron y nunca se pusieron en duda.

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