¿Cómo es que se ha permitido que un avión militar ruso sobrevuele EE UU?

Getty Images; Legion media; Alexéi Kudenko/Sputnik
La prensa norteamericana hizo bromas sobre que aviones rusos participasen en el desfile del pasado 4 de julio. Lo que sí es cierto es que un avión militar ruso sobrevoló el edificio del Capitolio y el Pentágono hace dos años, y volvió a casa sano y salvo…

El presidente Donald Trump reveló el miércoles que su largamente planeado desfile del 4 de julio en Washington incluiría la participación de aviones de combate Su-24 rusos, escribió sarcásticamente el escritor estadounidense Andy Borowitz en su columna de “humor” para The New Yorker.

Bueno, en este caso, hay algo de verdad en su idea satírica: en agosto de 2017, un avión militar ruso sobrevoló la capital de Estados Unidos, fotografiando el edificio del Capitolio y el Pentágono (y posiblemente más lugares).

Este suceso conmocionó al público estadounidense, pero todo fue posible gracias a un acuerdo firmado y ratificado por 34 naciones, entre ellas Rusia y Estados Unidos: el Tratado de Cielos Abiertos.

Tratado de espionaje abierto

El Tratado de Cielos Abiertos permite a sus miembros enviar aviones de inteligencia militar para sobrevolar el territorio de otro miembro. Por supuesto, a cambio de un vuelo de observación similar sobre su propio país.

Este acuerdo se propuso por primera vez en 1955, en plena Guerra Fría, para aumentar la transparencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En aquel entonces fue rechazado y sólo terminó siendo ratificado entre Estados Unidos y Rusia (como heredera de la Unión Soviética) en 2002. 

“Desde entonces, ha habido más de 1.200 vuelos de vigilancia sobre territorios de la otra parte”, señaló el analista militar de la agencia TASS, Víktor Litovkin.

Según él, cada país establece su ruta de vuelo sobre las bases militares y estructuras militares de otros miembros por adelantado, así como una lista de todos los equipos fotográficos y de vídeo que se utilizarán durante el vuelo.

“Luego, ambas naciones negocian los detalles del vuelo, después de lo cual, unos meses más tarde, ‘la magia sucede’. El proceso es siempre transparente y todo el mundo sabe qué esperar el uno del otro”, afirmó el experto.

Algunas cuestiones problemáticas

“Hoy en día, Rusia y Estados Unidos han llegado a un callejón sin salida en este acuerdo, ya que las tecnologías se han desarrollado drásticamente desde principios de la década de 2000 y los modernos dispositivos ópticos y electrónicos proporcionan imágenes mucho más claras y mejores, así como información sobre las bases militares y sus actividades”, asegura el profesor de la Academia de Ciencias Militares, Vadim Kozulin.

Según el mismo, Estados Unidos no permite que Rusia utilice en estos vuelos su moderno Tu-204 con equipo de reconocimiento a bordo, ni tampoco desea mejorar sus propios aviones de reconocimiento con los más recientes equipos de fotografía y vídeo.

“Ya pueden recibir esta información mediante los satélites que sobrevuelan el planeta, lo que hace que el reconocimiento aéreo sea semiobsoleto. Instalar mejores equipos en los aviones y dejar que Rusia haga lo mismo significaría que Moscú acabaría obteniendo mejor información de inteligencia. ¿Los estadounidenses quieren eso? Por supuesto que no”, añadió el experto.

El pasado mes de febrero, un An-30B ruso realizó un vuelo de observación sobre Alemania. Pincha aquí para leer como fue. 

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