Todo lo que siempre quiso saber (y nunca se atrevió a preguntar) sobre los duelos entre nobles rusos

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Los aristócratas en la Rusia imperial estaban dispuestos a enfrentarse en un duelo por prácticamente cualquier cosa. Russia Beyond presenta una breve descripción de los "lances de honor" en Rusia

Pedro el Grande, que gobernó Rusia a principios del siglo XVIII, cuando la tradición del duelo llegó a su país desde Europa, no estuvo especialmente feliz respecto a ese hecho. "Que los cuelguen [los que participaron en duelos], ya sea que estén vivos o muertos", ordenó el emperador en 1715. Sin embargo, el uso de medidas estrictas no funcionó.

De hecho, no hay ningún caso registrado de la aplicación de tal castigo durante el gobierno de Pedro: los duelos no eran tan populares en su época. Fue a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX cuando los se popularizaron entre los nobles rusos. ¿Por qué?

En lugar de la guerra

A principios del siglo XIX, Rusia participó en las guerras napoleónicas y finalmente derrotó al emperador francés en 1812. Los aristócratas, que sirvieron a su país como oficiales en el campo de batalla, también quisieron mostrar su valentía en tiempos de paz.

Al mismo tiempo, como lo expresa Alexánder Vóstrikov, autor de La Historia de los Duelos Rusos, enfrentarse en el terreno de duelo era un medio para que el estamento aristocrático señalara su singularidad. Un burgués o un campesino nunca podría desafiar a un noble, tener el honor de defenderse era un privilegio.

Pero también era algo imprescindible. Si alguien hería tu honor y no le desafiabas, ya no serías bien recibido en el entorno social de la nobleza. En el siglo XIX, algo así era probablemente peor que la muerte, al menos para los aristócratas. No importaba que los duelos permanecieran prohibidos: los nobles jóvenes (y no tan jóvenes) estaban listos para resolver, a la primera de cambio, sus problemas blandiendo pistolas o espadas.

Razones para un duelo

Las razones para jugarse la vida en un duelo podían ser variadas. Evidentemente, muchos casos estaban relacionados con una mujer: por ejemplo, un marido desafiaba a una persona que, según los rumores, mantenía una aventura con su esposa (así es como el poeta ruso más famoso, Alexánder Pushkin encontró su muerte en un duelo contra Georges-Charles d'Anthès) o dos jóvenes enamorados de una misma chica se desafiaban entre sí. Pero había otros motivos.

Por cierto, la biografía de Pushkin puede servir como una guía de posibles razones para comenzar un duelo. El poeta era una especie de duelista, una persona que desafiaba a cualquier hombre que considerase irrespetuoso. Su enfrentamiento con d'Anthès fue al menos el vigésimo primero de su vida, aunque la mayor parte de ellos (quince) terminaron sin necesidad de disparar, por lo que nunca mató a nadie. Por lo general, sus amigos le ayudaban a resolver sus pleitos mediante negociaciones previas al duelo, y Pushkin o (más a menudo) sus oponentes se acababan disculpando. Sin embargo, el poeta siempre estaba listo para luchar.

Las razones de sus duelos abarcaron desde conflictos por embriaguez, juegos de cartas y bromas pesadas, hasta disputas literarias. Y eran muy comunes. Como escribió Alexánder Vóstrikov: "Dos carruajes de caballos no pueden encontrar espacio en la misma calle: un duelo. Un hombre empuja accidentalmente a otro: un duelo. Alguien te mira de forma descortés: un duelo". Muchos aristócratas se comportaban como bombas listas para explotar.

Normas para quitar la vida

Las reglas para el duelo eran bien conocidas. Primero, un hombre insulta a otro, provocando así un desafío. Los insultos pueden ser diferentes, desde una afrenta verbal, hasta llamar al oponente "sinvergüenza" o algo por el estilo, hasta una bofetada.

La parte ofendida dice, sin mencionar directamente un duelo (están prohibidos, recuerden) algo así como "Esto no quedará así", después de eso los oponentes se separan. Según las reglas no escritas, no pueden verse antes del duelo.

Cada uno de ellos elige un padrino de duelo: un confidente que lo representará. Estos asistentes de confianza se encuentran con la misión de exigir satisfacción oficial del insulto. Su objetivo es resolver el caso pacíficamente. Pero si fallan, acuerdan un momento y lugar, normalmente un lugar remoto al amanecer. Y entonces, la escena está lista para el duelo.

Cara a cara

Las condiciones bajo las cuales se peleaban los duelos también podrían diferir. Por lo general, los duelistas rusos preferían las pistolas, no las espadas, porque un buen espadachín tenía una ventaja y al disparar (las pistolas duelo eran difíciles de apuntar) las posibilidades eran más parecidas. Aparte de eso, los duelos de espada tradicionalmente terminaban con la primera sangre, mientras que disparar conducía a la muerte de alguno de los contendientes con mayor frecuencia.

La distancia estándar entre los tiradores en Rusia era más estrecha que en Europa, donde debía haber al menos 15 pasos entre ellos. Los rusos podían disparar desde tres pasos, cuando los dos hombres sostenían prácticamente los extremos de sus armas sobre el cuello del adversario. En estas condiciones, con toda certeza, uno de los hombres terminaba muerto. Sí, ¡Rusia era bastante brutal en aquel entonces!

La forma más normalizada, sin embargo era tener barreras entre los oponentes (colocados a 10 pasos de distancia). Se mantenía de pie a unos 10 pasos de cada barrera y convergían tras darse la orden de comienzo. Ambos debían elegir su opción: llegar a la barrera y disparar o quedarse y apuntar desde lejos. Así murió Pushkin: d'Anthès disparó primero.

Los duelos también mueren

Pushkin murió en un duelo, así como otro famoso poeta ruso, Mijaíl Lérmontov, en la época de Nicolás I (gobernó entre 1825 y 1856). Ese emperador odiaba los duelos, considerándolos "barbarie, nada que ver con la nobleza". Durante su edad, los duelistas condenados enfrentaron penas de prisión de entre seis y 10 años. Fue después de su gobierno que la cantidad de duelos comenzó a disminuir.

Poco a poco, los duelos perdieron su significado casi sagrado ya que las personas que no eran de origen noble comenzaron a participar en él. Otro gran escritor ruso, Antón Chéjov, en su novela El Duelo (1891) retrató a dos individuos que debían luchar en un duelo "porque es lo que se espera de ellos", pero no tenían idea de cómo hacerlo. Los duelos como costumbre habían desaparecido casi por completo a principios del siglo XX y totalmente después de 1917, como la aristocracia rusa, que también desapareció después de la revolución bolchevique.

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