Así se entretenía la élite en tiempos de la Rusia zarista

El estilo de vida de los más pudientes en la Rusia del siglo XIX podría ser envidiada por muchos en la actualidad: los ricos tenían mucho tiempo, dinero y opciones de ocio para elegir, ¿Quién no sería feliz con todo esto? Os mostramos 10 actividades populares de la clase acomodada rusa disfrutó antes de que la Revolución de 1917 les aguase la fiesta.

Dándole al Tenis. Este deporte llegó a Rusia en 1870 y comenzó a practicarse en las propiedades de la clase dominante. Uno de los primeros amantes del tenis sobre hierba fue el gran escritor ruso León Tolstói, que incluso mencionó el nuevo deporte en su obra Anna Karenina.

Jugando al ajedrez. Muchos rusos, entre ellos el famoso poeta Alexánder Pushkin o el escritor Mijaíl Lérmontov, amaron este juego. Las noches dedicadas a dar jaque mate eran una cosa popular entre la intelliguentsia, que invitaba a sus amigos y compañeros amantes del ajedrez.

Croquet. Este pasatiempo, que consistía en golpear bolas de plástico o de madera con un mazo a través de aros, llegó por primera vez a Rusia en 1860 y se popularizó porque permitía jugar con el estómago lleno, después del desayuno o el almuerzo y no requería ninguna actividad física pesada. Disfrutar de un té, tener una buena conversación, jugar buen juego… a los rusos les gusta hacerlo todo al mismo tiempo

De Picnic. A finales del siglo XIX los rusos comenzaron a celebrar picnics - una tradición que venía de Inglaterra y luego se extendió a Europa y otros continentes. Todos sabemos lo agradable que puede ser tomar en un parque algo con los amigos, así que no nos sorprende.

Teatro, por supuesto. Ir al teatro era una de las actividades de ocio más populares entre la élite que vivía en Moscú y San Petersburgo. No sólo era común reservar un asiento para toda la temporada, sino también familiarizarse con los propios actores, apoyarlos y participar en las intrigas entre bambalinas.

Música, por favor. Aquellos entre los ricos que preferían vivir en el campo no se enfadaban por no poder ir al teatro, simplemente podían permitirse una actuación exclusiva y en ocasiones organizaban sus propias actuaciones teatrales o musicales.

Un paseo en barco. Sí, muy pocos se perdían la oportunidad de disfrutar de unas horas de relax en un lago o río cercano. Si el tiempo acompañaba, por supuesto.

Lectura. Los rusos siempre han compartido el amor por los libros y en el siglo XIX todavía había una tradición de lectura de familia cuando los miembros de la familia se reunían y leían en turnos. Leer solo, en el exterior, durante un día soleado, también era una gran opción.

Asistir a una feria. Carruseles, circo, dulces y multitudes de personas… una feria era otra cosa que alegraba la vida de los aristócratas y de la gente común. ¿Qué podría ser mejor para aquellos que se cansaban de las bucólicas escenas campesinas?

Hacer el tonto. Las batallas improvisadas y los juegos en el patio trasero no eran raros tampoco. Cuando uno lo piensa, nada ha cambiado mucho hasta el día de hoy: incluso con el espectro más amplio de cosas en las que ocupar el tiempo hoy en día (de mirar tu cuenta de Instagram a jugar al Candy Crush) la gente todavía quiere hacer algo nuevo, distinto y original de vez en cuando.

 

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