Baños en agua helada, quema del coronavirus y blinis gigantes: así ha sido Máslenitsa 2021 (Fotos)

Estilo de vida
VICTORIA RIÁBIKOVA
Después de 2020, el año de Covid, los rusos han encontrado las formas más inventivas de celebrar la principal fiesta eslava del fin del invierno.

Cada año, todas las ciudades y pueblos rusos celebran la antigua fiesta eslava de la Máslenitsa, dedicada a despedir el invierno y saludar la primavera. La fiesta se prolonga durante toda una semana, en la que los rusos comen blinis. El último día, el domingo, organizan actos populares como el tradicional baile en círculo jorovod, paseos en trineo y la quema ritual de una efigie de Máslenitsa. Se cree que, al quemar la efigie, la gente se deshace de todo lo malo que le ha ocurrido durante el año anterior.

En 2021 los habitantes de Yuzhno-Sajalinsk (a 9.300 km de Moscú) hicieron una enorme tortita de 2,5 metros de diámetro, según el sitio web de la administración municipal. La tortita pesó 15 kg y se necesitaron 30 litros de masa para hacerla. Después se cortó y se repartió a todos los que quisieron un trozo. 

En Vladivostok y otras ciudades rusas, los hombres subieron a postes preparados para la ocasión con el objetivo de conseguir un premio. Los que lo conseguían eran obsequiados con electrodomésticos y artículos del hogar. 

En Novosibirsk, las “morsas” locales (aficionadas a la natación en invierno), vestidas con ropa de playa, corrieron con aletas y esquís, y luego organizaron una carrera en el agua helada. Además de los trajes de baño, llevaban tocados kokoshnik y gorros ushanka con orejeras.

Los habitantes de la región de Lipetsk (a 400 km de Moscú) quemaron una efigie de Covid-19 en lugar de la habitual para librar a la región de la infección por coronavirus lo antes posible. 

El mayor espectáculo con una efigie tuvo lugar en un parque artístico situado en el pueblo de Nikola-Lenivets, en la región de Kaluga (a 200 km de Moscú). En un espectáculo coreografiado por el artista moscovita Serguéi Pajomov, se prendió fuego al enorme castillo del Ogro Corona junto con las mascarillas y otros atributos de la vida bajo la pandemia.

Durante la ceremonia de la quema, se mantuvo el distanciamiento social en el parque, supervisado por artistas ambulantes a la antigua usanza que disolvían a las grandes multitudes utilizando ramitas.

“Todo el mundo está pensando actualmente en esta nueva ‘peste’: el coronavirus. Tanto los científicos como los médicos se afanan en encontrar la manera de librarnos de este contagio. Y nosotros, la gente de a pie, también debemos ayudarles como podamos. Por ejemplo, quemando todo lo malo durante Máslenitsa. En nuestro caso es un gran castillo que pertenece al Ogro Corona. <...> En cuanto lo quememos, la enfermedad empezará a disminuir y todos volverán a estar sanos”, afirmó Nikolái Polisski, fundador del parque. 

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