Cómo un viticultor ruso hizo mundialmente famosos los vinos de California

Estilo de vida
NIKOLÁI SHEVCHENKO
André Tchelistcheff podría haber muerto en la guerra civil rusa (1917-22), sin embargo sobrevivió y revolucionó la industria del vino de EE UU.

El 7 de junio de 1976, la revista Time anunció los resultados de la Cata de París: un panel de distinguidos jueces dictaminó que dos vinos de California habían superado a sus competidores franceses, algo inaudito en una época en la que los vinos californianos eran generalmente descartados por los amantes del vino. 

Poco sabían que el creador del vino era un ruso, que llegó a California con el único propósito de crear los mejores vinos de EE UU y del mundo.

Una guerra perdida

André Tchelistcheff -el hombre que está detrás de los dos lotes ganadores- es un hombre de destino trágico, pero grandioso. Su vida es como una muestra de los turbulentos años de la Rusia de principios del siglo XX.

Nacido en 1901 en el seno de una familia noble en una finca familiar cerca de Kaluga, Tchelistcheff disfrutó de todas las delicias de la educación noble: la vida en la finca, los estudios en el gimnasio de Moscú y las reuniones intelectuales y sociales en la capital. Hijo del presidente del Tribunal Supremo de la Rusia zarista, el futuro del joven Tchelistcheff habría estado, con toda seguridad, perfectamente integrado en las clases altas de no haberse producido la Revolución de 1917.

La conocida familia noble se convirtió en uno de los principales objetivos de los bolcheviques: la finca de Tchelistcheff fue atacada y destruida. Sus perros de caza fueron colgados en los árboles que conducían a la finca, pero la familia pudo huir gracias a las amplias conexiones del padre de Tchelistcheff.

El joven André consiguió el permiso de su padre para alistarse en el Ejército Blanco y fue enviado a luchar contra los rojos en Crimea. Herido, Tchelistcheff sobrevivió milagrosamente gracias a un soldado cosaco que arrojó su cuerpo inconsciente sobre su caballo y lo puso a salvo.

Tras la derrota del Ejército Blanco en la guerra civil rusa (1917-22), André huyó de Rusia con otras tropas. Trabajó como minero en Bulgaria antes de tener la oportunidad de iniciar estudios de agricultura y viticultura en la Universidad de Brno, en Checoslovaquia, a pesar de su inclinación inicial por estudiar medicina.

Tras licenciarse en la Universidad de Brno, André estudió microbiología y fermentación en el Instituto Nacional Agronómico y en el Instituto Pasteur de Francia.

La elección de la asignatura resultó ser prodigiosa.

El negocio de la prohibición

En los años 30, la industria vitivinícola californiana se encontraba en un estado de grave decadencia tras trece años de prohibición en EE UU. Algunas bodegas recurrieron a la producción de aditivos para el tabaco para sobrevivir, lo que dañó los cimientos sobre los que se podía construir una gran producción de vino. Tras la era de la prohibición, los vinos dulces eran los más demandados por los consumidores de vino estadounidenses poco sofisticados.

La industria vinícola de California estaba dominada por un hombre llamado Georges de Latour. Originario de Francia, de Latour había llegado a EE UU en 1883, compró hectáreas de tierra y una casa en el Valle de Napa, California, y comenzó a plantar uvas de variedades finas, como Cabernet Sauvignon, Pinot noir, Riesling gris y otras.

Afortunadamente para los franceses, su viñedo y sus conexiones en el mundo de la viticultura no hicieron más que consolidarse durante la prohibición, ya que consiguió un fuerte respaldo de la Iglesia católica, a la que suministraba vinos para las ceremonias sacramentales.

En 1938, tras la derogación de la prohibición, un De Latour de 78 años regresó a su Francia natal en busca de un viticultor que llevara su exitoso viñedo a un nuevo nivel.

El profesor Paul Marsais del Instituto Pasteur le indicó a de Latour su mejor alumno: un ruso llamado André Tchelistcheff.

Nueva vida en California

Impresionado por el acaudalado e influyente bodeguero - “un caballero impecablemente vestido con un hermoso traje hecho en Londres, uñas pulidas, con una expresión de tremenda confianza en sí mismo y autoestima”- Tchelistcheff aceptó la oferta de de Latour y se trasladó a California.

En el Valle de Napa, Tchelistcheff se vio desagradablemente sorprendido por el poco sofisticado proceso de producción de vino en comparación con Francia, donde había estudiado. 

“En Beaulieu le chocó la alta temperatura de las bodegas. Fue de barril en barril, encontrando los vinos de postre aceptables y los vinos secos pobres. Los procesos de vinificación eran, en el mejor de los casos, primitivos. Muchas de las uvas que se utilizaban eran variedades de alto rendimiento y toscas. Encontró una química descuidada y vinos avinagrados. El minúsculo y rudimentario laboratorio sorprendió a este meticuloso investigador acostumbrado a los experimentos y controles de Francia, donde la tecnología, aunque muy comercial, era también muy exigente”, escribió el sobrino nieto de Tchelistcheff, Mark, sobre la primera impresión que tuvo su tío de Beaulieu, la famosa bodega de Latour.

El alcance del esfuerzo de Tchelistcheff por reinventar el vino californiano es difícil de sobreestimar: el ruso introdujo la fermentación en frío de blancos y rosados, y fue pionero en el control de la fermentación maloláctica en los tintos. Además, inició una sustitución total de tuberías, válvulas y bombas anticuadas para eliminar las altas concentraciones metálicas en los vinos.

Tchelistcheff fue pionero de la viticultura en EE UU, ayudando a los vinicultores estadounidenses a identificar las zonas de su país que eran mejores para cultivar determinados tipos de uva: recomendó que el Pinot Gris se plantara en Oregón y el Cabernet Sauvignon, en el estado de Washington.

Tchelistcheff se retiró de la ahora mundialmente famosa BV -la Bodega Beaulieu- en 1973, a la edad de 72 años. Siendo un experto consumado, condecorado con múltiples premios en la industria vitivinícola, Tchelistcheff se dedicó a la consultoría y al fomento de una nueva generación de viticultores estadounidenses.

Entre otros, Tchelistcheff fue mentor de MaryAnn Graf, la primera mujer enóloga de EE UU. Una vez, durante una entrevista a la revista Wines & Vines, Graf ofreció un anagrama que, según ella, describía mejor a Tchelistcheff:

Articulate, Ageless (Articulado, sin edad)

Naughty (Travieso)

Democratic, Debonair (Democrático, elegante)

Resourceful (Ingenioso)

Energetic, Ebullient (Energético)

Tireless (Incansable)

Compassionate (Compasivo)

Handsome (Guapo)

Enthusiastic (Entusiasta)

Logical (Lógico)

Intellectual, Impish (Intelectual, pícaro)

Serious (Serio)

Tyrannical (Tiránico)

Charming, Complex (Encantador, complejo)

Hardworking, Honest (Trabajador, honesto)

Exacting (Exigente)

Frank (Franco)

Fascinating (Fascinante)

“Le falta la letra 'G' de Gentleman, siempre”, añadió finalmente.

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