6 viñedos que demuestran que Rusia no es sólo vodka

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Desde un Abráu-Diursó hasta un Novi Svet, de Crimea, prueba los mejores vinos rusos durante un viaje a las cálidas tierras del sur del país.

Rusia no sólo es vodka, sino también vino. ¿Lo dudas? Visita uno de estos viñedos en la región rusa de Krasnodar y Crimea y compruébalo por ti mismo.

Aquí uno no sólo puede disfrutar de los paisajes y unas vacaciones en la playa, sino también degustar algunos de los mejores vinos producidos en las históricas bodegas del país, desde el famoso Abráu-Diursó hasta el Zolotáia Balka y el Novi Svet de Crimea.

1. Abráu-Diursó

Probablemente uno de los lugares más populares para aquellos interesados en probar los mejores vinos de Rusia sea el viñedo Abráu-Diursó, ubicado cerca de la ciudad de Novorosíisk. Fundada en 1870 por decreto del zar Alejandro II en el pintoresco lago Abráu, la bodega tiene una rica historia de producción de vinos usando la tecnología francesa clásica y es conocida hoy en día como el principal productor de vinos espumosos del país.

Visitado por más de 150.000 personas al año, Abráu-Diursó tiene mucho que ofrecer, y no sólo una vista panorámica del lago y de los viñedos cercanos. También hay restaurantes, cafés, una escuela de gastronomía y puedes hacer una visita guiada a sus túneles de montaña de cuatro millas de largo, con degustación de vinos incluida. Aquellos que buscan relajarse pueden hacerlo en el Champagne Spa (un spa de champán) donde las uvas y el champán se utilizan para calmar y tonificar el cuerpo.

Dmitri, un consultor de ventas de Moscú, estuvo allí hace dos años. “Es un maravilloso destino para hacer un viaje de un día. Se puede disfrutar del hermoso paisaje y aprender todo lo que hay que saber sobre la viticultura en Abráu-Diursó”.

La empresaria francesa Cecile, de Ruan, se hace eco de esta opinión. “Fui allí hace unos años con mi familia. El hotel no era tan caro y el tour del vino era bastante barato”, afirma. “También me impresionó mucho la calidad del vino y todas las inversiones realizadas para mejorar el nivel del complejo y de la fábrica. Gran lugar, gran degustación de vinos”.

2. Misjako

Misjako es otra bodega que merece una visita cerca de Novorosíisk. Su historia se remonta a unos 150 años atrás, con una producción que no fue interrumpida ni siquiera durante los combates en sus cercanías, durante la Segunda Guerra Mundial. Era uno de los lugares de recreo favoritos de la élite soviética, aquí se producía una serie de vinos de la más alta calidad. Hoy en día se puede “retroceder en el tiempo” en este lugar, degustando vinos tranquilos y espumosos y visitando históricos túneles subterráneos que datan de la época de la guerra.

“He venido muchas veces”, cuenta Dmitri, de Kírov. “Tanto con visitas guiadas (que siempre son fascinantes) como para, simplemente, comprar vino... El vino aquí es increíble y barato. Los que lo saben salen de aquí llenos de cajas de botellas”.

3. Fanagoria

Otra gran bodega de la región rusa de Krasnodar es Fanagoria, que produce más de 20 millones de litros de productos vitivinícolas al año. La bodega lleva el nombre de la homónima antigua ciudad griega que floreció allí entre el siglo VI a. C. y la invasión de los rusos en la Edad Media.

Vinos blancos y tintos, vinos espumosos, coñac, vodka de uva (chacha) o bálsamo, el lugar ofrece una gran variedad de productos alcohólicos y se encuentra entre los cinco primeros productores rusos de vino embotellado. Recientemente, su vino Muscat Ottonel Brut ganó una medalla de plata en un concurso internacional en Francia.

En este lugar los visitantes tienen la oportunidad de ver la tonelería, los viñedos y una de las bodegas subterráneas más grandes de Rusia (3.000 metros cuadrados) con su sala de cata y un museo del vino. “Excelentes vinos rusos”, comenta Pável, un visitante habitual de San Petersburgo. “No hay ‘químicos’ involucrados, he estado allí en una visita guiada con degustación por lo que personalmente puedo dar fe de su alta calidad”.

4. Massandra

La joya de la corona de Crimea (y de Rusia) cuando se trata de diversidad en cuanto a vinos, la bodega Massandra contiene una de las mayores colecciones de vinos finos y raros del mundo. La colección cuenta con un Jerez de la Frontera que fue elaborado en 1775, lo que lo convierte en uno de los vinos más antiguos del mundo. Una botella de este vino alcoholizado fue vendida en una subasta de la londinense Sotherby's en 2001 por 43.500 dólares.

Esta bodega es la más antigua de Crimea y fue construida entre 1894 y 1897. Hoy en día, los visitantes pueden realizar en sus instalaciones degustaciones y visitas guiadas a las bodegas, así como disfrutar de una hermosa puesta de sol en la montaña, mientras disfrutan de una degustación acompañada de un concierto de música clásica en su amplio patio.

María, una periodista de Moscú, visitó recientemente una de estas veladas musicales al aire libre y dijo: “He estado en muchas bodegas de Europa, América del Sur, Australia y Nueva Zelanda, pero sólo aquí la cultura, la gastronomía y el vino se unen tan perfecta y maravillosamente. Además de la colección de vinos, creo que los aficionados a la arquitectura también pasarán un buen rato aquí porque el edificio en el que está es grandioso e impresionante”.

5. Zolotáia Balka

Situado a unos 20-30 minutos en coche de Sebastopol, Zolotáia Balka ha sido el deleite de los aficionados al vino espumoso desde 1889. A diferencia de la mayoría de las antiguas bodegas de Crimea y del Krái de Krasnodar, que fueron fundadas por el Conde Golitsin, Zolotáia Balka fue creada en 1889 por Alexander Vítmer.

Tras la caída de la Unión Soviética, Zolatáia Balka comenzó a perder su antigua fama y gloria en el mundo de los vinos espumosos hasta que, hace poco, unos inversores moscovitas decidieron renovar la bodega. A la vez que se mantienen fieles a las tradiciones vitivinícolas del pasado, los nuevos propietarios de la bodega también han invertido mucho en la tecnología italiana más avanzada y en el rediseño del edificio en su conjunto. Un moderno edificio de cristal con un restaurante en la azotea, amenizada a menudo por DJs, ahora ocupa este espacio, atrayendo a un público mucho más joven y moderno que antes.

Además de las tradicionales catas de vino, los huéspedes con afición a las emociones fuertes pueden optar por una excursión en quadpor los inmensos terrenos de este viñedo. Y si el arte es lo tuyo, echa un vistazo a la colección de arte moderno. Aficionados a la música, empezad a planear vuestro viaje para el próximo verano porque Zolotáia Balka organiza su festival anual, el ZB, a principios de agosto (este año el cabeza de cartel es el chico malo oficial de Rusia, Serguéi Shnúrov, junto a toda su banda Leningrad).

Andras, un empresario húngaro, contó a Russia Beyond que lo que distingue a esta bodega de las demás son algunas de las diversas actividades que se pueden realizar aquí. “Además de disfrutar de fantásticos vinos, puedes dar un paseo en bicicleta por las viñas o explorar los alrededores en quads. Nuestra guía Daria, que hablaba un inglés perfecto, también nos dijo que se pueden hacer búsquedas de vino si se reserva con antelación. ¡Ver la puesta de sol en el bar de la azotea, con melodías de DJ tocando de fondo, es la forma perfecta de terminar un día tan activo”.

6. Novi Svet

Desde 1878, la bodega Novi Svet está situada en el pueblo del mismo nombre, ubicado en una hermosa bahía aislada, en la parte oriental de la península de Crimea. La bodega fue fundada por el Conde Golitsin en 1878. Los vinos espumosos producidos aquí se sirvieron en la coronación del último zar de Rusia, Nicolás II, en 1896, y solo cuatro años más tarde, en 1900, la bodega se hizo famosa en todo el mundo al ganar un Gran Premio en la Exposición Universal de París. Hoy en día, Novi Svet fabrica champán de verdad, utilizando las mismas técnicas que el champán francés, lo que le ha dado el derecho a utilizar el término “champán” en lugar de “vino espumoso”.

La bodega no se ha modernizado mucho desde la época soviética, pero esto forma parte de su encanto único. Es perfecta para los amantes de la historia ya que la mayoría de los tours que se ofrecen están muy enfocados en la historia. El Tsarski Tour, por ejemplo, nos lleva a principios del siglo XX, cuando el zar Nicolás y su familia visitaron al conde Golitsin en Novi Svet. La excursión Golítsinskie Tropi ofrece a los visitantes la oportunidad única de explorar el laberinto de túneles excavados allí a finales del siglo XIX. Todos los tours terminan con una deliciosa degustación en un espacioso salón con hermosos vitrales.

Andréi, director de cine de Nizhni Nóvgorod, compartió con Russia Beyond una experiencia reciente: “Lo que me gustó mucho de Novi Svet es el enorme orgullo que sienten los trabajadores por su labor. ¡Les encanta su vino! Esta pasión se siente al comprobar la calidad. Paseando por la bodega se ven en ella poemas escritos por los empleados sobre el mejor vino espumoso del mundo (es decir, el vino Novi Svet) y eso dibuja una sonrisa en el rostro de cualquiera”.

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