Visarión, el hombre tras el famoso culto siberiano de la ‘Iglesia del Último Testamento’

Reuters

La secta de la Iglesia del Último Testamento y su líder Visarión, que declara ser la reencarnación de Jesucristo, son conocidos en Rusia desde hace 30 años. A lo largo de este periodo de tiempo, su comuna ha construido una eco-ciudad en la taiga, convirtiendo las vidas de miles de personas en un culto misterioso.

“Liuba, una chica buriata de la región de Chitá, decidió vivir en armonía con la naturaleza y a principios de la primavera se internó en la taiga sin ropa y tres días después fue encontrada muerta de frío. Ira Goldina se negó a recibir tratamiento y murió de cáncer de mama avanzado. Kapitolina tuvo cáncer y lo trató pasando un hambre terrible y murió de desnutrición. Nina Mikova se suicidó bajo un retrato de Visarión. Arkasha Drozdov murió a los 15 meses de una condición patológica que fue tratada demasiado tarde.”

Este resumen de muertes trágicas no es un es el guion de un programa de noticias sobre crímenes. Es sólo una pequeña parte de una lista recreada de memoria en los foros de medios sociales por antiguos seguidores de la Iglesia del Último Testamento y su “salvador”, Serguéi Torop, conocido como Visarión.

Durante casi 30 años la comuna Torop-Visarión ha existido en medio de la taiga como un estado casi separado, viviendo vivido tranquilamente de acuerdo con sus propias costumbres y reglas, habiéndose aislado del resto del mundo detrás de una barrera, guardias de seguridad y densos bosques. La información sobre la vida dentro del asentamiento ha llegado al mundo exterior principalmente mediante personas que dejaron la comuna después de desilusionarse con la fe creada por el antiguo policía de tráfico Torop y querían volver a la sociedad. Pero hay pocas personas así. Los ermitaños de la taiga han guardado cuidadosamente su auto-aislamiento y han tratado de no crear escándalos, incluso cuando se dieron cuenta de que las cosas no iban bien. Ahora su utopía ha llegado a su fin.

El incesto, la pedofilia, el suicidio, el asesinato y otros crímenes han emergido a la superficie. Afuera, los observadores levantan las manos, perplejos: ¿Cómo es que en la Federación Rusa, en un área de aproximadamente dos tercios del tamaño de Bélgica, pudo existir una comunidad así por tanto tiempo, y nadie intervino o siquiera se dio cuenta?

Cristo busca tener contacto con los OVNI

Después ser despedido de la policía de tráfico, Serguéi Torop se hizo asiduo a un club de ovnis de Siberia y durante algún tiempo estuvo “buscando contacto” en las conocidas como “zonas anómalas”. Pero buscar ovnis no se convirtió en su obsesión. Torop dirigió su atención a los métodos para ejercer influencia psicológica en la gente. Asistió a varios cursos en Moscú que fueron populares en la década de 1990 y dio su primer sermón en directo desde un pequeño estudio de televisión en Siberia.

Serguéi Torop

Fue en 1991 cuando el ex obrero metalúrgico, ex policía de barrio y ex policía de tráfico sufrió un “despertar espiritual” y se proclamó a sí mismo como una reencarnación de Jesucristo. “A menos que me haga mundialmente famoso no podré vivir en esta Tierra”, dijo en una de sus cartas a casa a la edad de 18 años. Y la popularidad lo buscó. Con el trasfondo del colapso económico, la desintegración de la URSS, las esperanzas rotas y los valores desacreditados, las ideas del “Jesús” de 30 años sobre la felicidad universal en la remota taiga y el cercano fin del mundo encontraron su audiencia. En sus primeros sermones, introdujo revisiones al Nuevo Testamento y contó la “verdadera historia de la Primera Venida”.

En los dos años siguientes, viajó por la mitad de Rusia, las repúblicas soviéticas y varios países europeos con dinero de donaciones, atrayendo a un rebaño fiel y rumores inverosímiles. Yelena Melnikova escuchó todos los sermones de Visarión, pero no podía entenderlo. En cambio, su marido estaba enganchado.

“En particular, su forma de comunicar su mensaje me volvió loca. Dando vueltas en círculos y en el monte. Como en la hipnosis gitana, cuando empiezan a tocarte y a hacer mucho ruido y te confundes. Todos sus sermones eran largos e incoherentes. Trató de inculcar a la gente la idea de que debían aislarse del mundo exterior y cortar los lazos con sus parientes. Y cuanto más estresada estaba una persona, más susceptible era a su influencia. Me di cuenta enseguida de que mi marido le seguiría, con o sin mí” dijo Yelena. En mayo de 1994, con dos hijos y un tercero en camino, vendieron su apartamento en Novosibirsk y se mudaron al sur del territorio de Krasnoyarsk. Allí, cerca del lago Tiberkul y del monte Sujaya, ambos proclamados por él como sagrados, Visarión había fundado una comuna, mientras que el Ministerio de Justicia ruso registró oficialmente su Iglesia del Último Testamento como organización religiosa.

“Para mi sorpresa, Visarión parecía una persona sensata y no me pidió nada. Al contrario, me aconsejó que forjara mi propio destino y, sobre todo, que no hiciera el mal”, recuerda otro antiguo seguidor, el residente en Samara Mijaíl Ilin. Y es cierto que Visarión no le pidió nada. En ese momento, unas 5.000 personas se dirigían a la taiga para asentarse allí y construir la “Ciudad del Sol” en la montaña “sagrada”. Como la familia Melnikov, muchos vendieron sus propiedades y otros activos y pusieron su dinero en la “hucha” común. Aparentemente por su propia voluntad. Pero muy pronto, Visarión comenzó a imponer restricciones.

Prohibiciones de alimentos y poligamia

La Iglesia del Último Testamento podría encontrar una justificación para llevar cualquier forma de estilo de vida y dogma. Aunque sólo sea porque mezclaba toda una serie de religiones y prácticas religiosas del mundo, desde el hinduismo y el budismo hasta el apocalipsis y las enseñanzas ateas de Karl Marx. Así que cuando Visarión “transmitía” otra prohibición, nadie dudaba de que su decisión fuese correcta.

Las restricciones sobre lo que la gente podía comer comenzaron en la comuna casi inmediatamente. La carne estaba prohibida, así como todas las proteínas animales, leche, huevos, etc. Los seguidores fueron informados de que después de que un animal es sacrificado una “energía agresiva” permanece en sus células. El chofer de Visarión recorría los pueblos donde los seguidores vivían y proclamaba: “A partir del 1 de agosto el azúcar será considerado veneno”. En septiembre de 1994, se impusieron prohibiciones al aceite vegetal, al té, a la sémola y a una serie de granos. Luego, llegó el turno del pan con levadura. Sólo se hicieron excepciones para las mujeres embarazadas. En 1995, la gente sólo hablaba de comida. La dieta permitida incluía patatas, miel, cereales, verduras, setas y panes planos. Los visariónitas sufrieron, pero aguantaron.

El mismo Visarión no aparecía en público con frecuencia y cuando lo hacía, era en algún lugar de confluencia especialmente designado , y siempre mantenido la distancia. Vivía en la colina junto con sus seguidores más cercanos o “apóstoles"” Todos los recién llegados a la comuna se reunían y se tomaba la decisión de alojarlos en el pueblo o en las afueras si no recibían la bendición de Visarión. “Salvación” era su idea clave. El problema era que el “salvador” predijo el fin del mundo, fijó fechas específicas y cuando el fin no llegaba, literalmente lanzaba sus manos al aire pronunciando las palabras “No prometí nada”y luego predecía un nuevo Apocalipsis.

El violinista Dimitr Jetemov, seguidor del movimiento religioso de la Iglesia del Último Testamento, con su esposa Natalya, su hija Sofía y su hijo Alexander.

En agosto de 1999, pronunció el sermón que llamó: “Quiero mostrarte cómo amar de una manera hermosa”. Y afirmó que un hombre puede tener tantas esposas como quiera “en aras de la sumisión de las mujeres”. A partir de ese momento, los triángulos amorosos comenzaron a aparecer en la comuna y se permitió a los hombres cambiar de esposa. Algunas familias no pudieron soportar este tipo de ataque psicológico y se desmoronaron. Entonces, el mismo Visarión se separó de su esposa y tomó una nueva...de 16 años.

Todo esto se entrecruzó con las normas de no buscar asistencia médica y no permitir que los niños asistiese a la escuela del pueblo. “Recuerdo claramente este precepto. era el Nº 37, que establecía que todas nuestras dolencias provienen de la desarmonía espiritual. Es por eso que el no creyente no necesitaba ser tratado y el creyente tampoco”, dice Yelena. Con la educación se seguía la misma lógica: los creyentes no necesitaban mucho aprendizaje.

Sin embargo, no sería así indefinidamente. Visarión sabía que los tiempos estaban cambiando, la gente se estaba volviendo distinta y la comuna necesitaba cambiar también. Incluso en la taiga.

Una transformación y la intervención del FSB

La Iglesia del Último Testamento ya estuvo cerca de ser prohibida una vez, a principios de siglo, cuando comenzaron “todo tipo de cosas desagradables”. Los médicos y profesores locales interpusieron una serie de demandas para una investigación judicial. Pero la investigación de la fiscalía sobre una de estas demandas se detuvo abruptamente. El fotógrafo Yury Kozirev, que ha sido un visitante regular de la comuna a lo largo de los años, cree que las autoridades policiales estaban seriamente preocupadas de que cualquier detención pudiera resultar en un suicidio en masamasivo: “Visarión también lo entendió todo claramente: Después de aquello, la secta se transformó en el eco-asentamiento de Tiberkul y el asunto quedó cerrado. ¿Que allí viven unos veganos? Pues déjalos.”

Sin embargo, la comuna nunca dejó de ser objeto de escrutinio. Según Vadim Redkin, uno de los primeros seguidores de Visarión, responsable de las “relaciones públicas” y de la página oficial de Facebook de la comuna, la iglesia fue asignada desde el principio a un “gestor de casos” de la dirección de distrito del FSB. De hecho, esto nunca presentó ninguna molestia seria para los seguidores del culto.”Las relaciones comerciales” evolucionaron con el FSB, dice. “En todos estos años, ha habido diferentes administradores de casos. Llevo aquí desde 1992”, dice Redkin.

Las autoridades locales tampoco tenían casi ninguna preocupación. A esto contribuyó el hecho de que desde principios de los años 2000, las reglas de la comuna comenzasen a relajarse. Visarión permitió los teléfonos móviles, los televisores, las antenas parabólicas y las visitas al médico. La comuna abrió sus propias escuelas para los niños, inauguró conjuntos musicales, estudios de grabación y equipos de fútbol y hockey sobre hielo. Poco a poco, todo comenzó a parecerse más a un eco-asentamiento que a una secta.

Además, la composición de los “visariónitas” se hizo menos homogénea con el paso de los años: Cada vez menos seguidores creían en el fin del mundo y cada vez a más simplemente les gustaba vivir en una comuna con sus propias reglas y leyes, en un asentamiento ecológico donde todos son “familia”. Incluso aquellos que eran extremadamente escépticos respecto a Visarión se quedaron en la comuna. “Nos dijo que evitáramos usar dinero, pero él mismo viajaba a Israel o a Taiwán para recibir tratamiento médico. ¡¿Por qué Cristo debería requerir tratamiento médico?!” dijo uno de los “desilusionados” residentes de la comuna, Tatiana Joliavko.

A los forasteros se les empezó a permitir entrar en la Ciudad del Sol, algo que no había ocurrido antes, y los visariónitas comenzaron a infiltrarse activamente en las autoridades locales y a integrarse con la élite local. Podían suministrar madera cortada de primera calidad para la construcción de excelentes y refinadas casas y a la “gente con dinero” le gustaba contratarlos. El propio Visarión comenzó a dirigirse a su rebaño no una vez al mes, sino una vez cada cuatro y siempre decía más o menos lo mismo: que el mundo se acabaría, pero sus seguidores se salvarían.

Viacheslav Osipov, jefe de uno de los asentamientos rurales del distrito de Kuraginski, dice que no ve ningún problema en la comuna. Por el contrario, la gente estaba encantada de tenerlos allí: Los visariónitas trabajaban mucho, cultivaron, dieron un impulso a la economía; gracias a ellos, las aldeas adyacentes no han desaparecido, el valor de la tierra ha aumentado y con ello la población.

Todo eso es positivo.

Sin embargo, en los dos últimos años, los órganos encargados de hacer cumplir la ley han empezado a prestarles mucha atención.

Una incursión, con helicópteros, de las fuerzas especiales

Se cree que todo comenzó con la muerte por negligencia de dos niños de las familias de los seguidores del culto. En el verano de 2018, los investigadores pidieron a la familia Nazemtsev realizar un registro domiciliario tras la muerte de su hijo de 10 meses. La familia Karmanov también fue investigada al mismo tiempo, después de que su hijo muriera de neumonía. Posteriormente, un reportaje en el canal federal REN TV también dijo que el descubrimiento del cadáver de un niño era la razón por la que la comuna estaba siendo “sondeada”.

Se llevó a cabo toda una serie de investigaciones. Según Redkin, la comuna se encontró bajo una “presión abierta”. Se siguieron todas las líneas de investigación: desde el abuso psicológico, el fraude a la propiedad, el sexo ritual con menores y los nacimientos en el hogar hasta el uso ilegal de la tierra y la tala de pinos piñoneros. Más de 300 seguidores fueron interrogados en el año transcurrido desde las primeras pesquisas.

“En 2019, cuando todo comenzó, los investigadores aparecerían y decían: “Se acabó. Tu tapadera se ha hecho humo”. Se referían a nuestra protección. “Y toda la gente de arriba será arrestada en el otoño.” Eso es lo que los inspectores del FSB le decían a los forestales. Los forestales nos lo repitieron", recuerda Redkin. La publicación Novaia Gazeta también hizo alusión a la protección de la que la comuna puede haber gozado anteriormente: “La reciente dimisión y arresto en Krasnoiarsk del ministro regional de bosques Dmitri Maslodudov puede estar relacionado con los registros y detenciones en Ciudad del Sol”

Pero también hay otras teorías que explican por qué este lugar se ha convertido en objeto de escrutinio sólo ahora. En el curso de tantos años, el área se ha convertido en centro de la tala de madera en Rusia y los visariónitas ahora creen que están siendo “exprimidos del negocio”. Otro factor puede haber sido una protesta de los residentes locales contra la tala de árboles y la construcción de un camino a través de las localidades vecinas que antes no habían sido tocadas por la civilización, con el fin de proporcionar acceso a zonas de extracción de oro.

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