¿Qué fue exactamente el ‘experimento ruso del sueño’?

Natalia Nósova
La historia de un despiadado experimento soviético que convirtió a personas en criaturas similares a zombis ha aterrado a mucha gente durante casi una década y la cosa parece detenerse.

Según la leyenda, la historia ocurrió a finales de la década de 1940, cuando la Segunda Guerra Mundial había terminado, pero Iósif Stalin seguía siendo todopoderoso. En una base secreta bien protegida, un grupo de investigación llevó a cabo un cruel experimento con cinco prisioneros del gulag. Se les prometió libertad en caso de que aguantasen 30 días en una cámara llena de un gas psicotrópico que les impediría dormir.

Monstruos sin sueños

En el transcurso de cinco días, la situación se descontroló: los sujetos sabotearon la observación y se volvieron locos, gritando y gimiendo. Luego se quedaron completamente en silencio durante varios días y, cuando los científicos entraron en la cámara, se toparon con lo inenarrable: los sujetos se habían arrancarondo la mayor parte de la piel de sus cuerpos; la sangre cubría el suelo.

De alguna manera, los prisioneros mutilados permanecían vivos, suplicando que se volviera a encender el gas estimulante, gritando que “debían permanecer despiertos”. Cuando el grupo de investigación trató de inmovilizarlos, los sujetos mostraron tener una fuerza asombrosa, matando incluso a algunos de los soldados que ayudaban a los científicos.

Eventualmente, se consiguió tranquilizar a los participantes en el experimento. Uno de ellos, tras ser reeducado para dormir, murió inmediatamente después de cerrar los ojos. El resto resultó muerto mientras intentaban escapar de las instalaciones.

Antes de eliminar al último sujeto, un investigador gritó: “¡¿Qué eres?!”. Y el cuerpo, mutilado y cubierto de sangre, respondió con una sonrisa aterradora: “Nosotros somos vosotros. Somos la locura que acecha dentro de todos vosotros, rogando ser liberados en cualquier momento de vuestra mente animal más profunda. Somos lo que se esconde debajo de vuestras camas todas las noches. Somos lo que sedáis en silencio y parálisis cuando vais al refugio nocturno que no podemos pisar”. Al terminar de hablar, el investigador le disparó en la cabeza.

¿Suena espeluznante?

Si te tragaste algo de esto, probablemente eres nuevo en Internet. Este “experimento ruso del sueño” es una leyenda urbana que tiene diez años de existencia. Sus orígenes se remontan a la web CreepyPasta, donde se puede disfrutar de la historia completa en todo su esplendor (con heces cubriendo las ventanas, un comandante del KGB obligando a los científicos a unirse a los sujetos en la cámara de observación, etc.). Pero la historia original es aún más antigua, ya que fue escrita para un foro que desafiaba a los usuarios a inventar la “leyenda urbana” más aterradora.

Y vaya, se extendió por todas partes. Son numerosos los artículos y vídeos con nombres como “¿fue real el experimento ruso del sueño?”. Algunos sitios web, incluso rusos, siguen publicando la historia con la esperanza de provocar verdadero horror, añadiendo comentarios como “el origen de las filtraciones sigue siendo un misterio” al final. Sí, ya, claro.

La historia puede ser un bulo por tantas razones que necesitaríamos un texto separado que las incluya todas. Pero bueno, centrémonos en las más obvias:                    

  1. No tiene sentido que los científicos dejaran que los sujetos se “escondieran” durante varios días sin ser observados.
  2. La ciencia no conoce ningún gas que pueda evitar que los seres humanos se duerman.
  3. Si te arrancas la piel, mueres desangrado. ¿O ese gas convirtió a los sujetos en criaturas casi inmortales?    

Éxito abrumador

La leyenda sigue siendo popular incluso después de una década. “El experimento ruso del sueño es la historia más viral de CreepyPasta en Internet, con un total de 64.030 reacciones”, escribió el periodista Gavin Fernando en 2016.

Este bulo se hizo tan grande que terminó inspirando una novela, un cortometraje (donde los prisioneros de gulag son reemplazados, por alguna razón, por criminales de guerra nazis) y un thriller psicológico dirigido por el director irlandés John Farrelly.

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