7 cosas que alimentan el insufrible orgullo nacional de los rusos

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Los rusos somos a menudo divertidos en algunas cosas: nos damos cuenta de nuestros propios defectos y nos enorgullecemos mucho de lo que nos hace la vida difícil. Siempre hay consuelo en saber que uno no ha tenido que arrodillarse, y para un ruso, ‘no arrodillarse’ es al mismo tiempo una fuente de fuerza y la kriptonita.

1. Segunda Guerra Mundial

En esto tienen algo de mérito los estadounidenses. Si no fuera por la pérdida de 418.000 vidas (cuando hablan de ellos mismos como el país que venció a la Alemania nazi) nuestra propia jactancia rusa se sentiría muy sola, a pesar de ser capaces de contar con 27 millones de muertos.

El hecho de perder a más soldados que nadie ha tenido un profundo efecto en la psique rusa: determina cómo vemos nuestro lugar en la historia, tanto en el pasado como en el presente. No todos nosotros creemos que esté bien usar los sacrificios de tus abuelos para justificar el tener una opinión sobre las relaciones internacionales, pero las pérdidas de Rusia en tiempos de guerra, de alguna manera, se vinculan inextricablemente con un hábito concreto: todos somos estrategas y maestros tácticos por aquí.

2. Usando chatarra y la falta de fondos para construir tecnologías superiores

Podríamos haber empezado con esto, para ser honestos, pero algo en lo que los rusos están definitivamente a la cabeza es en usar lo poco que se tiene para construir algo impresionante y luego refregártelo por toda la cara.

Rusia sigue siendo el único país con capacidad técnica para transportar astronautas desde y hacia la Estación Espacial Internacional, utilizando nuestra cápsula Soyuz (no siempre sin contratiempos, en particular un reciente fracaso, que, afortunadamente, no acabó matado a los cosmonautas en su interior, por lo que volvieron a su casa al poco tiempo del despegue). Después de una carrera de 50 años, el viejo caballo de batalla sigue siendo fuerte. Estados Unidos ahora está tratando de contrarrestarlo con proyectos de SpaceX y Boeing, pero es probable que sus naves no comiencen las pruebas hasta algún momento de 2019, según la NASA.

Aunque la exploración del cosmos requiere de enormes cantidades de dinero, nuestro programa espacial a menudo nos recuerda que debemos enorgullecernos de usar herramientas inferiores y recursos escasos para construir instrumentos complejos más rápido que si invirtiésemos miles de millones de dólares. Esta filosofía estuvo detrás de muchas de nuestras armas y coches, así como de la vida diaria: ¿por qué trabajar más cuando se puede trabajar de forma más inteligente?

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3. Música clásica

Chaikovski, Prokófiev, Rimski-Kórsakov, Músorgski, Scriabin, Rajmáninov, Stravinski… y la lista continúa. Voy a decir que nuestra tradición clásica es probablemente el único ámbito cultural en el que uno siente que puede estar escuchando claramente producto de una civilización europea.

Los compositores rusos son verdaderos ciudadanos del mundo en su capacidad de llegar a la gente a pesar de las diferencias culturales. La literatura, por ejemplo, no siempre puede alcanzar el mismo objetivo, aunque estamos igualmente orgullosos de haber albergado el nacimiento de los autores más depresivos del mundo.

4. Ser ‘luchadores’

A los rusos nos encanta la idea de que somos luchadores y sobrevivientes tanto como  nos gusta la lucha real. Hemos estado “McGuyveriando” toda nuestra vida a través del mal clima y las distintas transiciones políticas vividas en nuestro país.

Somos muy parecidos a los británicos en nuestro fuerte espíritu, con una diferencia: a los británicos se les enseña a enterrar sus emociones más íntimas. Los rusos (en sus a menudo profusas exhibiciones de maldiciones y pataleo por la habitación) muestran una forma profunda de tratar el estrés. Rumiar las cosas de formas que a menudo parecen autoindulgentes es lo que nos permite superarlas.

Mucho de eso, por supuesto, fue forjado por una historia dura (como la terrible matanza a la que nos enfrentamos en la Segunda Guerra Mundial, y en la Primera Guerra Mundial). A menos que uno creara interpretaciones místicas para paliar el sufrimiento, no tenía sentido sacrificarse. Y como siempre se nos ha dicho que nos sacrifiquemos por el bien común, nos encanta la idea de interpretar filosóficamente las dificultades y perseverar a través de ellas.

5. Tozudez

A diferencia de nuestros amigos de Occidente, aquí la terquedad se percibe como una cualidad muy importante. Sabemos que nadie vendrá a salvarnos. También sabemos que no podemos confiar en las limosnas. Por lo tanto, ser testarudo está ligado a la supervivencia; imagínate que tu caballo muere sobre ti en medio de una tormenta de invierno, a kilómetros del pueblo más cercano. Ahí es cuando tu hombre interior se despierta.

Por supuesto, hay otra cara de la moneda que está en la masculinidad tóxica, ¿pero puedes realmente culpar de ellos a los rusos? Esta es una nación de hombres, donde la agresividad y la destreza física son un requisito para lograr las cosas, o te arriesgas a ser marginado, congelarte o pasar hambre.

Por eso, una de las cualidades más exasperantes (y entrañables) que las mujeres de Europa del Este a menudo ven en sus homólogos masculinos es nuestro tonto machismo: es a veces más útil que inútil.

6. Una señal de virtud claramente rusa

La novela Baudolino de Umberto Eco es probablemente una de mis favoritas. Entre los muchos lugares y criaturas fantásticas descritas en esta obras, hay una raza de personas que desean realizar algún tipo de sacrificio.Si no hay una guerra activa en marcha, seguirán acudiendo a extraños para pedirles ser decapitados, porque, presumiblemente, no hay otra forma de probar el valor de uno que no sea entregando la vida. Esto no es algo muy ajeno a los rusos, entre los que la idea de exaltar el sacrificio ha sido inculcada desde la infancia.

Esto, de la misma manera, fue promovido activamente durante la Primera Guerra Mundial, cuando millones de rusos enterraron a sus muertos en un gigantesco funeral público en Petrogrado, haciendo que el culto a sacrificar la vida por el país adquirió nueva importancia.

Además, siendo Rusia una nación cristiana ortodoxa en su esencia, ha elevado un poco el sufrimiento como camino hacia la rectitud, ciertamente más que en el caso del protestantismo o el catolicismo. Por supuesto, esto también se puede observar en nuestra literatura. Marinarse en el propio dolor no sólo es algo merecido, sino también importante. Mucha gente a menudo ve a los rusos como excesivamente absorbidos por la historia, mientras que los rusos desprecian a los que no recuerdan la suya.

7. Ser derrochador con el dinero, la energía y las emociones... en general, ser derrochador

Algunos pueden referirse a esta cualidad como la “vasta alma rusa”, aunque la frase se utiliza con más frecuencia para describir los actos de generosidad o de entrega. En realidad, también debería abarcar la irracionalidad de Rusia, su propensión a reaccionar de forma exagerada ante ciertas situaciones y a ser competitivo en ellas.

Una parte de la psique rusa gira en torno a tu posición social: ofrecerte a hacer los turnos de otros o hacer algo por el grupo eran comportamientos con los que crecí. Pero también lo era el ofenderse por pequeños insultos. Podríamos aparecer como una nación del Primer Mundo hecha de individualistas que viven en una economía de libre mercado, pero nuestra cultura todavía alberga una dependencia respecto a lo que el grupo piensa sobre las acciones individuales. Mucho de lo bueno y lo malo que hacemos proviene de esta concepción. Como grupo, parece que a los rusos no les importan, pero como individuos, en el fondo, nos preocupan mucho las opiniones.

Pincha aquí para descubrir los motivos por los que los rusos sonríen tan poco.

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