¿Por qué un grupo de programadores rusos se ha mudado al bosque?

Estilo de vida
VICKY LOVA
Alexéi Koníshev, desarrollador y exempleado del gigante tecnológico ruso Yandex, ha creado en medio de la nada una colonia de freelancers con ideas afines. ¿Por qué?

Seis desarrolladores rusos, sus esposas e hijos se trasladaron un lugar aislado de la región de Kírov (a unos 790 kilómetros de Moscú). El fundador de la colonia, Alexéi Koníshev, creó hace cuatro años este refugio seguro para los programadores y sus familias. Compró un terreno de 17 hectáreas (42 acres) en un bosque de pinos y luego arregló el suministro de agua, electricidad e Internet. La colonia es una zona libre de alcohol y drogas.

Escapando del infierno de la ciudad

“Tomé mi decisión después de pasar un fin de semana en la región de Kírov” dijo Alexéi en una entrevista. “Mi esposa y yo disfrutábamos del bosque, el atardecer, las pérgolas a la orilla del río, el olor a barbacoa, un ambiente relajado y acogedor. Me di cuenta de que no quería volver a Moscú. Sabía que metería en un ruidoso infierno de hormigón, donde la gente siempre va con prisa”.

Koníshev preparó el proyecto de una colonia y lo publicó en Habrhabr, un blog tecnológico colaborativo, alternativa rusa a Product Hunt. Rápidamente encontró una comunidad de personas con ideas afines, y uno de ellos llamado Iván se convirtió en el primer participante del proyecto.

Volver a las raíces

Koníshev es originario del área de Kírov. Se mudó a Moscú cuando tenía 24 años y encontró trabajo en el gigante de la tecnología rusa Yandex. Al principio le gustaba su nuevo trabajo, rodeado de gente ambiciosa y nuevas oportunidades, pero con el tiempo el tráfico y el alto costos de vida en la ciudad se volvieron en algo molesto. Alexéi ahora tiene un trabajo a distancia, como toda la gente de la colonia. Es jefe de desarrollo de una empresa financiera. 

En su proyecto invirtió 190.000 dólares en cinco años. La colonia se encuentra cerca de Slobodski, un pueblo con una población de 30 mil habitantes, así que la nueva comunidad tecnológica emplea su infraestructura: escuelas, médicos y supermercados. “Durante el último año nacieron tres niños en la colonia”, cuenta Koníshev.

El precio de los sueños 

Una parcela de tierra en la colonia ahora cuesta alrededor de 6.000 dólares, y Alexéi tiene 60 parcelas de 1.200 metros (0.2 acres) cada una. Asegura que los precios de los alimentos, las actividades para niños y muchas otras cosas en la cercana Slobodski son muy asequibles. Para unirse a la colonia, los desarrolladores tienen que ajustarse a los criterios de selección. Koníshev rechaza a aquellos que publican demasiadas fotos de borracheras en redes sociales o a la gente políticamente extremista, tanto a los que apoyan al Gobierno como a la oposición.

“Hay gente con puntos de vista controvertidos en la colonia, pero no apoyamos ningún tipo de extremismo”, declara. Koníshev está planeando construir un centro de trabajo y deporte. El año pasado, ha estado enseñando técnicas de codificación en la escuela local y ahora planea abrir un campamento gratuito de codificación para niños.

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