Entierro en vivo y otros métodos de extorsión en la Rusia actual

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Técnicas populares en los 90 siguen siendo usadas por los delincuentes, que también utilizan nuevas formas más asépticas mediante el uso de las redes sociales. Ya no hace falta que te entierren vivo con un teléfono, con Facebook basta.

En junio, los rusos escucharon asombrados la historia de Jikmet Saláev, que fue enterrado vivo por sus socios de negocio. Al parecer, querían que les entregase 30 millones de rublos (496.000 dólares), pero cuando se negó lo enterraron vivo en el cementerio de Liúbertsi. Por suerte, tuvieron la delicadeza de dejar un teléfono en su ataúd para que pudiera llamar a sus amigos o parientes, con la idea de que pudiese intentar conseguir el dinero exigido antes de que se asfixiase.

Afortunadamente, Saláev pudo contactar con hermano menor, quien transfirió 1.2 millones de rublos (19.000 dólares). A pesar de la diferencia entre lo exigido y lo entregado, los extorsionistas revelaron la ubicación de la tumba. El pobre Jikmet fue desenterrado y llevado al hospital con varias costillas rotas.

La historia recuerda a alguno de los sucesos de los turbulentos años noventa. En esta ocasión la policía inició una investigación criminal y dos de los cinco individuos responsables del ataque contra Saláev fueron arrestados. ¿Se trata de una excepción o un episodio violento común en la Rusia de hoy?

De la barbarie al chantaje

Según los expertos entrevistados por el portal de información ruso Lenta.ru, las técnicas modernas utilizadas para extorsionar a empresarios ricos no han cambiado mucho desde los infames años noventa.

El secuestro y el chantaje siguen siendo tácticas populares empleadas por los criminales. Sin embargo, las redes sociales están siendo utilizadas como nuevos instrumentos de chantaje, con criminales que utilizan sitios web como Facebook para elegir víctimas potenciales y presionarlos para sacarles dinero. Los chantajistas están adoptando nuevas tecnologías para obtener beneficios. Los ataques brutales y sangrientos, comunes hace treinta años, están siendo reemplazados por astutos métodos online.

"En la década de 1990, los extorsionistas y chantajistas eran identificables y era posible atraparlos con las manos en la masa. El desarrollo de tecnologías ha llevado a una situación en la que un individuo con objetivos criminales puede presionar simultáneamente a diez personas usando cientos de recursos de apoyo. No hay necesidad de enseñar los músculos ", declaró a Lenta.ru Dmitri Rusakov, director de seguridad en la compañía Grupo IB.