Tres guerreras rusas que hicieron historia

Nadezda Dúrova.

Nadezda Dúrova.

Kinopoisk.ru
La historia de Rusia abunda en narraciones sobre célebres guerreros, pero las mujeres rusas también han demostrado su fuerza, incluso compitiendo con hombres en lugares tradicionalmente dominados por la testosterona, como el campo de batalla.

Hay una frase famosa del poeta ruso Nikolái Nekrásov, del siglo XIX, que afirma que una mujer rusa "puede parar un caballo galopante y entrar en una casa ardiendo"No es ninguna sorpresa, si hacemos caso al escritor, que algunas de estas mujeres rusas dominasen las habilidades de la soldadesca . RBTH ha seleccionado, entre muchas, tres de estas poderosas “Wonder Woman”.

Princesa Olga. Fuente: Serguei KiríllovPrincesa Olga. Fuente: Serguei Kiríllov

1. Princesa Olga

La princesa Olga fue una de las primeras lideresas de la Rus de Kiev, el estado que precedió a la Rusia contemporánea. De su que reinado durante el siglo X, pocos detalles se conocen. La historia más recordada es cómo vengó la muerte de su marido, el príncipe Ígor de Kiev.

Mientras recaudaba tributo de los drevlianos, una tribu que era gobernada por Kiev, el príncipe Ígor fue asesinado. Según los archivos, la tribu consideró esta recaudación de cuotas como injustificada y se enojó cuando Ígor intentó cobrarles. Como resultado, los drevlianos se rebelaron, mataron a Ígor y procedieron a preguntarle a Olga si aceptaría casarse con su príncipe.

Olga no se opuso públicamente a esta oferta, sino que procedió a asesinar a cualquiera de los drevlianos enviados a negociar las condiciones de este nuevo matrimonio. Tras esto, envió una expedición militar al territorio de la tribu y sitió a su capital, Ískorosten. La princesa demandó tres palomas y gorriones de cada uno de los hogares de la ciudad.

Cuando los habitantes cedieron a esta demanda, Olga ordenó que se ataran pajas ardientes a cada pájaro antes de enviarlos de nuevo a sus dueños. Como resultado de estos misiles low cost, la ciudad entera fue quemada. Los habitantes que sobrevivieron al incendio fueron pasados a cuchillo o vendidos como esclavos. Mientras tanto, la Princesa Olga reformó el sistema de recaudación de impuestos para eliminar futuras controversias.

Aliona Arzamásskaia. Fuente: Stanislav Krasílnikov/TASS Aliona Arzamásskaia. Fuente: Stanislav Krasílnikov/TASS

2. Aliona Arzamásskaia

Aliona de Arzamás, (localidad situada a unos 400 kilómetros al sureste de Moscú) es a menudo llamada "La Juana de Arco rusa". Mientras que su contraparte francesa luchó contra invasores extranjeros, los británicos, los enemigos de Arzamásskaia fueron las tropas enviadas por el zar ruso.

Ella era una cacique cosaco y participó en el levantamiento dirigido por Stepán Razin en 1670. Razin, que era un cosaco, logró unir a miles de campesinos bajo su bandera y desafiar a las autoridades rusas de la época. Debido a la escala de esta insurgencia, fue denominada como "guerra campesina" durante la Unión Soviética.

Antes de unirse a los rebeldes, Arzamásskaia era una monja. Sin embargo, cuando comenzó el levantamiento, se reveló como una hábil estratega militar y varios cientos de soldados trabajaron bajo su mando. En las batallas con los comandantes del zar, demostró un valor ejemplar.

Cuando los soldados rusos finalmente rodearon a sus tropas y entraron a la iglesia que su regimiento había estado defendiendo, Arzamásskaia fue la última persona en ser capturada. Se había quedado sin flechas y estaba de rodillas rezando cuando los soldados rusos la prendieron. La forma en que Arzamásskaia se comportó después de su captura sorprendió a todos. No podía ser rota por la tortura y se enfrentaba a la muerte sin temor, incluso cuando fue quemada viva. No dijo una palabra durante su ejecución. La leyenda afirma que ningún otro soldado pudo usar su arco porque no eran lo suficientemente fuertes para tensarlo.

Nadezhda Dúrova. Fuente: Getty ImagesNadezhda Dúrova. Fuente: Getty Images

3. Nadezhda Dúrova

Nadezhda Dúrova se hizo famosa durante las Guerras Napoleónicas a principios del siglo XIX. Ocultando su identidad, se unió a las filas del ejército como un hombre.

La futura heroína había crecido en la familia de un oficial y se familiarizó a una edad temprana con las peculiaridades del servicio militar. Como Dúrova escribió en sus memorias, "Una silla de montar fue mi primera cuna. Un caballo, armas y música militar fueron los primeros juguetes y entretenimientos de mi infancia". Como lo han señalado sus biógrafos, su fascinación por el ejército se fortaleció como resultado de la tensa relación que siempre tuvo con su madre.

Cuando tenía 18 años, Dúrova se casó y, poco después, dio a luz a un niño. Sin embargo, no le fascinaba la vida de ama de casa. Pronto se escapó con un oficial cosaco y finalmente decidió unirse al ejército. En ese momento, esto sólo era posible si se presentaba como un hombre. Se alistó en la caballería del regimiento Ulano lituano bajo el nombre de Alexánder Sokolov. Dúrova luchó en la guerra contra Napoleón en Prusia en 1806-1807 y fue “condecorado” por su valentía con la Cruz de San Jorge.

Dúrova no había mantenido contacto con su familia, pero su padre fue capaz de encontrarla y su verdadera identidad fue revelada. Finalmente, la noticia de esta mujer extraordinaria llegó a los oídos del emperador Alejandro I. Este se reunió con Dúrova y decidió permitirle continuar su servicio militar. Bajo el nuevo nombre de Alejandro Alexándrov, en honor del emperador, fue asignada a una unidad de caballería diferente.

Durante la invasión francesa de Rusia en 1812, se convirtió en una ordenanza del comandante en jefe. Después de que su padre se lo pidiese en repetidas peticiones, Dúrova se retiró del ejército en 1816. Sin embargo, incluso después de que dejase la guerra como modo de vida, prefirió ser llamada por su nombre masculino.