“Lady Muerte” y “Terror invisible”: tres famosas francotiradoras soviéticas

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Durante la Segunda Guerra Mundial cientos de miles de mujeres soviéticas fueron al frente para combatir al enemigo. Una parte de ellas se convirtieron en francotiradoras y consiguieron unos resultados increíbles que ayudaron a cambiar el rumbo de la guerra. RBTH cuenta las historias de las tres francotiradoras soviéticas más conocidas.

1. Liudmila Pavlichenko o “Lady Muerte”

Fuente: TASS Fuente: TASS

Liudmila Pavlichenko fue considerada la mujer francotiradora más peligrosa de la Gran Guerra Patria. Mató a 309 soldados y oficiales del enemigo. Los periodistas extranjeros la apodaron “Lady Death” (Lady Muerte, en español). A esa mujer le dedicaron canciones y películas. En la URSS su rostro apareció dos veces en los sellos de correos.

Pavlichenko se alistó al ejército voluntariamente a los 25 años y solo hizo un curso breve de francotiradores antes de llegar al frente.

Participó en las batallas de Odessa y Sebastopol. Durante estas batallas conoció a un camarada de regimiento, también francotirador, con el que quiso unir su vida. Sin embargo, justo después de haber solicitado el permiso para casarse, su novio fue herido gravemente y murió en el hospital. El guión de la película Batalla de Sebastopol está basado en esta triste historia de amor.

En 1942, durante la batalla de Sebastopol, la joven fue herida y evacuada de la ciudad. Después de su recuperación, Pavlichenko fue enviada a EE UU y Canadá como miembro de una delegación juvenil. Fue recibida por el presidente de EE UU, Franklin Roosevelt, y la primera dama organizó un recorrido por el país para Pavlichenko.

Durante las reuniones en EE UU Liudmila llamaba a los aliados a abrir un segundo frente en Europa. En Chicago exclamó: “Señores, tengo 25 años. En el frente ya he liquidado a 309 invasores fascistas. ¿No creen ustedes, señores, que llevan ya mucho tiempo escondiéndose detrás de mis espaldas?”.

En 1943 Pavlichenko recibió la condecoración del Héroe de la Unión Soviética pero ya no volvió al frente. Se dedicó a la preparación de francotiradores.

2. Alía Moldagúlova

Fuente: TASS Fuente: TASS

Alía Moldagúlova nació en Kazajistán, pero se encontró con la guerra en Leningrado. En marzo de 1942 el orfanato en el que creció la niña, fue evacuado de la ciudad cercada. En diciembre del mismo año Alía entró en la Escuela central de instrucción de francotiradores. Allí, debido a sus excelentes resultados de tiro, fue galardonada con un fusil que llevaba su nombre grabado y en julio del año siguiente fue enviada al frente.

A sus 18 años ya había matado 32 fascistas. Según recuerdan sus amigas del frente, Alía no tenía miedo a nada ni a nadie. Además de ser una francotiradora excelente, sacaba a los heridos del campo de batalla y cautivaba a los alemanes.

Alía murió durante la batalla de liberación de Pskov en el noroeste de Rusia, en enero de 1944.

Su historial de guerra incluye 78 soldados y oficiales alemanes. La condecoración del Héroe de la Unión Soviética le fue otorgada de manera póstuma. Le dedicaron la película Francotiradores en 1985 y el ballet Alía.

3. Rosa Shánina, “Terror invisible”

Fuente: Archive image/Colored by KlimbimFuente: Archive image/Colored by Klimbim

Rosa Shánina fue cuidadora en una guardería. A los 19 años consiguió ir al frente después de pasar dos años peleándose con las autoridades militares que se negaban a enviarla. En junio de 1942 fue destinada a la Escuela central de instrucción de francotiradores que terminó con notas sobresalientes.

Cuando mató al primer soldado alemán en abril de 1944, exclamó: “He matado a un hombre, a un hombre...”. Sin embargo, un par de días después ya había matado a diez soldados enemigos y un mes más tarde recibió la Orden de la Gloria de tercera clase.

Poco después fue condecorada con la Orden de la Gloria de segunda clase. Fue la primera mujer en la URSS que recibió estas distinciones. Enseguida se hizo famosa dentro del país y fuera de sus fronteras. Los periodistas extranjeros la apodaron “Terror invisible de Prusia Oriental”, ya que fue allí donde combatió desde otoño de 1944.

En su diario Rosa escribió que no se merecía esta gloria. Ella creían que había hecho muy poco en la guerra.

Pasó nueve meses en el frente. Murió en enero de 1945, faltaban solo tres meses para que acabase la guerra. Creen que Rosa mató a 59 soldados y oficiales del ejército alemán.