“Ha escrito la banda sonora del siglo XX”, los rusos recuerdan a Ennio Morricone

Cultura
DMITRI FILOMENKO
El compositor italiano ganador del Oscar también fue amado y apreciado en Rusia, donde dio muchos conciertos. Escribió la banda sonora de la película de Vladímir Jotinenko ‘72 metros’. El pianista ruso Denís Matsúev y el crítico de cine Antón Dolin recuerdan al músico italiando.

Rusia también llora a Ennio Morricone, el compositor ganador del Oscar que murió el pasado 6 de junio a los 91 años en una clínica de Roma. El gran músico, autor de las más bellas bandas sonoras del cine mundial, fue también acogido con afecto y admiración en el país eslavo, donde dio muchos conciertos. Entre los más recordados se encuentra el organizado en el Palacio de Hielo de San Petersburgo el 5 de noviembre de 2018 y en el Palacio del Kremlin de Moscú el 7 de noviembre del mismo año. Salas abarrotadas y rostros extáticos. 

 Conexión con Rusia

 Morricone escribió la banda sonora de la película rusa 72 metros del director Vladímir Jotinenko: una película que lo conmovió profundamente por la “historia de amistad, lealtad, juramento y deber”.

“La película cuenta la historia de la tripulación de un submarino ruso que se rinde a Ucrania tras el colapso de la URSS -explicó Morricone en una entrevista con un periodista de Komsomolskaya Pravda- pero los marineros se niegan a jurar lealtad a otro estado y lo abandonan. Así el submarino se ve marcado por un trágico destino: debido a la negligencia del personal técnico, se hunde. Es la respuesta rusa a la película estadounidense K-19, y ambas están inspiradas en historias reales”. 

A los que le preguntaron si la banda sonora de 72 metros estaba escrita en estilo ruso, Morricone respondió: “No, usé mi propio estilo, pero me basé en una serie de melodías tradicionales rusas. No creo que se necesitara ninguna imitación: los rusos y los italianos tienen un carácter muy similar”.

El maestro y el ajedrez

Un gran entusiasta del ajedrez, Ennio Morricone explicó su pasión por este deporte que también es muy querido en Rusia: “En el ajedrez te enfrentas al enemigo cara a cara, como en el boxeo, solo que no lo haces con guantes, sino con el poder de la inteligencia. Y la conexión entre la música, la lógica y las matemáticas es la más inmediata: cada pieza del tablero de ajedrez tiene su propio papel, su propio ‘momento’ de salida, como en una orquesta (...). Dirijo las piezas de ajedrez como si fueran los músicos de una orquesta. Se dice que los grandes ajedrecistas rusos tenían un gran talento musical, un buen oído musical y podían aprender un idioma extranjero en pocas semanas. Todo está conectado”.

El recuerdo de un pianista ruso

“Una gran pérdida para todo el mundo de la cultura”, con estas palabras el pianista ruso Denís Matsúev lloró la muerte de Morricone. “Todo el mundo sabe reconocer sus composiciones en los primeros cinco segundos de la pieza gracias a una melodía y una entonación únicas”, dijo Matsúev, que atribuye a esta música el poder de haber dado fama mundial a tantas películas. “Creo que muchas películas, desde Bertolucci a Tarantino, no habrían sido lo mismo sin las composiciones de Morricone”.

Y sobre el artista como hombre: “Era una persona extraordinaria, única y modesta. Me considero muy afortunado de haberlo conocido. Tenía un sentido del humor excepcional y era una buena persona”.

El crítico de cine

Según el crítico de cine ruso Antón Dolin, Morricone “creó la banda sonora del siglo XX”. “Su música se caracteriza por un tono, una melodía y unos claros contrastes emocionales puramente italianos. Fue un compositor de la época posmodernista (debutó en el cine a principios de los años 60): en sus bandas sonoras se percibe un irónico desapego, una cierta estilización, un poco de humor. No es de extrañar que el nombre de Morricone se asocie en primer lugar con el gigante del espaguetui western, Sergio Leone, que en 1964 con su Por un puñado de dólares le dio fama mundial. Morricone fue una figura verdaderamente monumental en la cultura moderna, un hombre nada esnob, que continuó trabajando hasta los últimos años de su vida, creando nuevas bandas sonoras y viajando por el mundo con sus conciertos. En la música cinematográfica europea actual ya no existen figuras como él y parece que el cine como tal está cambiando inevitablemente, separándose de personajes de esta magnitud”.

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