La teoría que afirma que King Kong fue inventado por los soviéticos

Cultura
BORIS EGOROV
La famosa imagen del simio gigante en lo alto del edificio Empire State podría en realidad tener raíces soviéticas. Pero nadie puede decir probarlo hoy en día.

Hay una leyenda que afirma que todo un símbolo de los primeros tiempos de Hollywood, el icónico monstruo King Kong, nació en realidad en la Rusia Soviética. No fue idea original de Merion C. Cooper, sino que fue plagiada por este de un libro de cuentos de hadas soviético, que había leído en el cautiverio soviético.

Luchando contra los soviéticos

¿Pero, para empezar, cómo acabó un estadounidense en un campo de prisioneros de guerra soviético? Esto se debió a su carácter inquieto. Merion era todo un aventurero.

Al principio, se unió a la Guardia Nacional para luchar contra Pancho Villa en México. Luego, después de un corto e inacabado período en la Academia Naval, su interés se centró en las nubes. Merion se convirtió en piloto profesional y viajó a Europa a luchar contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial.

En 1919, la guerra había terminado, pero no para Merian. Esta vez se dirigió al este, donde habían estallado las hostilidades entre soviéticos y polacos. Cooper se convirtió en miembro de un escuadrón de pilotos voluntarios de Estados Unidos, conocido como el escuadrón Kościuszko, bautizado así en honor al héroe nacional polaco Tadeusz Kościuszko, un líder militar durante las guerras de Polonia contra Rusia a finales del siglo XVIII.

¿Copiando a los soviéticos?

Al ser derribado el 13 de julio de 1920, Merion Cooper pasó nueve meses en cautiverio soviético. Y este tiempo terminó siendo muy productivo para el futuro guionista y director de cine.

En primer lugar, comenzó a aprender ruso y el principal (y único) libro del que disponía era el cuento de hadas en verso El Cocodrilo del popular poeta infantil soviético Kornei Chukovski.

Cooper quedó fascinado con varios versos del poema:

Gorila salvaje

el Lala arrastró

y en la acera

corrió al galope.

Más alto, más alto, más alto, 

aquí está en el techo,

en el séptimo piso

rebota como una pelota.

Y así es como el legendario King Kong puede haber nacido en realidad.

Además de aprender ruso, Cooper se mantuvo ocupado escribiendo su autobiografía en el campo, publicada en 1927 como ‘Cosas por las que mueren los hombres por C’. Desafortunadamente, poco después de su publicación, se dio cuenta de que había divulgado demasiadas cosas personales en su obra, que en realidad nunca debían haber contado. Localizó y destruyó casi todas las copias.

A pesar de esto, se cree que Cooper mencionó al cuento de hadas de Chukovski en un capítulo de su libro, describiendo lo fascinado que estaba con este “thriller” regalado a los “tontos ruso” por el poeta ruso. Por desgracia, es imposible averiguar si esto es verdad o no.

Nace una leyenda

Pronto Cooper huyó del cautiverio y regresó a los EE.UU. Poco a poco dejó la aviación y ejerció varias profesiones, hasta que llegó a la “fábrica de sueños”.

Merion estuvo trabajando en muchos proyectos antes de que saliera el más importante. En 1933, se estrenó la película King Kong.

Según contó Cooper, tuvo una visión del simio gigante destruyendo Nueva York mientras soñaba. Sin embargo, esa imagen es demasiado parecida a la del cuento de hadas soviético. Sólo que el gorila se hizo mucho más grande y la niña pequeña se convirtió en una joven y atractiva mujer.

Hasta el momento, no hay forma de averiguar quién fue el verdadero “padre” de King Kong.

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