El deshielo soviético de los años 60 a través del objetivo de Vladímir Lagrange (Fotos)

Cultura
ALEXANDRA GÚZEVA
Los habituales trabajadores felices de las fotos escenificadas y verificadas ideológicamente fueron reemplazados por imágenes de la vida real.

El deshielo parcial en la política soviética también llevó a un deshielo en la fotografía. Las imágenes de la propaganda oficial desvanecieron, siendo reemplazadas por vibrantes momentos de la vida real.

A Vladímir Lagrange le gustaba la fotografía desde su infancia. Amigos, parientes o simplemente gente al caía en la red de su lente.

En 1959, cuando tenía 20 años, comenzó su carrera como fotoperiodista en TASS, la principal agencia de noticias del país.

El fotógrafo fue testigo de toda una era de la vida soviética. Con lirismo sobre la vida cotidiana, se negó a hacer fotos montadas previamente.

“Mi misión era familiarizar al lector con el trabajo de metalúrgicos, pilotos, mineros, médicos y agricultores. Mostrar su vida, y hacerlo con sinceridad”, escribió.

Las imágenes directas de Lagrange estaban en consonancia con el espíritu de la época. En aquellos momentos, la agencia fotográfica europea Magnum, de Henri Cartier-Bresson, se proponía proteger los derechos de los fotógrafos y también se negaba a editar fotos o a tomar imágenes orquestadas.

Los trabajos de Lagrange fueron publicados en muchas revistas soviéticas e incluso en el medio alemán Die Freie Welt, que publicó cerca de diez de sus colecciones fotográficas personales.

Muchas de sus obras se convirtieron en símbolos de la época: Portero (1961), Palomas de la paz (1962), Jóvenes bailarinas (1962). La vida está en pleno apogeo en cada foto y todas estas imágenes expresan la esperanza de un futuro mejor.

En 1987, Lagrange era uno de los 100 fotoperiodistas más influyentes de todo el mundo y sus fotografías fueron incluidas en el libro Un día en la vida de la Unión Soviética, publicado en Estados Unidos. El fotógrafo también publicó su propio libro sobre la época soviética titulado Así vivimos.

En 2002, por la contribución de Lagrange a la fotografía, fue galardonado con el principal premio fotográfico del país: El Ojo Dorado de Rusia.

“El valor de su trabajo es ser un observador partícipe en los eventos en cada ‘calle’ a donde la vida le lleve”, afirma la directora del Centro de Fotografía Hermanos Lumiere de Moscú, Natalia Grigórieva-Litvínskaia.

Lagrange Street, una retrospectiva del fotógrafo, se exhibirá en el Centro de Fotografía Hermanos Lumiere del 5 de septiembre al 17 de noviembre de 2019.

Pincha aquí para ver auténticas fotografías del pueblo ruso en el siglo XIX.