San Petersburgo es depresivo para los rusos. Estos 5 libros te explican por qué

Legion Media
Para entender el alma de una ciudad hace falta algo más que una guía turística… Aquí te presentamos un listado de libros escritos por autores rusos hace décadas, incluso siglos, que muestran lo poco que ha cambiado la ciudad.

1. El jinete de bronce’ de Alexánder Pushkin (1833)

La forma en que el poeta representaba la ciudad se ha convertido en icónica. De hecho, debido a Pushkin el monumento de Pedro el Grande se apoda ahora “El jinete de bronce”. El poema comienza con la representación de Pedro de pie, en el lugar de su futura capital, soñando con construir una ciudad y abrir una “ventana” a Europa.

Un siglo después sus sueños se han hecho realidad: la ciudad está en auge y llena de impresionantes edificios imperiales. Pero, demasiado preocupado por la estrategia geopolítica, el zar ruso ignoró que la ciudad se encuentra en tierras pantanosas. Las inundaciones son comunes; la más devastadora tuvo lugar en 1824. En la obra de Pushkin este desastre se describe vívidamente. El protagonista, un pobre funcionario llamado Eugenio, sobrevive, pero pierde a su amada, por lo que se enfada con el fundador de la ciudad.

Aunque las inundaciones ya no amenazan seriamente a San Petersburgo, debido a una barrera de protección construida hace no mucho tiempo en el golfo de Finlandia, los residentes todavía se quejan del clima, de los fuertes vientos y de los duros inviernos.

2. ‘Cuentos de Petersburgo’ de Nikolái Gógol (1835-42)

Se trata de una colección de cinco historias que muestran los contrastes y las dificultades de la vida en la ciudad. En 1828, el joven Gógol llegó a San Petersburgo, procedente de una ciudad ucraniana. Estaba lleno de esperanzas pero tuvo que hacer frente a muchas decepciones. Al igual que algunos de sus personajes, Gógol se sentía miserable en la gran ciudad, tenía un trabajo aburrido y no tenía suficiente dinero para comprar un abrigo de invierno.

El capote y Diario de un loco cuentan historias de pobres oficinistas que no pueden hacer frente a la injusticia social, que según el escritor era una de las características principales de San Petersburgo.

Avenida Nevski describe la calle más importante de la ciudad como “la principal belleza de la capital”, que, sin embargo, “miente todo el tiempo”. Y por las noches el diablo “enciende las farolas de la calle con un solo propósito: mostrarlo todo bajo una falsa luz”.

Los sucesos místicos y la fantasmagoría son habituales en las obras de Gógol. En el cuento titulado La nariz, esta parte del rostro se separa de su dueño, camina libremente por la ciudad, viaja en un carruaje y viste el uniforme de un general.

En El retrato, un artista pobre compra un cuadro que representa a un anciano. Por la noche cobra vida, deja el marco y cuenta un fajo de billetes.

3. ‘Crimen y castigo’ de Fiódor Dostoievski (1866)

La ciudad protagoniza varias obras de este autor y desempeña un papel decisivo en la vida de determinados personajes. “Esta es una ciudad de gente medio loca... hay pocos lugares donde encontrarás tantas influencias sombrías, duras y extrañas en el alma de un hombre como en San Petersburgo”, declaró el autor en Crimen y castigo.

Un joven estudiante, Raskólnikov, está destrozado por la pobreza y disfruta leyendo filosofía. Llega a la conclusión de que toda la humanidad puede ser dividida en dos tipos diferentes: “súper personas” y “criaturas temblorosas”. Decide ponerse a prueba para saber a qué grupo pertenece y mata a una vieja prestamista cuyos servicios utilizaba de vez en cuando. Después de cometer el crimen, Raskólnikov no puede vivir de manera normal y el tormento moral lo vuelve loco.

Actualmente se puede hacer un “tour de Dostoievski” especial por la ciudad porque en sus obras de ficción el autor utilizó nombres auténticos de los lugares.

4. ‘El libro del bloqueo’ (1979) de Alés Adamóvich y Daniil Granin

El sitio de Leningrado, que duró casi 900 días durante la Segunda Guerra Mundial, fue uno de los más largos y destructivos de la historia. Los autores de este libro entrevistaron a sobrevivientes, investigaron tanto diarios como memorias personales.

Cuando se publicaron los primeros extractos en una revista soviética en 1977, causaron una gran conmoción, ya que el estilo y la narrativa eran muy diferentes de la versión oficial de estos acontecimientos históricos. La voz narrativa es muy humana y conmovedora, y a medida que avanza el libro conocemos a una joven madre con dos hijos pequeños, un adolescente o un anciano académico. El libro es pesado y depresivo, pero vale la pena leerlo si quieres conocer la verdad sobre la guerra. 

5. ‘La maleta’ de Serguéi Dovlátov (1986)

Desempaque La maleta de este escritor ruso-estadounidense para aprender cómo era la vida en el Leningrado soviético. Al emigrar a EE UU el protagonista se lleva una sola pieza de equipaje, y después de un tiempo decide revisar sus cosas. El autor recuerda con humor una serie de historias relacionadas con sus pertenencias. Dovlátov comparte sus recuerdos personales, que son bastante reconocibles para muchos ciudadanos soviéticos, ya que fueron testigos de la escasez de productos, tuvieron que comprar en el mercado negro y enfrentarse a la censura.

Un bonito traje de cruzado le recuerda su interacción con un oficial del KGB. Una camisa rumana de popelín le habla de las tiernas y difíciles relaciones con su esposa, mientras que los guantes que usa para conducir evocan recuerdos surrealistas, y es que Dovlátov interpretó el papel de Pedro I en una película amateur. Un día se puso en fila con unos obreros para conseguir cerveza, pero nadie se sorprendió de ver al zar.

Aquí te presentamos diez lugares de San Petersburgo unidos a la literatura.

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