Jolki: monasterio rupestre en los acantilados de tiza de Bélgorod

William Brumfield
Este complejo, inspirado en el monasterio de las Cuevas de Kiev, luchó por sobrevivir durante la mayor parte de su historia, antes de ser resucitado en 1990 por un exfuncionario del Partido Comunista.

Una de las características geológicas interesantes del suroeste de Rusia son las extensas formaciones calcáreas existentes en gran parte de la región de Bélgorod. Este terreno de pequeñas colinas onduladas resultó ser ideal para la creación de un monasterio en una cueva en el asentamiento de Jolki, a 119 kilómetros al noreste de la capital regional de Bélgorod. El monasterio está pintorescamente situado cerca de la confluencia del pequeño río Jolok con el Oskol, un afluente del río Donéts, que fluye a través del este de Ucrania.

Los monasterios rupestres eran conocidos y venerados en la Rusia medieval desde la fundación del monasterio de las Cuevas de Kiev por los monjes Antonio y Teodosio en 1051. Otro ejemplo notable es el monasterio de la Cueva de la Dormición de Pskov, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XV.

Aunque se carece de información sobre los orígenes del monasterio de Jolki, la evidencia técnica hallada en las cuevas sugiere que el trabajo de los monjes del monasterio de las Cuevas de Kiev se realizó durante el siglo XV. Situada a unos 684 kilómetros al este de Kiev, la zona de Jolki era conocida a principios de la Edad Media como una región fronteriza entre los dominios de Kiev y varias tribus esteparias.

Según la leyenda, en 1185, Jolki fue el lugar de una reunión entre el príncipe Ígor Sviatoslávich (1151-1201) y su hermano Vsévolod antes de que se embarcaran en una campaña contra los cumanos (o pólovtsi, en ruso). Esta campaña infructuosa quedaría consagrada en la literatura y la música rusas, sobre todo en la ópera El príncipe Ígor de Alexánder Borodín.

La primera referencia escrita a lo que entonces se conocía como el monasterio Jólkov-Tsariov-Nikoláievski data de 1620. En esa época, el abad era el monje Gelasio. Durante la segunda mitad del siglo XVII los monjes excavaron un espacio para albergar allí una pequeña iglesia dedicada a la Santísima Trinidad.

Los fondos para mantener monasterio eran escasos, y en 1653 el zar Alexis Mijaílovich concedió el derecho a construir un molino de agua cerca del río Jolok. En aquellos días la región de Jolki estaba bajo la amenaza de ataques de los tártaros de Crimea, y en 1666 se estableció un puesto de vigilancia en el monasterio de la colina Zhestováia.

En 1757 se construyó una capilla de madera (más tarde iglesia) a la entrada del complejo de cuevas, pero en 1764 el empobrecido monasterio fue cerrado como parte de la secularización de las posesiones de los monasterios y de la reorganización del sistema monástico impulsado por Catalina la Grande. Con el tiempo, las cuevas abandonadas se llenaron de escombros, aunque se llevaron a cabo esporádicos intentos de reabrirlas.

Un intento fallido fue llevado a cabo en la década de 1830 por el excéntrico príncipe Andréi Borísovich Golitsin (1791-1861), expulsado de San Petersburgo en 1831 por orden del zar Nicolás I. Golitsin había acusado a los allegados de Nicolás de ser conspiradores masónicos. El iracundo emperador sometió al propio Golitsin a arresto, seguido de un largo período de exilio, parte del cual lo pasó en su finca de la cercana Novi Oskol. Después del quijotesco intento de Golitsin de recuperar las cuevas, el complejo cayó en total abandono.

Cuevas del monasterio.

Sin embargo, el monasterio no fue totalmente olvidado y, en 1909, el sacerdote local padre Viacheslav Vasílchikov, exhortó a sus feligreses a restaurar el complejo monástico, incluyendo la iglesia subterránea de la Trinidad. Para 1915, la restauración del lugar, con una capilla en la entrada, estaba prácticamente terminada, pero la imposición del poder soviético llevó al cierre de todo el complejo.

El destino dio un giro inesperado en 1990, cuando Vasili Ponomariov, un funcionario del Partido Comunista del centro regional de Chernianka, dejó su puesto y dedicó su vida a rescatar los restos de las cuevas de Jolki. Con la ayuda de otros entusiastas, el complejo de cuevas fue restaurado e inaugurado ese mismo año como museo.

En 1995, se reanudaron los servicios de culto en el lugar y en 1997 comenzó la construcción de un conjunto monástico diseñado por el arquitecto Andréi Rodigin. La obra maestra de Rodigin estaba inspirada en las iglesias medievales de Nóvgorod y Pskov.

La pieza central del conjunto es la iglesia del icono de la Virgen del Don, cuyo interior contiene impresionantes pinturas murales de Alexánder Rabotnov. A la entrada del complejo de cuevas se encuentra la pequeña iglesia de San Antonio y Teodosio Pecherski (del monasterio de las Cueva de Kiev). Dentro de las propias cuevas, la iglesia de la Trinidad fue restaurada con una nueva pantalla de iconos e imágenes talladas en las paredes de tiza.

Iglesia del icono de la Virgen del Don en Jolki.

La colina detrás del monasterio sirve de pedestal para la capilla de San Vladímir, con su ascendente torre de “carpas”. Frente a la iglesia del Icono de Don, en el camino hacia el cementerio de la ladera, hay una pequeña capilla sobre la tumba del arquitecto Rodigin, que murió en 1998, a la edad de 43 años, y no vivió para ver la apertura del monasterio de la Trinidad de Jolki al año siguiente. Los pocos monjes de Jolki viven en un modesto edificio de ladrillo justo al suroeste de la iglesia principal.

En un promontorio al norte del monasterio hay un monumento ecuestre al Gran Príncipe Sviatoslav Ígorevich, (del escultor Viacheslav Klíkov). Sviatoslav (942-972) fue conocido por sus numerosas batallas contra los pueblos esteparios, incluidos los jázaros, a los que derrotó de forma decisiva en el año 965. Sviatoslav también era conocido por su adhesión al paganismo y su negativa a aceptar el cristianismo, a diferencia de su madre, la princesa Olga, y su hijo Vladímir, a quien está dedicada la capilla del monasterio.

Sviatoslav cayó en una emboscada pechenega en marzo de 972. El líder de los atacantes, el kan Kuria, supuestamente, ordenó fabricar una taza de beber con su cráneo. Vladímir, que gobernó como el Gran Príncipe en Kiev de 978 a 1015, renunció a los dioses paganos y en 988 aceptó el cristianismo ortodoxo como la religión del vasto territorio de la Rus de Kiev.

Monumento al Gran Príncipe Sviatoslav en Jolki.

Cómo llegar hasta allí

Toma un tren de Moscú a Bélgorod (estación de ferrocarril Kurski, tiempo de viaje 8-9 horas). A continuación, súbete en el autobús local que va a Valuiki (salida a las 9.20 o 19.20 horas), después toma un tren local a Stari Oskol y bájate en Jolki.

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