Las 5 formas en que los directores soviéticos cambiaron el mundo del cine

Arseni Márkov
A pesar del dominio de Hollywood, hubo un tiempo en que los directores soviéticos fueron pioneros en lo que más tarde se convertiría en una de las técnicas más influyentes y fundamentales utilizadas en la cinematografía hasta nuestros días. Echamos un vistazo a cinco maneras en que los directores soviéticos cambiaron el arte del cine.

1. La primera escuela de cine del mundo

Los rusos se enamoraron del arte del cine desde muy temprano. La primera película de ficción rusa data de 1908, lo que hace que la cinematografía ruso-soviética sea una de las más antiguas del mundo. Ya en 1913, Rusia contaba con más de 1.300 salas de cine y producía más de 100 películas, muchas de ellas influidas por la cinematografía occidental, que era la predominante.

A medida que la Revolución avanzaba a principios del siglo XX, muchos directores rusos emigraron, dejando el cine nacional en un estado de vacío. Sin embargo, esto no duraría mucho tiempo: Lenin había proclamado desde el principio: “El cine, para nosotros, es la más importante de las artes”. No había duda de que lo decía en serio. En 1919, la industria cinematográfica fue nacionalizada y poco después se creó la primera escuela de cine del mundo (VGIK).

La dirección soviética adoptó el séptimo arte como su principal forma de comunicación con el pueblo, alentando la creación de películas realistas que retrataran temas de la vida cotidiana. A los cineastas se les animó a romper con las convenciones y a crear otras nuevas que pudieran apoyar la sociedad comunista. Esto, combinado con la falta de celuloide del momento, fue un factor importante que llevaría al desarrollo de nuevas teorías cinematográficas y técnicas de edición.

2. Una nueva era del cine documental

Los documentales fueron una parte central del primer cine soviético.

La dirección soviética, encabezada por Lenin, dio libertad creativa a los cineastas, allanando el camino para algunos de los teóricos del cine más influyentes hasta la fecha. Aunque había un relativo sentido de libertad para experimentar, una cosa quedó clara: las películas debían ser hechas sobre y para el hombre común. El artista, en fin, debía verse a sí mismo como un ingeniero, un trabajador más.

Dziga Vértov fue una voz influyente en la promoción del “realismo socialista” en la cinematografía y cambió, en última instancia, la forma en que vemos documentales. Al filmar Kino-Pravda ("Cine-Verdad”) de 23 partes, Vértov utilizaba situaciones cotidianas, a menudo filmando a individuos anónimos en su día a día. Vértov estaba convencido de que así podía crear una relación más estrecha con el público, al mismo tiempo que eliminaba lo que él llamaba el “enfoque burgués” de las películas de la era presoviética. De hecho, la relación de Vértov con el público era tan estrecha que incluso añadía su información de contacto al final de cada episodio.

Su obra más famosa, El hombre de la cámara, es una película autorreflexiva sobre el arte de la producción cinematográfica. Su estilo crudo al filmar sus temas inspiraría más tarde los influyentes movimientos del Cinéma Vérité y la Nouvelle Vague en la Francia de los años 60. Recientemente fue mencionado también por el director Steve McQueen, quien citó el trabajo de Vértov como inspiración para la película ganadora de varios Premios Oscar, 12 años de esclavitud.

El hombre de la cámara.

3. Psicología cinematográfica

Con lo que puede parecer más un test psicológico que una investigación sobre la teoría cinematográfica, Lev Kuleshov probó un punto importante sobre cómo el público percibe el montaje. La ahora icónica secuencia del director ruso, mostraba en primer plano el rostro de un hombre sin expresión facial aparente, intercalándolo con tres escenas diferentes: un plato de sopa, un niño muerto y una bella mujer. El montaje logró desconcertar a la audiencia. Cuando se pidió describir la expresión del hombre, esta casi siempre se correspondía con la imagen intercalada (ver video abajo).

Tal experimento permitió a Kuleshov demostrar que es la manera en que las imágenes se relacionan entre sí lo que genera significado y no la imagen en sí. Esto cambiaría para siempre la percepción y el uso que los cineastas harían del montaje, con mecanismos similares repetidos por personas como Alfred Hitchcock.

El efecto Kuleshov.

4. Montaje intelectual

El acorazado Potemkin, de Serguéi Eisenstein, es sin duda una de las películas más influyentes de la historia del cine. Ha marcado películas tan diferentes como el emblemático drama bélico Apocalypse Now (1979) de Coppola, hasta el clásico thriller policiaco Los intocables (1989) de De Palma. Su método único de montaje distinguió a Eisenstein del resto. La colisión de imágenes, el tempo rítmico, la edición tonal y lo que más tarde se convertiría en la cúspide de la teoría del montaje: el “montaje intelectual”.

Eisenstein retrató ideas complejas a través de escenas aparentemente no relacionadas. Esto es particularmente notable en su famosa película Huelga (1925), en cuyo montaje alterna cortes de la matanza de un toro con otros de la escena en que la policía carga contra los trabajadores. La metáfora es tan simple como potente: trabajadores agredidos igual a masacre. Desde entonces, esta técnica ha sido reutilizada innumerables veces con un efecto similar.

5. Imágenes poéticas

A menudo se describe a Andréi Tarkovski como un “poeta visual”. Con amplio consenso está considerado el fundador y pionero del “cine poético”. Su talento para retratar la trascendencia entre lo real y lo espiritual, sin entrar en lo religioso, cambió la forma en que la gente percibía el cine.

Hijo de un poeta, Tarkovski siempre se esforzó por fusionar la poesía y el cine. Aunque su nuevo -y, en el momento, experimental- cine no fue reconocido inmediatamente, pronto se convirtió en uno de los favoritos del público y la crítica de todo el mundo.

El renombrado director Ingmar Bergman, quien a su vez fue uno de los cineastas favoritos de Tarkovski, era un gran admirador del director soviético. Cuando se le preguntaba por él, lo describía como “el más grande [director], el que inventó un nuevo lenguaje, fiel a la naturaleza del cine ya que captura la vida como un reflejo, la vida como un sueño”.

Un ejemplo moderno de la influencia perdurable de Tarkovski en el cine se puede ver en las películas de Lars Von Trier, que ha dedicado un largometraje entero al director soviético.

Video de Von Trier junto al de Tarkovski.

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